lunes, 5 de septiembre de 2011

Devuélvale su nombre........(Única Súplica de Muchacho. El orgulloso. Pero hoy desamparado........)

foto de no sé quién....


Maneja usted Su mundo, satisfecha. Desde que amanece hasta que desaparece el sol.
Maneja usted después Su sueño, aunque esta vez insatisfecha. Ahí no puede
controlarlo del todo. Lo sé. Duermo en el suelo, pero a su lado.
Veo cómo se retuerce por las noches, así que no me quiera convencer de lo contrario. 
Soy yo quien convive con él a diario………………………y en la noche también.......

Brilla usted, Señora, más que yo. Más que cualquiera. Sólo por eso cree (qué ingenua)
que las seis puertas de la cabina le pertenecen. Pero no es justo. Ni necesario.
Las puertas deberían ser (y serán) nuestras. Ni de Maquinista ni mías, sino nuestras.
Una pertenencia conjunta, unida. Como el hambre devorada y la sed bebida.

Pero usted viene de pronto, caprichosa, y revienta con su palanca de humedad 
el marco de cada puerta. Es como el moho, que de todo se alimenta y nada deja. Moho. 
Hermoso nombre para tan sigilosa destrucción…......sigilosa y lenta................................

Mire, yo soy orgulloso. Por eso me permitió quedarme junto a él.
Pero hoy traigo una súplica (la única que traeré). Y es: devuélvale al Maquinista su nombre.
Sólo tardaría usted un minuto. Lo sé. No la conozco, y él
no suele mencionarla, pero me contó una noche que se gana la vida 
haciendo conjuros de neurobiología. Que sabe de magia. Del Poder.

Él ahora tiene fiebre, deambula sonámbulo. Y yo ya no sé qué más hacer.
No soy curandero. Ni siquiera médico. Soy sólo un muchacho.
Y usted es, como él la llama, ‘La Dama de la Luz’, ‘La Llama’.
La luz, ésa que siempre se le ha negado. La que yo no puedo darle. Sólo contarle.

Dice que tocarla es como entrar en un cuarto de objetos perdidos y sentirse encontrado.
‘Como cuando me tocaba con sus manos frías’, repite una y otra vez.’Sus manos frías’... 
‘Añoro aquella necesidad suya por sangrar; su prodigioso arte de hacer negocios
con cada cadáver de cada caído cuerpo celeste... Con cada rayo solar.....'
Pobrecito, pienso yo............ tiene fiebre....................
No puede ni soñar, sólo hablar de usted…..pensarla…..y hablar………………………..

Escuche, yo no sé de sus esquinas, Señora, ni sé de cómo se las arregló para
llevarse el orden de la cabina sin dejar en su lugar desorden.
Sólo veo que dejó maletas. Por todas partes. Vacías. Pero repletas………….

Y yo soy sólo un muchacho, no sé a dónde conducen esta clase de vías.
Esta clase de engaños. Pero sí sé que Promesas y Paciencia
empiezan por la misma letra. Y eso no es bueno. Se queda uno sentado
en esa panza revuelta, colgado… y espera, y espera y espera…

Por eso hoy mi maquinista está borracho. Así que, por favor, Señora,
pase por aquí. Vuelva. Sé que lo hace de vez en cuando, disfrazada.
Él no la ve, claro, pero la huele, la siente. Y ese día se vuelve loco,
y aúlla y se retuerce. Se emborracha. Y es hoy uno de esos días….........................

Así que ha estado usted aquí. Yo noto algo también, pero aún no puedo decir qué es.
Qué aroma de qué extraños momentos, asfixiantes sudores camas trae. Estrangulamientos.
No sé…….soy sólo un muchacho………………………………….

Y odio suplicar pero, por favor, Señora, súbase en la siguiente estación.
Déjele un objeto bonito, perdido, escondido, en la cabina.
Puede, si quiere, hacerlo mientras vamos a comer. Yo la avisaré de la hora.
Lo anotaré en una servilleta y la dejaré sobre la silla roja.
En el vagón fantasma. El que está junto a la planta. Ésa que usted dejó.
La única que hay. La única que sobrevive día tras día desde que estoy aquí.
La única………………………………………………la que hay………….

Yo no la conozco, pero usted a mí sí. Sé que sube al tren una vez al mes. Ayúdeme…….
yo no sé a dónde conduce esta clase de vía…….y usted sí………………..
Usted sabe mejor que nadie, incluso mejor que él, que se llevó el orden,
pero no dejó en su lugar desorden. Dejó maletas. Llenas. Pero vacías…………..

