jueves, 12 de enero de 2017

El eco antiguo viene de Grecia y permanece en la Torre de la Canción



Grecia ha sido desde siempre (y es y será) una silla, un descanso. 
Pocas cosas me quedaron tan claras como ésta en mi visita de hace un año. 
Sentí la brisa y la conversación profunda en cada rincón, incluso en cada silla abandonada que me salía al paso en los lugares más insospechados. O quizás fuera al revés. Los lugares en los que no esperas encontrar una silla es precisamente donde más falta hace, y eso lo saben desde hace siglos los griegos, y por eso siempre había una allí.

Disfruté en Atenas, en Corfu, en Meteora, en Paleokastritsa,..., de una gran paz, de hermosas conversaciones, de lo sanador del mar. 

E inicié una reconversión a gran escala que espero no tenga vuelta atrás. Parte de ella es dejar salir a la superficie mi profundo deseo de cantar para mis amigos y amigas, a pesar de la vergüenza terrible que siempre me ha dado.

En este vídeo están gran parte de las fotos que hice (nunca hago demasiadas, me gusta más vivir y mirar) y un par de las que hizo mi amiga María, inmejorable acompañante. Hay además unas cuantas de estas latitudes atlánticas, y alguna de interior, pero quién podría elegir un lugar como el mejor... Todos tienen su magia, y a todos voy siempre con gran ilusión.


Y sí, también mi voz, mi aliento y la hermosa Tower of Song de Leonard Cohen, ser maravilloso al que amaré por siempre, quizás tanto como él amaba a Grecia. 



Tower of song, Leonard Cohen (humilde versión de Revisora)




Espero me perdonen la licencia, pero me apetecía compartirlo, quién sabe si se volverá a repetir ;)









...and all the bridges are burning that we might have crossed
but I feel so close to everything we lost,
we'll never, we'll never have to lose it again...



jueves, 5 de enero de 2017

La energía potencial, ese diente de león.


from the web



Ese comienzo de Blue Train. 

Esa jaula vacía, de pronto abierta y a ver qué entra.

Ese tono anaranjado -por decirlo de algún color que resulte comprensible- 
de ese cielo de autopista a ciertas horas.
Ese otro tono violáceo -por llamarlo de un modo que jamás podrá ser comprensible- 
del cielo al fondo del bosque a otras ciertas horas.

Esa nota que sube y esa otra que baja. 
Ese golpeteo continuo de timbales como piedras moldeadas por el fluir del río.

Ese algo que, sin saber cómo, siempre está en su sitio, 
porque todos y ninguno son su lugar exacto en el mundo.

Ese lago. Ese tren. Ese pulso. Ese latido.

Esa espera continua de esa visita concreta.
Esa cortina entreabierta, esa desnudez, ese oído esperando ese lejano ruído.
 Esos ojos que observan sin ser vistos.

Esa noche que no llega o no termina o algo efímero.

Esos poemas de Olga Muñoz lloviendo una y otra vez sobre Lima. 
Ese salmo y ese vino.
Esa música a lo lejos en esa otra habitación. Ese otro centro del universo.

Esa noche de pronto y ese abrigo.

Ese parque lleno de risas y ese banco por el que resbala lo que ya ha sucedido. 
Esos juegos y esos niños. Ese pájaro posado al borde del camino.

Esas ciudades desconocidas que sin embargo se nos hacen nido.

Esa amargura extraña de la soledad a deshora. Esa desazón del que no tiene amigo.
Ese vaso lleno de sal, esa cocina vacía esperando alimentar.
Esa mano abierta, esa fruta prohibida, esa lección.
 
Ese salto que pensamos, ése que damos y ése que no.
Todo eso, la energía potencial. Ese impulso, ese sueño, ese motor.
Todo eso, lo contenido en un átomo, un planeta, un color.

Todo lo que en el universo puede llegar a ser o simplemente no. 
Ese círculo que no se cierra y sin embargo se completa.
Toda la energía potencial concentrada en lo inmenso de un punto minúsculo.

Ese diente de león.



lunes, 12 de diciembre de 2016

A veces los pájaros... (un latido, la guerra)








 Cadelga ruins - from here





A VECES LOS PÁJAROS...




A veces escucho pájaros que vienen del otro lado del mundo...


Ylla Kannter Ruz



   

...y agarro un ala al vuelo
y por momentos
me elevo con ella
y por momentos
la hundo conmigo
y con mi peso...







...tan poco ligero
tan poco humano 
por momentos este cuerpo 
sobre el suelo
que entonces repto
y me vuelvo ser primitivo
y cazo mi última pluma
al vuelo

y por momentos recupero un ala










y me elevo...










