domingo, 21 de agosto de 2011

Deseo Volar. Yo. Última Revisora y Primera Viajera. Always Versión puntoCero...

foto de ando-mirando (con poco tiempo)




 
Continúa el viaje.  Lo compruebo mirando
cómo desaparece todo tras el cristal, a un ritmo
tan vertiginoso que parece hecho de tiempo. Tan sumamente irreal.
Tiempo: imprescindible e inmaterial.




Hoy me he despertado con la imperiosa necesidad
de tener un imperio. Quitarme todas las etiquetas del cuello
y pasar a la acción, aquí sentada, en el tren. Negociando
con mi cabeza hasta conseguir que quiera dejarse ir.
La negociación será dura, pero pelearé sin tregua
por llegar a un trato: conseguiré que desee volar.

No quiero vigilar más al resto de viajeros, no quiero tener que sellar.
Sólo quiero……………………………………………………………………………………

…volar. Como una hoja de papel, errática e incongruente,
pero alto y fuerte, como un águila. Ya dije que imperial. Volar.
Como cualquier cosa que no sea invento tecnológico
del hombre. Todo eso ya lo probé
y no me ofrece nada de lo que hay bajo la piel.
No quiero volver a tragar hojas mojadas, ni beber tinta edulcorada.
Quiero un brebaje revolucionario, fuerte y de verdad. Volar.

Y sé que el viento no se deja impresionar por nuestras manos,
pero esta vez tengo algo que ofrecer. Y todo por ganar.
Así pues, dejémonos llevar por él y veamos hasta dónde llegamos.

Hoy me he levantado del revés, y ya
no quiero llegar, sólo quiero salir a volar.

En tren.

…y si esta vez el viento no responde, tampoco daremos el cielo por perdido…
…volveremos a empezar…a volar...

jueves, 11 de agosto de 2011

Los perros salvajes...nuestra bandera...(Tren correo. 1. Primera carta de maquinista a Muchacho.)

foto de un tal Jorge, de Chile...no sé...



Los jueves me habían parecido siempre un día triste, aciago.
Como vacíos de olor, de dulzura, de sentido. Raros.
No había nunca nada especial que hacer, sólo mover la máquina.
Hasta que llegó Muchacho………………………………………………………………
Él, al ver cómo agonizaba en ellos y me dolían,
decidió que desde entonces el segundo jueves de cada mes
haríamos de tren correo, y llevaríamos sólo misivas. Ningún pasajero.
Nada de vidas ajenas dejándonos por todos los rincones su rastro.
Viviríamos sólo las nuestras y, si acaso, imaginaríamos de lejos
las de los demás, abriendo una carta de cada saco.
Y también desde entonces, decidió él (porque a veces toma el mando),
que nos escribiríamos una carta nosotros también, y nos la entregaríamos
al siguiente mes. Viviríamos casi treinta días en la dulce ilusión de la espera
del no por conocido menos intrigante porvenir. Una misiva por mes.
Ése es el trato desde ese día. Y se basa en el amor.
No se puede no cumplir………………………………………………………………..

(…ésta es la primera carta que, torpemente, yo, que nunca había escrito a nadie,
le entregué a Muchacho. Las imágenes estaban claras en mi mente,
no sé si él las pudo ver. Pero me lo agradeció con un gran abrazo,
y con una carta que, por sincera y hermosa,
 me rompe el corazón cada vez que se la oigo leer……)


“Muchacho, sabes que no soy de adornar a las personas con motes ni cariño.
De hecho, cuando llegaste aquí te quité tu nombre y te dije ‘desde hoy,
si quieres quedarte conmigo, serás sólo lo que eres, un muchacho.
Eres joven, eres hombre, no hay más que decir.’
Por esto, y sólo por esto, cada una de mis cartas
empezará siempre así, llamándote Muchacho. Pero te quiero.
No lo olvides sólo porque no te adjetivizo.
Ennn finnn, comienzo, y espero hacerlo bien………………………………………………