Y yo soy sólo un muchacho, no sé de este tipo de vacíos y engaños................................
..........................................................ni a dónde conducen esta clase de vías……………



19 comentarios:

  1. Muy bella tu prosa. Lírica y desarraigada, como las hojas que caen de los árboles. Qué presente puede dejarle a Maquinista, la Dama de la luz. Quizás una luciérnaga dentro de una cajita de cristal. Quizás un trocito de cielo, con una estrella prendida, envuelto en celofán. Ya veremos si en un futuro, es quien de apiadarse de él, y deja que continúe su viaje. Desconocía que Maquinista llevaba en su equipaje un desengaño. Pero ahora que lo pienso es lógico, ¿quién no lo lleva?. Pero será que la visera de su gorra le cae sobre los ojos, y los que nos subimos al tren somos incapaces de ver ese punto de luz, un tanto melancólico.
    Yo, que en nada me parezco a la Dama de la Luz, he dejado un presente en mi vagón para Maquinista. Resulta curioso, porque es bastante luminoso. Bico alumeado.

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  2. ...ay Vera, qué presente más luminoso me has dejado, ciertamente ;)) El cielo entero, nada menos, y todo concentrado en un sólo regazo...

    ...sí, este Maquinista no está libre del desengaño ni de la desesperación pero, como siempre, eso es bueno, es que ha amado... El problema es que Muchacho todavía no comprende, y sufre cuando lo ve tan lejano, en ese lugar al que él no alcanza a llegar...aún...ya encontrará él algún día a su Dama de la Luz, y entonces comprenderá que nada podía hacer, si acaso, de lejos, acompañar, y esperar a que amainase la tormenta...

    ...se me cruzó ayer una vía, y creo que no era aún el momento de sacar a la Dama de la maleta, pero ella así lo quiso, y no lo pude evitar...en cualquier caso, leo encantada que te ha gustado, eso le quita algo de peso a esta desazón que deja siempre el creer que 'era el momento equivocado'.........y del regalo de la Dama...ennn finnn...de ese algún día se sabrá...quizás...y quién sabe qué será.......;))

    Bicos de ceguera (pero que intuyen toda luz, sobre todo si está hecha de pura belleza, como las luciérnagas ;))

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  3. Ay! Muchacho es tan encantador e inocente. Está claro, le tocará subirse a ese vagón, en el que encuentre a su dama. Pero que no sea por ahora, no vaya a ser que pierda esa voz tan especial. Y es verdad, las personas se suben al vagón cuando ellas lo deciden, y hay que respetarlas. No forzarlas a hacerlo antes, ni obligarlas a bajarse una vez lo han hecho. En fin, espero con impaciencia el próximo viaje. Y también aquel que te traiga a Vilgarcía. Bicos nas meixelas

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  4. ...sí, yo también le tengo un cariño especial a Muchacho, sin él este viaje no podría hacerse...porque sería otro mucho más gris...
    No, por ahora no le tocan vagones con tan oscuros rincones, él es todavía perro joven y salvaje, y así le quiere Maquinista (y así le quiero yo ;))
    Tú lo has dicho, en este tren, cada viaje se hace y deshace a antojo del viajero, suben y bajan dónde y cuando quieren, no dónde y yo quiero....
    El próximo viaje...ufff...creo que tardará un poco, me quedan estos próximos días muchos trabajos 'del día', pero el de 'Vilgarcía'...ése me da que pronto llegará ;))

    Bicachasossss!!

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  5. Mi corazón de elefante durmiente se despereza y dice, la infelicidad es una forma de miedo. me embarga ver como Muchacho defiende los sueños, ebriedades del maquinista. Equilibrista y penetrante como un quejumbroso delirio de maletas y afasias que no dejan más recompensa que el avance, el traqueteo imperativo.

    Ojalá algún día pueda oscurecerme para subirme sin ser visto, alcanzar la estación de otoño que de nubes grises rasga el maquinista. Ahora estoy en el parque del “Castriño”, a los pies de un arroyo, y puedo decir que tengo el carcaj armónico de minúsculas vituallas pero con ellas, me veo capaz de disparar a cualquier gigante. Ahora mismo veo revolotear a dos pajarillos que se posan sobre unas ramas de lánguidas hojas, veo morir el verano, pero en su vuelo permanece la primavera. Por tanto me veré desplumado si subo al tren. Hace un tiempo estaba en una isla donde practicaba los horizontes desde un faro. Más tarde en tierra, anegué mi cuerpo en una inundación e igual que un pez atravesé el espejo. Ahora…

    Reniego del miedo. A sabiendas que vendo mis ojos. Beberé el coral de la Moldava y escucharé a Muchacho tocar el banjo. Pero ahora estoy rodeado de hamadríades y quisiera besar una flauta y descorchar los acordes de esta región. Es probable que pronto usted se acerque al parque y podré besar.

