martes, 15 de noviembre de 2011

Baile de Insectos... El azar y la Casualidad... Viajeros 2. (Sin billete...)

 Ilustración 'Grasshopper's Ball - 6' (1927) - desde surrenderdorothy




(‘......................danzan en noviembre los insectos grises, ajenos
a nuestra indiferencia, nuestro olvido. Los insectos,
esos despreciados y bellos seres, devorados
por los horrendos y hermosos pájaros,
 cuyas coloridas plumas, despreocupados, contamos.................’)


Hay días en que no dormir es casi un acto reflejo. Una rebelión 
contra la mañana, o el hastío de acostarse sólo a descansar. 
No dormir, ese rincón donde esconderse. 
De todo el horror y la belleza del mundo.
Sí, de ambos por igual.....................

Y es que algunos días parece el cielo estallado 
obra de un dios estúpido, caprichoso,
y otros parece el mundo estrellado 
obra de niños sonrientes, jugando...
Sea como fuere, sea cual sea el lado de la realidad, no conozco
la hora exacta de mi necesidad. El color o forma de las figuras
que atraen a mi tacto. Palabras para poner orden

(‘...la dulzura del pasado es a menudo devuelta
por la memoria con aroma ácido...’)

y hierros para enjaularlo. Simplificarme en un único gesto
para así hacerme narrable. Poder decir que la ropa que me cubre
realmente me viste. Y desvestirme al tiempo de complejidades inventadas,
para volver a ser invisible. Ser la paz de ser todo y nada.

(...........a veces, simplemente, sobran palabras. Faltan silencios.
Horas. Dudas. Manos. Miradas.......¿sobran?.........¿faltan?.......)

Algunos no hacen otra cosa en la vida más que luchar, aunque no sepan
apenas nada del coraje. De la contención del puño. Del mundo.
El mundo, ese intercambio continuo y desigual. Y el cielo,
ese túnel que vuelve siempre hacia atrás. La casualidad,
esa escalera por la que cae un niño o se desliza danzando el azar.
Aprendemos todos entonces a reconocer su pasamanos como un tobogán.
Comprendemos su verdadera función. Golpea cada peldaño la bola que rueda. 
Y, con ella, la memoria que cae. La alianza, la derivada inevitable 
que somos de la infancia. El presente formal y su sinsentido. Estricto, abismal.
La caligrafía rota al final. Y, otra vez, la escalera. La casualidad. 
El no tomar en vano la molestia de pensar. Tampoco tomarse en serio 
la molestia de no pensar....................................

Tararean allá abajo, junto al río, los insectos borrachos. Y aquí,
creciendo entre mis brazos, las ganas de bajarme del tren y abrazarlos.

(....................................¿se alcanzará este tren a sí mismo alguna vez...?
¿...hará memoria de la memoria sin falsedad...? ¿Será -seré-  capaz?
No es posible para él, en esencia, discurrir como el cielo, hacia atrás.
Desavanzar. Y ser. Una pre-profecía de sí.........o quizás...............sí..........)


...hay días en que dormir no es más que un acto reflejo. El trasfondo poético
de cada estado de ánimo, una huida... de un día, una mañana, un hastío.........
...o una mera coincidencia subjetiva. Una escalera. El azar. La casualidad.......


.......................o un baile de insectos..........y todos a danzar......................