viernes, 5 de agosto de 2011

Hold my hand, take me home... (Memorias. 1. Primer blues del maquinista)

foto de David Maljkovic



Sigue su camino la máquina, ineludibles sus paradas.
Suben en cada una nuevos pasajeros y descubro que los ángeles
se ponen traje para viajar. Llevan en su espalda el peso del infierno,
así que hay que vestirse bien para cubrirlo. El infierno,
allá donde se podría haber tenido todo y todo se perdió.
Como en cualquier canción de blues que te venga a la mente: Hold my hand, take me home.
Así tratamos al maquinista: como al bajo, la melodía que dirige y nos arropa,
cuyo latido nos pertenece. Siento de repente que es dueño de mi tiempo, responsable de mi vida. De dormirme y de mecerme.
De guiarme hasta la salida. Para no perderme.

Mientras, en la vieja cabina, él sólo siente la presión. 
Sabe que todos le necesitan y que incluso tirarán de la cuerda
si en algún momento quieren parar. Porque pueden y lo saben.
Porque un tren es un ser vivo, no es un avión.
Le piden que les dé la mano y les ayude a subir. Que asuma sin más
la gran responsabilidad de proteger sus vidas. De ayudarles a vivir.
Que los lleve a casa, de vuelta al hogar………………………………………………….

Y él, a veces, se pregunta, en el fragor del movimiento:
“¿guardará alguien quizás en su memoria
la memoria de la mía……………………………………………………………………………..….……….?”




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viajeros que han cogido el tren.......