viernes, 7 de octubre de 2011

...en la basura...........(Objetos y Seres Perdidos. 1. Conversación antigua -y fuera de lugar....)

 foto de autor (por mí) desconocido.

...en la basura...



- Buenos días, ¿podría hablar con el jefe de sección?

- Buenos días. Está usted hablando con él, más o menos…

- ¿más o menos? ¿no es usted D. Mauricio Herrera?

- Uy, no. Soy mejor que eso, soy D. Gabriel de la Torre Más Alta.

- Di…disculpe. No sé si es usted mejor o no, pero si no es él, no me sirve.

- Hombre, tampoco es para ofender. Es malo decidir si alguien sirve o no sirve sin tan siquiera haber charlado con él al menos un par de minutos.
- Disculpe…no…no quería ofenderle. Es sólo que necesito hablar urgentemente con ese señor.
- Mujer, ¿de veras cree que si no habla con él ahora mismo, su vida se verá

sacudida por un terrible cataclismo? Me parece que le confiere usted demasiado poder sobre su destino al tal Mauricio, con quien doy por hecho que no tiene apenas trato, puesto que lo nombra como “Don” y “ese señor”.
- Pues claro que no tengo trato con él, faltaría más. No, si ahora me va a decir que no sabe quién es.
- Pues no. Sé quién soy yo, y no necesito saber más.

- ¿y se puede saber dónde vive? Porque para no saber quién es él…; no, si al final me va a salir la llamadita por un ojo de la cara…
- Yo soy amo y señor del basurero, madame, y aquí vivo.

- ¡¿en el basurero?!

- Sí, el basurero. Y no se preocupe, la llamada no le costará…dinero.

- ¿Qué ha querido decir con eso?

- Antes de que cuelgue yo se lo explico, se lo prometo, pero, por favor, primero

cuénteme cuál es el rasgo más característico de su personalidad, de qué fuente de energía le mana a usted esa lucecita que en el fondo somos todos.
- Mire, lo siento, pero no tengo tiempo para esto.

- Umm, problemillas con los sustantivos…

- ¿Sustantivos?

- Sí, ha dicho “tiempo” y debería haber dicho “ganas”. Además, es una gran mentira lo de “no tengo tiempo”, ya que el tiempo es lo único que podemos producir al instante, de cada momento pueden generarse mil más…
- Pues a lo mejor tiene razón y lo que no tengo son ganas, así que…

- ¡Incertidumbre!

- ¿Cómo dice?

- Su característica. De pronto me parece que podría ser esa. Sí, quizás usted sea una luz temblorosa y vacilante, muy hermosa, sí, pero incierta.
- …

- ¿He acertado?

- Po…podría ser…pero.yo…tengo que…

- Agradecería que dejara de usar tan desagradable verbo.

- Pero, ¿qué he dicho ahora? Por Dios…

- “Tengo que, tendría que, tuve que…” ¿No se cansa de tanto tener? Si al final

acabamos por olvidarlo todo, o perderlo, o esconderlo…o tirarlo a la basura.

Nunca llegamos a compartirlo, cuantos más “tengos” tenemos, menos

compartimos. Ese verbo hay que usarlo sólo para las cosas importantes. Pero, ay, dejemos este tema tan sombrío. ¿Qué le parece…si le cuento yo el mío?
- ¿Qué “mío”? ¿de qué habla ahora?

- Mi rasgo más característico. Qué fácil se pierde usted, niña, ni que fuera Dorothy. Bueno, ahí va: la despreocupación. Aquí donde me escucha, yo no me preocupo por nada; desde siempre he sabido que llevo el triunfo pegado al cuerpo como una segunda piel y que no debo preocuparme por lo que no puedo controlar, que lo que haya de ser será… Esto solía decirme siempre mi abuela quien, por cierto, además de quererme mucho, pero sólo a mí, era una mujer despiadada. Ya desde niña apuntaba maneras. ¿Sabe qué hacía las sofocantes tardes de verano? Esperaba a que las gallinas que andaban sueltas estuviesen lo suficientemente aturdidas por el sol y el calor como para dejarse coger sin armar mucho jaleo y, entonces, les machacaba entre dos piedras los picos y las patas…las desorientaba por completo y de por vida…y a sabiendas. De mayor se dedicó a hacerle básicamente lo mismo a mi abuelo… Pero bueno, ¿quién no ha tenido al menos una abuela despiadada?...
- Pues yo no, y casi hasta me ofenden sus palabras. Mi abuela era una mujer

fascinante.