…cada vez que los perros salvajes corren persiguiendo el tren
me haces feliz contándome cómo brillan abajo en el río,
danzando sobre su propio reflejo como fantasmas de espíritus sagrados.
Tocas para ellos la armónica durante un rato, mientras nos acompañan.
Y me emociona cómo tú mismo te emocionas cuando, al ver que les falta aliento
y se van quedando atrás, acercándote a la ventana asomas medio cuerpo
y aúllas con todas tus fuerzas, en un grito de hermandad.
Sé que para ti son también compañeros de viaje, y que te gustan más
que los humanos que dejamos subir al tren. Los sientes más cercanos.
Sobre todo cuando se acaba la tarde, y se va muriendo el sol.
Sólo lo vi una vez, pero su recuerdo perdura, y puedo imaginarlo
cubierto por el humo de nuestra chimenea. La fina niebla que nuestro rastro
sobre él dibuja. Esas nubes de humo, que un día dijiste que eran
‘las únicas verdades del progreso, que tragarías como lo que son:
promesas de vapor servidas para cenar.
Deliciosas y blancas como un pedazo de pan.’ Lloré ese día al oírte hablar.

Me gusta también cómo bailas mientras se quedan atrás,
moviéndote como un loco ser vibrante, desenfrenado,
que sabe que en algún otro momento se los encontrará.
Y que, aún siendo otros perros, los mismos perros serán.
No precisas de pelajes tatuados para reconocer a un igual.
Y también por esto te admiro, Muchacho, por tu capacidad de admirar.

Además de tu baile con los perros, adoro tu costumbre de saludar a las aves.
Tu silbido hace ameno mi viaje. ¿Dije ameno? Por la Música, perdóname.
Muchacho, te he puesto aquí un muy pequeño y deslucido traje.
Debería poder encontrar mejores adjetivos, más grandes y brillantes.
Eres paz, eres calma, eres color, eres alegría…tú mismo eres un ave.

No sé qué luna ni qué sol te trajeron hasta aquí, qué camino trazaron,
confabulando entre los dos para juntarnos, pero agradeceré por siempre
esos pasos que te condujeron a mí. Por ti nació este viaje.
Sí, lo confieso, fue aquel día en que sentí que caías del cielo,
y después del mortal salto apareciste aquí. A mi lado. Como si no pasara nada.
Y recuerdo también la primera vez que descarriló el tren.
Sé que estuve herido, porque dolorido me desperté. Y allí estabas,
y sonriendo me espetaste aquel ‘¡cómo me alegro de que no estés muerto!’,
que fue incluso mejor que oírte decir ‘¡cómo me alegro de que estés vivo!’.
Esa sinceridad en tu mirada fue sobrecogedora, y aún lo fue más
la que le sobrevino, cuando te pregunté ‘entonces, ¿vas a portarte bien
y me vas a obedecer?’ y me miraste con sarcasmo y dijiste dulcemente
‘no se pase, padre’. Así fue que me adoptaste y yo, Muchacho,
me dejé. Y en cierto modo te adopté también, aunque la decisión fue tuya.

Por último diré que adoro cómo dejas nuestra bandera
en cada estación en la que paramos. Rompes un pedazo de ese traje tuyo
Y lo conviertes en un recuerdo hermoso de nosotros. Una medalla.

Nuestra bandera, ondeando triunfante en cada puerto de metal.’



miércoles, 10 de agosto de 2011

Hay mañanas..... (Sueños de Maquinista. 1. Lomo de gato...dios...)

foto de Rodolfo Serra



Hay mañanas en que quisiera ser
lomo de gato. Altanero, suave, soberbio.
Irrumpir en muslos, caras, brazos.
Tus cabellos. Cualquier parte
de cualquier cuerpo agradable.
Irrumpir, insolente, sin pedir permiso,
con la autosuficiencia del que se sabe superior,
del que sabe que su cuerpo es un regalo,
una ofrenda a un dios. Esta mañana quisiera ser
lomo de gato. Altanero, suave, soberbio.

Y por qué no decirlo,
quisiera ser yo un dios.

martes, 9 de agosto de 2011

Las anomalías generales.........(Visiones tras la ceguera. 1. Un día cualquiera)

fotos de skyscraper y pruebayerror.net - juego del maquinista...