    Puedo decir que amedrentado Muchacho y orgulloso hace latir los vagones, el convoy unidimensional con un Blues que merece gran respeto, si bien es verdad que un día decide, empezar la noche en un saco de estrellas corresponde a usted que detenga el maquinista la locomotora y diga su nombre. Confunda así a los pasajeros emborrachándose con los versos del maquinista, aunque sean manzanas envenenadas. Tengo el libro de diarios de Alejandra Pizarnik conmigo. Leo.
    15 Junio, 1962.
    Miedo de mí. Cada vez que pienso en mí dejo de reír, de cantar, de contar. Como si hubiera pasado un cortejo fúnebre.
    */*
    Pero las jaulas que habitan ahora este parque están abiertas y las manzanas salen al encuentro de mis mordiscos. Mis aleteos cálidos despiertan en un corazón del elefante durmiente. Si un día subo al vagón fantasma será para volver. Viajaré con sus objetos perdidos para volver. Lidiaré con las brumas para alumbrar como una Señora, para volver como un calidoscopio.

    Para ir a buscarte.
    Para ir a buscarte.

    http://www.goear.com/listen/d04569a/para-ir-a-buscarte-jorge-pinchevsky-y-la-samovar-big-band

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  6. (contestación de Maquinista a Rider...)

    Tiene usted razón, la infelicidad no es más que una forma de las muchas que adopta el miedo, así como la cobardía la fabrican con arenas movedizas antiguos oscuros cuervos...y ha acertado usted también en que padezco -adolezco- a veces de afasia transitoria, de ahí la necesidad del incesante traqueteo, para que el área lesionada se sacuda y vuelva a mí la actividad cerebral...la actividad racional que desacelere mi de por sí pulso pasional....
    Acertó usted también en que se hace este viaje en otoño. Es curioso, pues comenzó en primavera, y aleteaban los primeros pájaros felices sobre las ramas, sí, lo que sucede es que, aunque siguen ahí, siempre, acompañando el ritmo de este viaje, a veces se me vuelan grises, sobre todo si pienso en cosas como Señora...pero no me malinterprete, no es lo que Muchacho piensa, ni me emborracho y me retuerzo (sólo) por ella......no tiene que ver este tormento con jaulas cerradas por sus manos ni manzanas envenenadas por su boca, sino más bien con la niebla que cubría la primera estación, y que ya no se me despega...esa que me impide ver, y que hace que a veces crea que soy quien sé que no seré................
    Adoraba mi Señora también a Pizarnik, y se le caía de vez en cuando encima también su sombra, ésa del cortejo fúnebre de sí que usted nombra, pero ahí Muchacho se equivoca: no es ella la que ha de decir mi nombre, pues ella también lo desconoce. Soy Maquinista desde siempre, aunque él quiera soñarme con otro nombre de otra hora (también le sucedió a ella...pobre y hermosa alma mía...Muchacho piensa que es ella la que me atormenta, pero soy yo quien no la deja vivir a ella............pasión la nuestra retorcida.....) Si algún día revelo el otro, a mi nombre me refiero, tiene usted razón, será para los viajeros gran sorpresa (aquí le estoy sonriendo de oreja a oreja, Rider, reciba por favor mi compañerismo y alegría de corazón ;))
    En cualquier caso, poco importan estos momentos de borrachera y de zozobra en medio de la paz y la emoción con que alimento mi caldera, y ha sido su relato hermoso, y se lo agradezco también, otra vez, de corazón (especialmente porque ha calmado usted a Muchacho...y su mirada ya no pregunta por Señora........)

    Me saco la gorra y le saludo, y pongo la mano en el pecho, donde reside todo mi respeto, a modo de brindis ferroviario (supongo que usted sabrá de lo que hablo…)

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  7. (…gritos y saltos y volteretas... y contestación de Muchacho al corazón de elefante de Rider)

    Hey Hey Hey!!! Gracias por subir, amigo Rider!!!
    Eres siempre uno de mis viajeros favoritos: traes músicas, hermosas músicas, y flautas, y pájaros, y ninfas, y flores, y sueños.....y apaciguas mis desvelos; y, sobre todo, los de Maquinista, que es lo que más quiero ;))))
    Es más, sé que cada vez que te subes al tren, él sonríe por dentro y se pone contento, y ese día incluso toca la armónica mientras yo toco y tarareo un blues, que es nuestro sustento (deberías oírle, lo hace magistralmente!!), e incluso el carbón ese día tiene otro color diferente, uno más brillante, y el humo que sale de la chimenea es blanco, sí, pero como irisado, más flamante....puede ser eso así?! ¡porque así es!