- ¿Cómo de fascinante?

- No sé…siempre he sentido que sólo tenía que ser ella misma para convertirse en un ser fabuloso.
- Querida, es lo más bonito que he oído en toda la mañana –mentira- Bien, bien, usted se deja llevar y contesta como Dios manda. ¡Aprovechemos!
- Está bien, charlemos. Permítame que le diga que creerá usted que es la

“despreocupación”, pero yo diría que más bien es “el desconcierto”.

- ¡Ja, ja! Me ha pillado. He de pedirle perdón porque la he engañado un tantito

así…poquito… Hablé de un único rasgo característico para que no se sintiese

apabullada por mi personalidad, pero no hay ninguno que pueda definirme por sí solo. Al menos, necesito tantos como días tiene un año. Aunque va por
temporadas, ¿a usted no le sucede así?

- Supongo que eso le pasa a todo el mundo, ¿no?

- Muy bien, ¡este es el espíritu!, escúcheme y responda, que lo está haciendo muy bien. – ni por un segundo imaginó el amo del basurero que esta llamada de hoy le saldría tan a cuenta. ¡Podría contar como mínimo cinco mentiras y once secretos! El júbilo y la exaltación crecían y se hacían fuertes dentro de él… - Por ejemplo, en estos últimos tiempos me he concentrado en “la ilusión”.
- ¿Se refiere a la magia?

- Me alegra que mencione esa palabra, siempre da suerte al que la oye, gracias, pero no, no me refiero a lo que usted probablemente entienda por magia. Yo le hablo del gran motor, de la ilusión infantil, de la fe ciega, de la esperanza. Siempre he creído que la ilusión es lo mejor que un hombre puede tener, y por fin eso es exactamente todo lo que tengo (¿lo ve? Yo también uso este verbo pero SÓLO PARA LAS COSAS IMPORTANTES) De hecho, un día cogí todo lo que tenía, material e inmaterial, lo fundí, lo refundí y lo convertí en pura ilusión. Creo que podríamos decir que yo mismo soy sólo una ilusión. Me di un nuevo nombre, uno especial, y me convertí así en un ser sorprendente.
- En fin, la modestia está claro que no entra en su lista…Bueno, ¿y qué es lo que, según usted, lo hace un ser sorprendente? Si se puede saber, claro…
- Obviaré su tonillo jocoso y proseguiré como si tal cosa. Ejem…a ver, me ha

preguntado…

- Que qué cree usted que lo hace tan increíble.

- Oh, eso. Fácil: “Siga la pluma”.

- Ay, mire, si se pone así, yo cuelgo…

- No, mujer. Que digo que lo que me hace ser como soy es que yo rijo mis acciones por la máxima “Siga la pluma”.
- ¿Y eso qué narices significa?

- Pues eso, que siga la pluma. Mire, todo el mundo quiere oír “siga la flecha”,

porque así no tienen que hacer elecciones ni tomar decisiones, no tienen que

valorar la situación, sólo tienen que dejarse guiar. Pero, siga la pluma…ah, eso ya es otra cosa, amiga mía. Una flecha dibujada no es más que fruto de la
intencionalidad (de la de otro, no de la propia y, he de admitir, eso de que me

dirijan siempre me ha parecido un fastidio). Una pluma que te encuentras, en

cambio, es fruto del azar. Siga la pluma, sí, pero ¿qué pluma? ¿la primera que vea, la que más me guste, la más grande…? ¿cuál será? Y aquí es donde entra el pálpito, mi adorado pálpito. Uno ha de dejarse guiar por ese ser misterioso que todos llevamos dentro y que sólo responde a sus instintos y caprichos. Ese ser que, o bien intentamos soterrar bajo los convencionalismos (trabajo tremendamente fatigoso ya que, si este es el camino elegido, nos ocupará toda la vida) o bien...vivimos según sus normas y, como su abuela, nos convertimos en seres fascinantes sólo con existir, ¿no cree?
- Puede ser.