...sobre el acuoso pavimento del oscuro sueño
donde debería haber grietas y sin embargo
sólo hay maraña de temores 
a la muerte, el ayer
cuando todavía no teníamos que estar pensando en esto y aún así
lo hacíamos, pues afuera llovía y teníamos miedo
porque no queríamos quedarnos fuera
mientras llovía

fuera






de lo nuestro...








...nos olvidamos de todo por momentos y entonces viene el tiempo
que es un león
y corre y se tumba y descansa
y planea su caza, porque es un león
y de repente nos asalta tras la carrera inútil de los días que nos llevan
a lomos
como a pequeños seres venidos de otro mundo para asombrarnos de lo absurdo que es el tiempo medido en un reloj y nosotros, tan pequeños y también absurdos, tardamos demasiado en comprender frente al león y su colmillo
que el tiempo debería medirse en sus ojos o incluso ser su zarpa la manecilla
que nos columpie y catapulte hacia el otro extremo de la selva
allá
donde sí saben que la vida transcurre mejor como una consecución infinita

de saltos y sobresaltos...







...el camino lleno y aún así no vemos 
volúmenes, profundidades 
sólo formas y sombras
de colmillos y apariencias que nos confunden con sus vestidos de mil pliegues
e incluso falsas ofrendas entre los brazos mientras las ramas y las raíces 
hay que buscarlas 
por entre las dobleces, descarnar cuerpos partir líneas y así poder ver
el hueco que desde siempre habitaba 
por entre las grietas del mundo 
ese que se escondía




donde no debería haber nada...






...resulta que sí hay algo
en todas partes un paso
una esencia
un soplo
un latido
un tic tac
un cuenco
y en la guerra también 
columpios rotos un zapato suelto
una cinta manchada en el pelo y aquí
en tu pelo una cinta
manchada
que recuerda que en todo hay un algo que une, que sujeta
incluso en la guerra
que tiembla como la cinta
de tu pelo
manchada



al viento...






...no quieras preguntar qué sucede por dentro
de los remolinos, las aspas
invisibles pero fuertes, 
inmensas e irrompibles como cadenas del tiempo
que por imaginarias y no tener fundamento hacen imposible disolverlas 
anular su peso
tan cierto como un monedero lleno de aire y humo
o
vacío
de metales 
un monedero
 tan lleno de nada entre los dedos
de esa niña en medio 
de la guerra
tan llena
de niñas




sin dedos...








...se hace el pan fermentado a deshora
incluso se fabrica en la memoria
el que aún no ha sido amasado
y se basa todo alimento en la esperanza del colmillo
que anhela ese bocado blando y jugoso
tan tierno como esa niña que en la guerra
sigue sonriendo por entre las botas altas, el fango 
mientras fuera los coches sin rumbo convierten la calle
en la espiral de la muerte en la ciudad
que ya no es concéntrica como la vida cuando es tranquila
sino absurdamente disparatada
y ese continuo participio graba a fuego
con burlona sonrisa de loco circo
el horror a ritmo de martillo
como la cuerda más gruesa





que nos ata...




… a los pies de una cama la sombra
del ala antigua que elevaba
y hacía brillar el sol
pero hoy no hay sutura filtro soga
con que agarrar la carne a la carne, a sus formas
o volúmenes generosos
 - ya no
sólo queda un viejo horno al fondo de la cocina
tan absurdamente llamada
todavía así, 'cocina', centro del tacto, las risas y la vida,
cuando las manos gritan que da igual cómo nombres
los rincones los vacíos las esquinas de la casa 
que ya no es hogar de vidas 
que ya no siguen sus propios pasos 
por el corredor que no les pertenece 
porque dejó de ser también
un corredor 
y ahora es sólo una pesadilla, un montón de baldosas rotas
manchas de sangre haciendo camino hasta lo que duele
llamar 'cocina'
donde sólo quedan piedras del antes horno llenas de moho tristeza huecos
rellenos de la ilusión miserable
de un pan ácimo con forma

de sol tan extraño...






...sólo puede nacer este calor punzante
que obliga a alejarse
y dejar atrás la guerra 
pero al acercarme al río 
tan limpio y claro 
por un instante parece que así será el día que me espera 
aunque después observo la sentina,
la deshago entre los dedos
como si fuera la confusión de ayer en la retina
que no me deja todavía conciliar el sueño 
ni permite amarrar barca en ninguna orilla
porque el lodo huele a ese pan
que le quedó por hacer
a esa niña a la que se le quedó el vacío




pegado entre los dedos...