    Ven por favor a buscarme (a encontrarnos), y déjame jugar con tu calidoscopio (¿lo harás? ¿sí?). Yo prometo que te conseguiré ese coral que dices que beberá de la Moldava (no suele subir mucho al tren, pero prometo que, si hace falta, soy capaz de contarle historias y entretenerla hasta que llegues ;)) Y, por supuesto, tocaré feliz el banjo para ti. Tú sólo trae un objeto perdido para mí y, sobre todo, ven a buscarme (aunque no sea yo lo quisieras encontrar, que soy muchacho y no Moldava, eso lo sé…pero bueno, puedes antes jugar conmigo un rato…yo…por pedir..........;))))))

    Y me despido aquí con mi sonrisa más blanca y mi salto mortal más arriesgado, mi voltereta más perfecta y feliz.

    Y un abrazo!!!!!!!!!!!!!

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  8. (lo que suena en la radio de la Revisora………….

    http://www.youtube.com/watch?v=8To-U1nTLWw

    …………….que, no saben Maquinista ni Muchacho por qué, hoy ha sacado la cabeza por la ventana y lanza besos al aire…..sonriendo…………………………………………………….)

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  9. Ay, costó, pero al final he conseguido subir al tren y deleitarme con el escrito de Muchacho. Este Muchacho es adorable, me encantan sus sentimientos, su inocencia y su amor por Maquinista, qué amor más puro! No dudo de sus intenciones, pero del resultado de sus ruegos, de que sucedería si la Dama se presentase ante Maquinista, le volvería a envolver la niebla de la primera estación ahora que poco a poco va diluyéndose, o bien impulsaría su locomotora con mayor velocidad hacia el horizonte... difícil de saber lo que puede suceder en estos encuentros... mi corazón se encuentra entre los de Maquinista y Muchacho, si bien conozco las sombras que le cubren, sigo pensando como Muchacho lleno de esperanza y buenos pensamientos, no siempre se aprende de los errores, ¿por qué debería aprenderse cuando estos nunca son iguales? En estos casos la experiencia no juega ningún papel, así que el viaje es lo único que cuenta, saltar y coger el tren el marcha cuando pasa cerca de uno, indiferente es su destino mientras lleve un buen ritmo.
    Qué gran equipo que forman Maquinista y Muchacho en sus manos seguro que el tren se desvía por alguna interesante ruta y se detiene en sugerentes estaciones, con una nueva sorpresa en cada una de ellas... porque cada estación es distinta, sus salas, sus relojes, el panel, los viajeros que entran y salen, las maletas huérfanas y las sacas que viajan de un lado para otro... muy buen viaje. Voy a buscar el vagón del bar para entablar conversación con algún que otro pasajero, viajar en tren es lo mejor que hay!!

    un beso a todos, nos encontramos por los pasillos del tren

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  10. Pues... es de lo mejorcito que me he encontrado por estos mundos y yo, que soy parca en palabras, no tengo nada mas que decir.

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  11. Me gusta el tren de palabras del maquinista que sin ver lleva su pena pensando en su dama de luz, es una bella prosa la tuya, mi querido maquinista

    Subo a tu tren para leerte y sentir el movimiento de tus palabras, sean después o antes de la borrachera, reconozco en ellas la trsiteza, como bien dice Vera, quién no tiene un desamor... bello


    un abrazo

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  12. Nunca es tarde si la dicha es buena, Aka, (yo también he tardado mucho en volver a tomar las riendas de este espacio…) y la de encontrarte en este tren siempre es grande ;)) Me encanta que no seas capaz de decidir entre Maquinista y Muchacho, eso demuestra el gran aprecio que le tienes a los dos, aunque reconozco que me gusta mucho que tengas la esperanza de Muchacho, que te sientas más como él (un secreto: Muchacho cree que, aunque también eres medio gato, eres perro salvaje igual que él, te siente hermano ;))
    Y qué cierto es, el viaje es lo único que cuenta, hay que coger el tren en marcha (e incluso saltar de él si hace falta), lo que importa es siempre el ritmo, el swing, el latido.
    También aciertas en lo de los desvíos de rutas y vías, por supuesto, no faltarán, no podía ser de otra manera, si no el viaje se hace demasiado monótono y acaba en vía muerta, y eso no puede pasar, son las suyas ‘obras incompletas’…)
    El vagón del bar es algo que está siempre ahí, es un algo que me acecha y que no acabo de construir, pero ahora que lo mencionas y lo pienso, mejor así, que lo vayan construyendo los viajeros a medida que pasan por aquí, cuando sientan esa necesidad de tomarse un buen vino y conversar ;))