- Ay, señorita, profundice un poco más en cada tema, es irritante verla surcar la superficie todo el rato.
- ¿Qué?

- Lo siento, es que no me gusta la gente que se queda siempre en la superficie o que, como mucho bajan un par de centímetros. O, más bien, no me gusta la gente que se queda ahí arriba y se olvida de vivir al máximo, aprovechando cada momento con todas sus consecuencias. A mí me gusta bucear…
- ¿Bucear? ¿y qué tendrá que ver eso con…?

- El buceo es algo maravilloso, muy íntimo. Personalmente, hay pocas palabras que se me antojen tan sensuales como “inmersión” … Pero hace mucho que no lo practico…hace meses que no avistamos ningún otro barco, estamos solos en este mar de basura…
- ¿Por qué habla usted en plural? ¿acaso hay alguien más ahí?

- Todo en mi vida me recuerda, a cada momento, que estoy solo, que no soy más que primera persona singular. En las cosas buenas está bien, lo voy llevando, pero las malas…de esas prefiero hablar como si fuéramos dos, como si tuviera compañía en la adversidad… ¿comprende?
- Su…supongo que sí, no sé…

- ¿Cómo no sabe? Uno ha de saber siempre si comprende o no, es de las pocas

cosas fáciles de la vida.

- Bueno, creo que lo comprendo pero no estoy segura… además, a mí me parece difícil…
- ¿el qué?

- ¿el qué qué?

- que qué le parece difícil… ay, otra vez perdida…

- ¿qué va a ser?, Comprender, es de lo que estábamos hablando.

- Ah, pero… ¿nos conocemos?

- ¿Cómo dice? Está usted… Creo que voy a colgar. Sí, tengo que irme.

- ¡No! Por favor, no se vaya, se lo suplico. A veces olvido que la avaricia mató al gato y que no debo querer llevarlo todo al extremo. Discúlpeme…
- Está bien. Respóndame una cosa: ¿por qué no se va usted a casa y deja el

basurero?

- ¿y por qué habría de hacerlo?

- Digo yo que siempre estaría más cómodo que ahí.

- Allí no me espera nada ni nadie. Sólo hay trastos quedos, mudos, cubiertos de polvo. Ni un solo aliento recorre la casa; imagínese una naturaleza muerta si quiere, a mí me parece la Muerte a secas.
- Por lo menos deje el basurero, es inhumano vivir ahí.

- ¡Ja! Esa sí que es buena. Si no fuese por la mano del hombre nada de esto estaría aquí, así que de inhumano nada, pero no vamos a discutir tonterías ahora, ya hemos hablado de lo que opino sobre la superficie… Me quedo porque me gusta estar aquí, me gusta vivir donde la magia un día se pudo tocar y donde también ahora habita toda esta basura.
- ¿y puedo saber por qué le gusta eso?

- Simple, estoy aprendiendo a compartir.

- ¿eh? ¿con quién?... ¿el qué?

- Ay, niña… En esta vida uno sólo comparte aquello que va descubriendo, sólo

contamos mentiras o secretos, que es de lo que está llena la basura. (Para enseñar la verdad ya están los ojos y la piel) Y eso hago yo aquí, descubrir mil vidas a cada paso que doy, extrayendo de todas la esencia para poder compartir lo que de ellas logre aprender con quien ha de venir. ¿Sabe usted cuántas veces alzo los brazos al día para ofrecer a este basurero una V de Victoria?
- Pues… no… no sé cuántas… ni sé por qué…

- Creo, señorita, que tiene usted también un serio problema con las preposiciones.