...encontré la forma de huir y no mirar atrás
Me dijo la anciana ‘tienes permiso para no recordarnos, 
ninguno de nosotros te juzgará’  
y a su lengua me agarro como a la espalda de una madre 
como a la nostalgia, o una cuerda 
para subir del pozo ese niño
que cayó al agujero
y que mañana en el calor y la quietud de su cama
pensará ‘fue un mal sueño’
y como un pueblo sin memoria, aniquilado

 
ya no bajará más...








…hasta el día en que alguien diga ‘pozo’
y de pronto caiga
veloz y vea
piedra a piedra
la pared fría que lo retuvo un día
durante horas, largas noches
cada una un muro 
una inalcanzable salida hasta que vio
que no había que temer 
si la cuerda venía
y lo arrastraba hacia fuera


como el río lo haría...
 



...así mis pasos por el corredor
desde la cocina hasta la carretera





que me sacó de allí...






...el río y no la cuerda
ni la mano del hombre 
que por inercia me condujo fuera
tan fuera que ya no supe
qué era ‘dentro’ y comprendí
entonces yo también
como si hubiese crecido en el otro extremo de la selva
que era el tiempo el colmillo de un león
y dejé de temerlo y le até una cuerda
para sumergirme en su estómago y mantener la certeza
de que podría salir de allí con vida
siempre que quisiera
como si la vida fuera el pozo
y tuviera yo agarrado el extremo más firme de la cuerda



porque en cualquier momento...








...sucede cualquier cosa en cualquier lugar
y nos sorprenden los actos grandes y ruidosos
y decimos ‘victoria’ y pensamos ‘éxito’
sin darnos cuenta de que la batalla a gran escala 
nunca es tan complicada
como la supervivencia mínima
en la trinchera que habitamos dentro
y la risilla tonta y absurda
del horror explota
con más fuerza
que la carcajada mediática
coreada por cientos de miles de millones
porque de tantos está hecho el lodo
y lo mejor es 
aquí y ahora 
sumergirse
uno a uno
solos
como partículas de lodo



en el centro del río...












…por todas las sequías lloro
y por todas las hambrunas
muero
y miro esa ausencia del agua
ese aquí era y ya no es
ese nudo de arena y fango
ese barro y ese no poder
dejar mi peso
tan poco ligero
caer
para descansar en la orilla




tras el baño…








…secar(se) y eliminar al ser
en cada verbo reflexivo
                                      (no existe propiedad en la acción)
evitar arrimar nada a la pared interior del rincón más oscuro 
de la casa antigua
del yo
dejar en cambio la vida
flotando en espiral, y que llene
su revuelo las estancias todas, incluso aquella
que aún
se puede llamar cocina
o incluso aquella que por el momento
permanece vacía



y no se habitó…








…en mi espina dorsal
todavía la firmeza no se construyó
pero me mantiene extrañamente recta
un eje inestable
elástico y quizás
también quebradizo
más allá de cualquier fragilidad
humana, tengo también la debilidad del dios
incrustada
en la médula
mas puede que sea
mi rectitud una ilusión
óptica, ética y estética,
un oscuro mantenerme erguida
mientras los pies en fango
los sentidos embotados
y el corazón



cien mil veces ciego…






…creo en mi espina dorsal
tan rígida y en realidad
pertenece mi dirección
a la danza
de un millar de vientos




en el vientre contenidos…







…a veces los pájaros en su impulso
en su esencia de vuelo
en su solicitud de asilo
en cualquier cielo
que ilumine la noche
con su fuego y su cobijo
sobre las ramas
que no son sino tejidos 
buscando dar cuerpo
a lo minúsculo
a lo aparentemente inexistente
que no encuentro



porque busco del latido el ritmo…






…y en el aire el camino
que lleva al comienzo
y hasta allí extiendo mi tacto
de las manos abro
mi palma al puro goce
al contacto
al aire
al desmayo
una minúscula piedra
y una gota
y ahí comienza la fuente




así mi tacto…








…se queda atrapado en el ala
que a veces los pájaros
dejan pegada a mi carne
y nace en sus pliegues
de borrosa forma
la necesidad de un nuevo paso,
búsqueda sin el empeño de la huella
que aprisiona la inútil permanencia
como burla que resuena



en el fondo de mi cabeza...




...es afilada la punta del efecto
terrible de la fiebre. Del ansia
nada alimenta la sed
de mis dedos. Arranco la piel
de las manos 
borro mi palma 
ese hueco en el que cabe todo el aire
de un desmayo
aparentemente inexistente
como un latido
tan minúsculo



y un simple batir de alas…










…quizás fuera suficiente 
para salir de la guerra
como una niña o
como un pájaro que todavía conserva
en el pico quebradizo
un pedazo 
de pan ácimo
y en el latido
el soplo contenido
del vuelo

de un millar de vientos... 


... a veces los pájaros...