    Un beso también para ti (y los demás)….y los cruces en los pasillos del tren son geniales, es de esos sitios en los que uno está lo suficientemente cerca del otro, del extraño, como para que la mirada sea verdadera y se puedan ver en ese segundo…gracias por la idea, seguro que algún cruce en el pasillo caerá…;))

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  13. Bienvenida, Aina, a este tren.
    Y muchísimas gracias por tus pocas (aunque suficientes para llenarme el pecho de orgullo) palabras ;))

    Un abrazo, y bon voyage!

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  15. Hola Mixha,
    no sabes cómo me alegra que hayas vuelto a dar un paseo en este tren; aunque fuera esta estación más triste que otras, creo que eso está bien, de todo tiene que haber para que sea un buen viaje...;))
    Gracias por tu precioso comentario. Un placer recibirte, y un placer será volverte a ver..

    Abrazos entre silbidos....que ya nos vamos marchando.......hasta la siguiente...

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  16. Quizás Muchacho tenga razón, y también sea medio perro callejero asilvestrado, con ellos siempre me llevo bien, son buena compañía ;) Seguro que algún día nos encontramos en el vagón restaurante, pero entiendo que Maquinista y Muchacho se muevan poco por estas secciones del tren, tienen una gran responsabilidad con el tren, pero no me cabe duda que acabarán pasando en alguno de sus descansos por allí, que digo yo que se merecerán en algún momento descansar :).
    En cuanto a los pasillos del tren, son mis preferidos, esas miradas forzadamente próximas, que tímidamente se amagan, y con ese gesto dicen más que con la propia mirada me encantan, si más acabo de cruzarme con una dama y su movimiento de pestañas me ha encandilado, con lo torpe que es mi corazón ya se ha enamorado de una caída de párpados... ahora me veré forzado a deambular por los pasillos para reencontrame con ella hasta llegar a la próxima estación.
    Un beso, nos encontramos en el próximo apeadero!

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  17. Me subo al tren, en el momento justo, ni antes ni después; porque mi sombra así lo declara.
    Que prosa tan poética, en el sendero más libre y despojado que transita esa palabra, fue un viaje maravilloso, aunque dudo que la dama de la luz se acerque a Maquinista,
    porque de tanto extrañar las cosas desaparecen, en una perfecta alergia de memorias,

    Muy bello, me encantó tu manera de escribir, un Abrazo.

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  18. Yo, Maquinista, le doy la razón, Aka, también te veo medio perro asilvestrado, en el mejor sentido, claro ;))
    Seguro nos veremos en el vagón restaurante, aunque también te digo ya que será en la zona del bar, soy austero comiendo, si acaso agua y pan en la cabina (Muchacho ya es otro cantar, es joven, se tiene que alimentar...)
    Muy bien descrito ese gesto que esquiva la mirada, y cómo nos enamoramos de esa caída de párpados más que del vernos de frente...
    Deambule cuanto quiera, y revuelva y rebusque...aunque dudo que llegue a encontrarla por ahora...nadie lo hace hasta que ella quiere...
    Bicos, y por supuesto que nos vemos!

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  19. Agradecido porque saque usted el billete, Juan, bienvenido!
    ...y sobre todo porque sea en el momento justo, esto hará que yo maneje mejor la máquina y que tú puedas disfrutar del viaje con total libertad...incluso anonimato e impunidad....
    ...y estoy bastante de acuerdo en que de tanto extrañar las cosas desaparecen, aunque de repente me sobreviene la certeza de todo lo contrario, que de tanto extrañarlas, a cada segundo que se las piensa crecen y crecen y crecen...hasta que el enfermo ya es adicto a esa alergia de memorias, y las busca y las huele para no dejar de enfermar ;))

    Muchísimas gracias por el halago a esta prosa de vapor, sube cuando quieras, toma asiento e incluso un trago (en el bar llevamos siempre alcohol del bueno...menos cuando es del que mata pero, por lo general, ahí avisamos...)
    Un abrazo para ti también.

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viajeros que han cogido el tren.......