- ¿Cómo?

- Sí, ha dicho: “no sé por qué” y la pregunta correcta sería “para qué”.

- Yo no he preguntado nada, sólo he dicho que…

- ¿de veras cree que no ha preguntado nada? Empiezo a creer que es usted una de esas personas que en la puerta tienen un letrero que reza “Bienvenidos a esta casa” pero que viven encerradas en el precepto de “cava en tu interior tan profundo como puedas, y no dejes entradas”.
- No sé por qué tiene usted que ser tan desagradable conmigo.

- No me malinterprete, niña, no pretendía ser desagradable, sólo sincero (que, por cierto, si no me equivoco, creo que no le viene nada mal un poco de sinceridad, ¿verdad?)
- ¿qué quiere decir con que “no me viene mal”? ¿qué sabrá usted de mi vida?

- Uy, a estas alturas de la conversación sé todo lo que necesito saber.

- ¿ah, sí? ¿y qué sabe?

- Es una pena despedirse así, pero bueno… sepa que no le hablaré sobre qué es lo que ya sé de su vida, no quiero incomodarla mostrándole lo obvias que son sus miserias y flaquezas, sólo le diré lo que va a hacer ahora y lo que vendrá después: en este mismo instante le ronda ya por la cabeza la idea de colgar, y lo hará en un minuto escaso, dada su naturaleza melindrosa. El problema es que, debido a que esta conversación se ha producido gracias (o desgracias, ¿quién sabe?) a un increíble fenómeno, que no se me permite explicarle más que a grandes rasgos, estamos ambos subyugados a sus normas. Este asombroso fenómeno consiste en que aquí, en el basurero, de vez en cuando, aparecen teléfonos rotos, sin cables, con las teclas sueltas, e incluso a veces son sólo los auriculares, como en este caso. Estos teléfonos y auriculares, el día que llegan, igual que los gallos que aletean y corren todavía un rato aún después de haber sido decapitados, persiguen y dan caza a una llamada. Es conmovedor ver un pedazo de plástico que lucha por tener una última utilidad, por ser una vez más aquello para lo que fue creado…antes de ser basura… Y así, captan las ondas de una llamada que, casi siempre, es la de alguien tan desesperado como ellos… Y aquí estoy yo, siempre con mi silla
plegable a cuestas, preparado para abrirla y sentarme a charlar en cuanto se

presente una emergencia.

- De verdad que está usted…

- Antes de que cuelgue déjeme advertirle de lo que habrá de venir: este auricular no es más que eso, no tengo la base del teléfono sobre la que poder colgar y cortar nuestra comunicación, ni cable con qué sujetarlo y hacer que forme parte del aparato para así completar el ciclo. Por tanto, no puedo colgar. Usted colgará, sí, pero yo no. Le pediría (suplicaría más bien) que no piense en mí, que no me llame en sueños, pero sé que es del todo inútil. Usted colgará, intentará seguir con su vida como hasta ahora, y podrá hacerlo…pero sólo al principio. Pasados un par de días comenzarán los pequeños zumbidos atravesando con mi voz a lomos su cabeza y, en una semana, estará ya obsesionada conmigo y con saber de mí. Por ahora no hace falta que me crea, pero cuando se dé cuenta de que esto es verdad, acuérdese de una cosa: no me llame para llorar conmigo, cuénteme mentiras o secretos, o ambos, lo que usted prefiera, pero no llore, por favor. No se olvide de dónde vivo…y que son muchos ya los que me llaman…
- Lo…lo…lo siento…adiós…

- No, niña, es hasta pronto. Veo que tendremos que trabajar también las

interjecciones, pero de eso ya me encargaré yo, que en la basura hay muchas para compartir…………………………………………………



12 comentarios:

  1. Magistral diálogo Maquinista!
    Con el giro final del texto has conseguido que mis sentimiento por el basurero no están nada claros, y anden de lo más confusos. Creo que en vez de poner una flecha en el texto respecto a los mismos, los has guiado con una pluma y propensos que son han perderse, se ha extraviado del todo. Siguen recolectando plumas para decidir con cual quedarse. En un principio y a medida que avanzaba el texto, me parecía un personaje curioso, entretenido, de esos personajes pintorescos con los cuales tiene oportunidades de cruzarse de vez en cuando y te arrancan una buena conversación surrealista en un trayecto de tren que aceptas sin saber muy bien por qué... pero al final, ese detalle me mostrado un rostro maquiavélico, de una persona manipuladora, que ha jugado y juega con los sentimientos del otro. Me ha recordado al El duque Jean des Esseintes de Joris-Karl Huysmans en su libro Al revés, que por puro aburrimiento pervierte el alma de un niño, recogiéndolo de la calle, permitiéndole vivir en su palacio como un reyezuelo una larga temporada para luego volver a arrojarlo a la calle... ponerle el caramelo en la boca para quitárselo, y que así la calle le parezca mucho peor de lo que era, ahora que conoce otro estilo de vida de lujos y placeres. Algo así me ha recordado el basurero atando a través de un teléfono desconectado a su interlocutora, plenamente consciente de condenarla al delirio y la obsesión, a su dependencia. Sorprendente, no se me ocurre otra palabra, el giro final me ha sorprendido mucho. Y bueno, hay momentos del diálogo geniales, pero ya me callo.
    Ha salido el sol, y hace un día radiante, así que voy a salir un rato a buscar algunas plumas (me encantó ese detalle).

    Besos y pasé usted un buen fin de semana Maquinista!

    "Basurero basuerero que nadie quiere mirar. Pero si sale la luna, pero si sale la luna, tus latas van a brillar"

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  2. Un diálogo sin desperdicios, aunque me atrevería a decir que el basurero se ha comido demasiadas frutillas; pues no hay que olvidar que cada cual viaja a su tiempo y las superficies son asunto personal, ni hablar de las profundidades.

    pero, lo reconozco, es fácil comentar desde un campo minado con frutillas. Quizás atrapado en un olvidadero también me asegure ser una obsesión de quién está hablando conmigo.
    Aunque en una segunda lectura creo que los dos están igual de atrapados, y ambos piensan que es un milagro ese teléfono sin cables ni nada, conectándolos en el vacío.

    ojalá, El destino nos regale una conversación así, naciendo de una comunicación que no se da, cuando uno simplemente pregunta por un hombre, con un nombre, y estando equivocado (cuando uno siempre está equivocado) en vez de cortar con alguna cortesía de ocasión del otro lado nos someten a una mayeutica tierna y solitaria...

    Sin lugar a dudas, el diálogo no tiene desperdicios, es un oficio claroscuro, los dos se van encontrando y desencontrando hasta el punto de tal vez extrañarse en el futuro pero de todas maneras ninguno hace nada por vencer ese destino presuntamente inapelable de no volver a verse,

    Magistral obra maquinista, como de costumbre.
    Le mando un enorme abrazo desde el frutillar. (Y otro a muchacho, claro está).

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  3. Boa noitiña, Aka!