Hay días en que el maquinista se entretiene en ver lo que piensan
los que se van a subir al tren. Reconoce cada centro de gravedad,
cada náusea, cada cadena al cuello. Cada mentira y cada verdad.

Imagina a los pasajeros, de pie junto a las vías, distraídos, a lo suyo.
Es un día cualquiera, nada especial. Un instante minúsculo en sus vidas
que seguramente en el cubo de los restos acabará. Bocado insignificante
con el que no se alimentarán. Inconscientes como son de que todo tiene
su justo valor nutricional. Un incalculable peso espiritual……………………

Se compadece de ellos, aunque sea a veces entre risas, porque
siente la tensión en sus cuellos aparentemente relajados,
desconocedores de que viven por la Teoría de Cuerdas asfixiados, 
mientras malgastan el día divagando sobre las anomalías generales,
esforzándose en hacer desaparecer las particulares.
Ensayan mentalmente para el mañana la vacía y ridícula representación
de cómo contarán quiénes fueron ayer…supuestamente tan importantes…...

Huele su desesperación por hacer que cuadren las ecuaciones 
a ambos lados del espejo. Su miedo por
que lo que les escupa éste no sea su limpio reflejo,
sino el de una triste insignificante alimaña. Su yo perro callejero.
Su inevitable yo muerto del mañana........................................................

En ocasiones el maquinista se siente maquiavélico,
no puede evitar reír mientras sin verlos igualmente los contempla.
Animalitos asustados, en un día cualquiera, perdido como tantos otros
por intentar conocerlo todo, saber de antemano el resultado,
los secretos de los juegos de manos, cómo acaba el cuento,
qué vendrá mañana, blablablablablablá………………humanos…………

Ay, la insoportable pesadez del ser. Incapaz de vivir hoy.
Sólo imaginarse mañana y mentirse ayer…………............................................

Y todo esto, un día cualquiera. En cualquier estación. Mientras esperan…………..




domingo, 7 de agosto de 2011

Los héroes son difíciles de encontrar.....(Disfraces. 1. The Mirror man)

The Mirror Man. De Guy Mendes.
 

Los héroes son difíciles de encontrar, por eso hay días en que el maquinista
se viste de espejo para que los demás lo puedan ver. Son instantes fugaces,
pequeños reflejos. Sueños hechos sólo de vapor, pero que sacian el hambre.
Y son también bálsamo para el dolor………………………………………………………………

Atesora en su corazón ciego todas estas miradas ajenas, y todos los días
las pule como quien limpia oro recién cogido del río,
aunque sea oro por otros ojos visto. Por otras manos recogido.
Se emociona cuando, de repente, siente la punzada de alguna mirada
que se le clava dentro, y en su ciego ojo arraiga. Entonces,
vuelve a poner en marcha con más fuerza la máquina………………………………..


(Y es tan seductora la  sobrecogedora belleza de la ceniza,
la que recoge con su pala, rastro del carbón que mueve el mundo,
que con ella se pueden dejar hermosas y fugaces marcas……
tan fácilmente borradas como difíciles son de borrar tantas miradas……)



Los héroes son difíciles de encontrar, y por eso hay días……………………………………


viernes, 5 de agosto de 2011

Una noche de insomnio...un abrigo (Terror a la máquina. 1.)

dibujo de Dinyer




Una noche de insomnio puede ser también un tren,
un billete que no compraste, un destino que no tenías
intención de perseguir. Corriendo dentro, tú quieto,
sobre la cama, sudor cayendo. Es el terror.

Una noche de insomnio es como una alarma que suena de madrugada
abajo en la calle, chillando, y tú sin saber cuándo parará.
Cuándo aparecerá su dueño y la apagará. Una alarma sonando es la agonía
del que sabe que mañana llega siempre en algún momento,
pero sabe también de lo relativo del tiempo. Y que quién sabe cuánto durará.
Algo que cualquiera diría que ni siquiera sucedió, o que ni siquiera sucederá.

Una noche de insomnio son cien noches en una y ninguna en realidad.
Son los siglos que dura el segundo de un disparo,
que como un rayo dura una eternidad.
Es el rostro de un payaso, como la pared de un psiquiátrico.
Blanco, acolchado, sin puertas, ni ventanas. Sin salidas.