    La verdad es que es una historia de hace tiempo, estaba efectivamente en ese rincón de los ‘objetos y seres perdidos’ –que es un vagón que no me podía faltar!- y decidí escuchar el consejo de alguien que me dijo ‘señorita, ¿por qué no pone la basura en el tren?’, y creo que por fin el Basurero encontró un buen lugar al que mudarse…Es curioso lo que sucede con el personaje, porque cuando me creció adentro (no estaba planeado, nononó, salió él porque le dio la gana, me abrió la silla plegable dentro y se me dictó…), yo no tenía una ‘intención’ clara acerca de su personalidad. Sabía que quería contar ciertos detalles, tenía flashes visuales y sensoriales, y un par de anécdotas personales o de gente cercana que quería ‘colar’, pero poco más… (teléfono roto, silla, basura, gallinas, palabras, casas vacías, plumas…sobre todo plumas –y es que, confieso, suelo recoger muchas por la calle y por el campo, es normal encontrar plumas en mis bolsos, libretas, bolsillos….cualquier lugar…….estar apartado, soledad…), pero poco más. Y decía que es curioso porque al escribirlo no fui consciente de ese punto ‘maquiavélico’ que comentas (tú y casi todos los amigos que en su día lo leyeron), y que me sorprende cada vez que alguien lo ve así… No sé, yo le tengo cariño, lo admito, pero no puedo evitar moverme también entre diferentes sentimientos, está la parte en la que lo siento mucho por él, por estar allí solo, teniendo que conformarse con esas medias conversaciones que (él sabe) no se volverán a dar, aunque quiera hacer creer a la otra persona que sí, pero al mismo tiempo de repente le veo sonreír, como si sólo fuera un divertimento…aunque quizás sólo para consolarse a sí mismo de lo primero……y así me meto en el círculo vicioso… (porque, además, ¿quién nos asegura que en realidad está donde dice estar y ser quien dice ser….?)…….enn finn, a mí me gusta mucho, no lo puedo evitar, jeje, y he de admitir que a la mujer que llama creo que, en el fondo, sí le hace un favor. Al principio estará un poco desubicada en su propia vida, le sonará incluso extraña su voz cuando crea estar hablando de lo ‘de cada día’ con los de siempre, y llegará un punto en el que quiera otro tipo de conversación…y de vida…..y es en ese punto en el que ella decide. El basurero la manejó con su pluma, cierto, pero ella elije la dirección…y si continúa siguiendo flechas o si empieza a recoger plumas o no…;))
    Conocía la historia del Duque que invita al niño a su palacio para después arrojarlo a la calle, pero no conocía el autor (de hecho, no sé si es porque me lo han contado, he visto una película o qué….el Maquinista no tiene buena memoria para estas cosas, y la Revisora no ayuda nada ;)). Pero me pasa una cosa con ella (lo poco que sé, conste, que no la he leído, no conozco su tono ni profundidad), y es que no puedo evitar pensar que esa experiencia al niño le habrá hecho sin duda más fuerte. Creo que nunca es malo saber que existe un algo más (aunque las intenciones del que te las muestre sean mezquinas, eso ya es harina de otro costal……), porque siempre le empujará a uno a luchar, ya sea contra ello o para conseguirlo, pero le ‘moverá’, y eso siempre es bueno (al menos si no es por renconr y maldad, claro….)
    Me callo yo también, es tarde, voy a leer un poquito más y a dormir, han sido días largos estos últimos, y hay que descansar..
    (ay, sólo una última cosa, los versos del final te los has inventado ¿o son una canción popular/infantil…o algo? Es que son geniales!! Y me gustaría muchísimo saber de dónde salen, porque creo que a partir de ahora se los añadiré (si son tuyos, si me lo permites, por supuesto!!)

    Muchas gracias, Aka –por el comentario, el halago y, sobre todo, por darte siempre una vuelta por aquí, siempre es una alegría ‘verte’……;))

    Bicos e bona nit!!

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  4. Muy buenos días, Juan!
    Yo tampoco descartaría que el basurero se haya comido algunas frutillas (y además todas podridas, con lo cual el resultado sólo puede ser fatal!), aunque he de decir que se alimenta más de metales...
    Cierto es que las velocidades, superficies, tempos y profundidades son de cada cuál, pero si ya en general opinamos siempre alegremente de las de los demás, imagínese qué no puede llegar a decir este hombre...

    Me encanta y me requeteencanta lo del ‘olvidadero’!! No lo había pensado con esa palabra, pero sí tenía justo esa imagen en mente todo el rato, gracias por nombrarla (de hecho, ahora el basurero tiene en el arco oxidado que hace de ‘puerta’ en medio de la nada un cartel de neón de estos de película de ‘corazones desiertos’, descolgado y con las bombillas intermitentes, que no acaban de fundirse, diciendo con su último aliento de gas fluorescente....’OLVIDADERO’....sí, hermosa palabra/terrible condición...perfecta!)

    En cuanto a lo de estar atrapado, fíjese que la veo más atrapada a ella (demasiados artilugios y personas supuestamente útiles a su alrededor.......él está tranquilamente en medio del mar –de basura, sí, pero mar al fin y al cabo, así pues, calmo-, su queja es toda mentira, los secretos eran otros... ;))

    Yo creo que no sería capaz de colgar, mi cortesía es de las peores, y me tendría el tiempo que quisiese sometida a sus preguntas y lecciones (no sé si aprendería algo o desaprendería todo lo sabido, pero seguro me pondría del revés este amo..)

    Me abruma tanto halago, pero me encanta la bruma sobre lo que hago, así que muchas gracias ;))
    Y mis agradecimientos también por venir, últimamente no salgo mucho de la cabina, y está bien tener geniales visitas y tener que salir a recibir.

    Otro enorme abrazo para usted, y un poquito de lluvia fresca para el frutillar, por si acaso está lloviendo tan poco como aquí ;))

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  5. Como le ocurre a Aka me ha sorprendido(y encantado) el final. Curiosamente le da un giro más surrealista a un texto que por si lo es(¿eso es posible?. Sí que es cierto que a medida que avanza el texto el personaje va adquiriendo un matiz manipulador, pero el hecho de que te despierten a la vida puede resultar incómodo, sin embargo al final resulta una experiencia imprescindible. Me encanta esa idea de dejar guiarse por la pluma. Precisamente ayer me acosté con la imagen de una pluma llegando a mi, y en ella vislumbré un poema(quién sabe si llegaré a escribirlo...)Y cuando leí este detalle en tu texto me admiró la casualidad. Un diálogo genial!!! Bicos

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  6. Se me ocurre que si a un texto surrealista le damos un giro todavía más surrealista, quede soterrado en la realidad...así que...inexistencia sería el resultado..? ;))
    Estoy de acuerdo contigo, aunque sea manipulador y el despertar sea incómodo, es imprescindible (y, de hecho, muy muy muy de agradecer..)
    Curioso lo de la pluma (de la que, no me cabe duda, escribirás ese poema, jeje...) Yo es que bueno, como ya le dije a Aka, no puedo evitar recogerlas, y guardarlas...son algo muy especial para mí desde siempre (cada uno con sus cosas y sus magias ;))

    Gracias Vera por subir y tomarte el tiempo de leer esta entrada, que es bastante larga, la verdad ;))
    Bicos mil!

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  7. Y bien que haces Maquinista en defender al Basurero, yo también quiero a todos mis personajes por malos (iba a decir muy malos, pero todavía no he conseguido crear ninguno muy muy malo) que sean. Como padres, sabemos que a pesar de sus actos, o como los vea la gente, tienen otras facetas, que quizás no queden bien reflejadas, y además que uno debe ser comprensivo con sus criaturas. Sino quién lo va a ser! La conexión con el conde que te comentaba, me vino, pero no sé muy bien porqué. El conde está tan aburrido de la sociedad que decide encerrarse en su castillo a las afueras de Paris y recrear allí su propio universo, e imagine al Basurero igual, aislado de todo en un paisaje inmenso, un mar de dunas de cacharros y chatarra en el que es amor y señor. El duque todo y en una lectura superficial parece maquiavélico y retorcido por querer hacerlo todo al revés y tirar a bajo toda la moral de su tiempo, se hace querer... recuerdo un capítulo en la que desea viajar a Inglaterra, y la primera noche a escaso kilómetros de su castillo hace parada en una posada vacía. Estando solo en la taberna, reconstruye e imagina una posada llena de ingleses, de navegantes, de gente conversando, bebiendo y peleándose. Es tan real lo que imagina que decide volverse a su castillo convencido que nunca tendrá una experiencia tan intensa de una taberna inglesa en Inglaterra, colisionando todo el rato su mundo ficticio con el real que le resulta monótono.