Y el maquinista ciego, que sólo es capaz de ver en los días de trabajo,
cuando no duerme no sabe cómo completar el viaje.
El corazón a mil por hora. Los vagones en el aire.

Así, tras una noche de insomnio, démosle un respiro,
un merecido descanso. Prestémosle un abrigo……………….

Otra persona...en algún otro momento...otro lugar... (Fantasmas. 1. Postal)

foto de Y. Castaño




Se mueve de nuevo el tren y otra vez comienzo a perder la noción del tiempo.
Miro hacia fuera, pero llega un punto en que sólo veo mi reflejo en el cristal.
Estoy segura de haber sido otra persona en algún otro momento.
En algún otro lugar. El sueño de un fotógrafo, un foco y una cámara. Una postal.
También el sueño de un nadie que allí estaba para hacer los recados,
traerme ropa, comida, agua y sal. Una manta quizás. Habrá sido por mí
un dios proveedor reducido a perro guardián. Alguien en su reino,
en el mío sólo un insignificante, un nadie. Sólo un súbdito más.

También sé por mi reflejo que en algún momento guardé mi voz en una jaula.
Adopté la pose de una reina. La mirada de una esclava. Furiosa, pero callada.
Y dejé que el tiempo pasara. Y muy quieta, inmóvil, lo miré. Y lo dejé pasar………


Hold my hand, take me home... (Memorias. 1. Primer blues del maquinista)

foto de David Maljkovic



Sigue su camino la máquina, ineludibles sus paradas.
Suben en cada una nuevos pasajeros y descubro que los ángeles
se ponen traje para viajar. Llevan en su espalda el peso del infierno,
así que hay que vestirse bien para cubrirlo. El infierno,
allá donde se podría haber tenido todo y todo se perdió.
Como en cualquier canción de blues que te venga a la mente: Hold my hand, take me home.
Así tratamos al maquinista: como al bajo, la melodía que dirige y nos arropa,
cuyo latido nos pertenece. Siento de repente que es dueño de mi tiempo, responsable de mi vida. De dormirme y de mecerme.
De guiarme hasta la salida. Para no perderme.

Mientras, en la vieja cabina, él sólo siente la presión. 
Sabe que todos le necesitan y que incluso tirarán de la cuerda
si en algún momento quieren parar. Porque pueden y lo saben.
Porque un tren es un ser vivo, no es un avión.
Le piden que les dé la mano y les ayude a subir. Que asuma sin más
la gran responsabilidad de proteger sus vidas. De ayudarles a vivir.
Que los lleve a casa, de vuelta al hogar………………………………………………….

Y él, a veces, se pregunta, en el fragor del movimiento:
“¿guardará alguien quizás en su memoria
la memoria de la mía……………………………………………………………………………..….……….?”




jueves, 4 de agosto de 2011

Heridas comen tiempo....(Viajeros.1. Donde rencor se deshace en estómago de carroñeros.)

foto sacada de elruidodelasnueces.com.ar




(…antes de salir de la estación, para poder emprender el viaje, te cuento,
con toda la lista de palabras (aparentemente) inconexas que me diste,
 cómo te me contabas en aquellos días...)




Heridas comen tiempo
para descrecer y convertirse
en cicatrices. Peces sueñan
alas para poder volar. Pájaros
necesitan escamas protectoras
para poder aterrizar. Eliminar
de todo sustantivo artículos,
numerales, posesivos. Mar.

Amigos sólo necesitan malas razones
para convertirse en enemigos.

Vamos a comprar plantillas para poesía.
Hojas de ruta. Brújulas. Burbujas.
Todo vale si es flecha, pluma
o protege corazón. No me des armas.
Dame canción. Piedra. Armazón.

Comenzamos día solos. Vecinos próximos
desean amistad. Arrastran consigo gran peso,
llevan espectáculo, juego, diversión.
Nos llaman puertas nuevas, pero no abras, corazón.

Viuda de Reino denuncia injurias,
rechaza injusta posición. Se arroja, se lanza,
desde precipicio inevitable,
para morder, invadir y denunciar.