    En cuanto a las plumas, es una buena afición, yo he dejado en parte de practicarla, me limito a las hojas de los árboles que guardo en frascos... pero no desde pequeño he recogido todo tipo de plumas, insectos muertos, huesos, plantas y piedras... para el desespero de mi madre, todo y que luego me incentivaran a hacerlo dándome cajas donde ordenar y guardar mis reliquias... y en eso seguimos, de manera profesional ahora, pero recogiendo animalillos, me considero afortunado por seguir jugando, pues la ciencia es un juego, para adultos pero un divertido juego...

    bueno, ya paro que no acabaría nunca. Ah! lo de la estrofa, la leí el mismo día en una entrevista a una escritora cubana que respondía con eso a una pregunta, y he averiguado que se trata de parte de la canción infantil "Lo feo" de una profesora, trovadora cubana Teresita Fernández. Así que puedes usarla citando su autoría. Te dejo la letra:
    http://www.lyricstime.com/teresita-fernandez-lo-feo-lyrics.html

    información Teresita:
    http://www.encaribe.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1079:teresita-fernandez&catid=79:musica&Itemid=106

    y la entrevista de donde la saqué, por si te interesa:
    http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=8436

    y ahora sí, finalmente, desaparezco que debo correr tras el arcoiris antes se borre!! :)
    Besos!!

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  8. ...pues sí, mejor seamos (al menos) nosotros buenos con nuestras criaturas ;))Muy bien imaginado el basurero, pues en ese mar de dunas de cacharros está, se supone que por propia voluntad, pero ni yo lo sé...
    Genial la escena que relatas del Duque imaginándose en Inglaterra y decidiendo no ir porque no va a encontrar una posada más inglesa (ni mejor) allá!! Además de por tu asociación con mi basurero, sólo por este capítulo ya me da ganas de leer, me lo anotaré.

    Me sé bien el cuento de recoger piedras e insectos muertos, también es habitual encontrarmelos en los lugares más insospechados...(mi 'joya' de la corona es un escarabajo verde brillante enorme que guardé en una cajita pequeña de cerámica..lo que me pasa es que no ordeno estas cosas, las guardo aquí y allá y después me da no sé qué tirarlos, así que procuro cada vez más directamente no cogerlos...)
    Y también tengo mucha suerte y algún amigo/a que sabe de esto me trae piedritas de sitios lejanos (uno incluso me trajo un botecito lleno de arena del Sáhara...me sentí fatal pensando que espero que no lo haga todo el mundo, pero la verdad es que le tengo mucho cariño y me encanta ver cómo se va oscureciendo esa arena con el paso de los años, será la falta de sol ;))

    Otro hurra por ti, esta vez porque puedas seguir 'jugando' a lo que te gusta, gran privilegiado!

    Miraré pues lo de la estrofa y la entrevista, muchas gracias por los enlaces (y se lo añadiré, que me gustaron mucho los versos)

    Corra, corra, que ya se le está escapando otra vez!! ;))

    bicos e boa tardiña!

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  9. Desde luego que son unos textos que calificaria de sobresalientes.
    Eso es tener buena mano con la pluma o el teclado segun el momento, no?

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  10. Muchísimas gracias por subir al tren y sobre todo el halago, Jabier ;))
    (y muy acertado lo de 'según el momento', así mismo es..)

    Un saludo y un silbido!

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  11. Bueno.....pasmadito me tienes. Ya sabía de tus maravillosas atribuciones lingüísticas, pero este diálogo digno de Groucho Marx o Woody Allen me ha encantado. Que genialidad....

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    1. Pasmada me tienes tú, Pepe, leyéndome a estas horas (¡y durante horas!) Infinitas gracias por haberte subido a casi todos los vagones de este tren. Menuda madrugada te has pegado, bien podrías haber estado en el transiberiano :)
      Bicachasos!

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viajeros que han cogido el tren.......