Juega a ser Fortuna.
Se junta con todos,
se asocia con ninguno.
Declara en público caída, ruina,
destrucción. Y evita huir,
sabe asumir sin razón.

Se encarga entonces del templo. Es frecuente
ver cómo le arrojan buitres
contra pecho y corazón. Buitres.
Despedazan hígado, desgarran intestinos.
Y ciegos se apresuran a tragar,
engullir. Se creen vivos.

Pero tras cristal nace luna.
Crece, aumenta, se eleva
y como arco lanza flecha,
que traspasa, que libera.

En ningún lugar, entonces, por causa de nadie,
sin embargo, finalmente, cae moneda y gira rueda.
A favor. En defensa, por.
Después de injusticia, tras afrenta,
llega corriendo. Hacia atrás.

Cada día se hace otra vez cotidiano.
No más en contra. (Verbigracia)

...como la hierba que crece, extrañamente, junto al mar... (Paradas. 1. Donde el amor a veces no...)

foto de Wayne Duguay 



A veces el amor no es un espejismo, y la paz que lo envuelve
es como la hierba que crece,
extrañamente, junto al mar…………..................................



Había una casa de madera blanca, parecía vieja pero sólo era
que había sido vivida de verdad. Cada pared un cimiento. La sal.
El porche mirando a la cara al sol. La luna siempre encima. O detrás.

La gente del pueblo no solía llegar hasta allí, había quien juraba
que no se atrevía a acercarse. No podían siquiera mirar.
Vivía en ella un hombre enfermo, y junto a él una mujer.
Un amante y su cuidadora. Pero no malinterpreten los términos,
él simplemente la amaba y ella sólo cuidaba de su alma. Y al revés igual.
Lo físico y mundano no eran trabajos sino del día. Y si alguien
les hubiese preguntado cuánto se querían, los dos se habrían reído.
No se basaba en la matemática el contrato. Básicamente, porque no había.


No hay mucho más que decir o detalle que mencionar. Si acaso la brisa.
Y repetirla, como un eco, como se repite la liturgia en cualquier misa…………



Así de hermosa, amor y sacro era aquella parada…………………………………….
………………………………….y la hierba meciéndose, dulcemente, junto al mar.

miércoles, 3 de agosto de 2011

el maquinista atraviesa los túneles..........

foto de Madhatter_biza

 
El maquinista atraviesa los túneles como quien arroja al vacío su alma,
como quien cruza sin pensarlo una puerta abierta. Cualquiera. La que sea.
No calcula los riesgos, nunca piensa en lo que se va a encontrar detrás.
Sólo le importa el vértigo, la emoción. Es el único instante
en que no posee espíritu, en que es todo tripa y corazón.
Y lo disfruta de verdad. Creo que también por esto eligió el tren para vivir:
por el placer de cruzar túneles, sentir el vértigo, y después 
la calma……………………..................................................................


……………………………….una y otra vez, el maquinista atraviesa los túneles
como quien arroja al vacío su alma……………………………………………............

cada giro de sus ejes........

foto de Rutas abandonadas.es (Javier Suárez)


El tren quizás sea el único lugar de este mundo en el que no existe el presente,
lo devora a cada instante cada giro de sus ejes………………………..cada giro,
marcado sobre las vías como una cicatriz permanente……………..…………....

Y los viajeros que esperan un tren tampoco son como los demás. 
Tienen un aire especial.
Saben que, para bien o para mal, su viaje va a otro ritmo. 
Es una suerte de discontinuo espacio-temporal.

El tren devora las distancias, pero a vuelos, a besos, no a mordiscos,
y la medida del tiempo se vuelve una empresa tan absurda, 
tan irreal…………………….........................................................................

pequeña aclaración....

foto...no sé de quién...ni de dónde...

Por si llegan a este sitio ahora que aún está acabando de nacer, sepan que el maquinista ciego es también muy desordenado, que lo único que hace bien es manejar el tren, el resto de las cosas de la vida las maneja como buenamente puede......Disculpen pues los saltos y los giros, y los flashbacks, y los cambios de vía inesperados, y, ennn finnn, todo aquello que no esperaban encontrar en un (supuestamente) apacible y rectilíneo viaje en tren.... y piensen también por favor que su caos responde a aquello que con gran lógica explicó Herman Melville una vez, no sabemos si aplicándolo a sí mismo, o si pensando ya en nuestro maquinista, y es que 'existen empresas en las cuales el verdadero método lo constituye un cierto y cuidadoso desorden'...........................................

(TEXTOS: exceptuando aquellos en los que diga lo contrario, pertenecen todos a S. Castro. Si en algún momento quieren compartirlos o llevárselos a algún lado, sepan que no tiene ningún problema en dejarlos marchar. Eso sí, agradecerá, humildemente, que citen la procedencia y nombren este pequeñito blog............
FOTOS: excepto alguna que el propio maquinista haya sido capaz de realizar, intuitivamente, todas las demás están hechas por buenos amigos o sacadas de libros, internet, periódicos, etc. Se intentará citar siempre la autoría, y en aquellos casos en que sea desconocida, el maquinista agradecerá que, si alguien reconoce al artista, se lo diga. Asimismo, si alguien quiere que su fotografía sea eliminada, no tiene más que decirlo y se hará su voluntad. En cualquier caso, gracias a todos por sus visiones, amigos y desconocidos...................)

martes, 2 de agosto de 2011

una visión antes de la ceguera...

foto de eMecHe




(…………el maquinista quiso antes de la ceguera
ser cantante de blues porque sabía que…………)


‘Todos tenemos un camino no recorrido digno de explorar,
un asunto pendiente siempre a punto de explotar.
Somos los tres míticos vagabundos de cine. Desconocidos
compartiendo un vagón de tren hacia ninguna parte. Somos, a lo lejos,
un puente en ruinas y un campo de maíz. Una cruz. Una lanzadera espacial.

Somos todos el eco de un sonido, una voz. 4.280 ficheros de audio, sonando
una y otra vez. Son Tu voz. Todas las bendiciones y los besos que guardamos
en la caja de los recuerdos. Lo que no lloramos.
Todo lo sumado y también lo no consumado. Lo que sucedió y lo que no.

Cada hogar vivido, incluso cada casa simple y fríamente habitada………………………. 

Somos un pasaporte, y en cada país nos crece una enredadera, un recuerdo, un amor.
Atravesando cada puerta, somos un alma nueva cada vez que...cada vez…el amor...

Somos enfermos de celuloide, y todos dibujamos mentalmente una raya, cada día,
para poder tacharlas de cinco en cinco, como el presidiario que sabe
que va a salir. Tenemos paciencia. Nos alimentamos a diario.
Ya saldrá. El verso exacto, el nunca perfecto. El no buscado.
Somos entonces cualquier sombra en cualquier película en blanco y negro.
Una foto nuestra, en la que no nos reconoce el cámara
y es capaz de enamorarse otra vez. Una versión original de nuestro yo no censurado.
Somos cualquier sombra. Sólo una imagen de…...
Y siempre un vagón. Una y otra vez. Y esa nube hermosa a lo lejos
que no sabrías decir qué es…………………………………………….’


(A veces, cuando no hay nadie más
y vamos solos los dos en el tren,
suelta la máquina, coge su guitarra,
y……………los dos……en el tren………)




inicio del viaje..................

 foto de mundorail (Enrique Valiente Queralt)


El maquinista ciego termina su café y camina hacia el andén.
Sube despacio a su cárcel, su hogar, su tren.
Toma aire, respira hondo y se concentra.
Conoce el camino de memoria, cada giro de la historia.
Sabe que sólo ha de mantenerse despierto y no olvidar.
Quién fue. Quién es. Quién será. Tiene que ser siempre consciente
de que cada cambio de vía ha de hacerse en su momento
y de que todo en la cabina ha de estar en su lugar.
Sabe que (todo puede y) que nada debe fallar.


El maquinista contiene un segundo la respiración
e inicia después el viaje. Como siempre desconoce
el destino. Aún así, lo hará concentrado.
Intentará no dormirse. Sólo se permitirá a sí mismo
de vez en cuando soñar. Pero aunque desfallezca
nunca se dará por vencido. Hay que llegar............