miércoles, 7 de diciembre de 2011

...no es un corazón...(Pasado Remoto de Revisora.1)

foto de George Oze - Raíces de Ceiba
(...incapaz como me siento últimamente de mantener diálogos verdaderos, valiosos, ni siquiera monólogos internos que echen raíz -por falta de tiempo, sí, pero también de lucidez mental- y dado que la Revisora me encerró hace unos días durante unas horas y se hizo cargo de la máquina, intuyo que tiene ganas de reivindicarse a sí misma, de volver a ser algo más que aquélla que revisa...así pues, para descansar yo y para dejar que vuele ella, saco de la maleta un texto de hace mucho tiempo, de cuando ni siquiera, de hecho, existía este nuevo tiempo de ahora, y no se imaginaba que sería algún día Revisora... y mucho menos soñaba con recuperar el latido que ahora la llena...........................) 
 
                         (…no es un corazón...)



("...descubrí a Dios parcial y limitado. Siempre compartiendo su soberanía con un adversario que opta por la vida. Fuerzas de atracción y repulsión, los polos de la Tierra con sus corrientes, el ritmo de las estaciones, el día y la noche, el negro y el blanco... todo es una lucha.
El infierno: contradictoria polaridad perpetuada en nosotros.
El amor: un centro de gravedad oscilando entre cloacas y hemorragias..."
                                                                                  La otra parte, Alfred Kubin )



(...sé que lo que tengo entre las piernas no es un corazón, pero a veces late tan fuerte como si fuera el único que tengo... y ya no sé con cuál de los dos amar... ni a quién...)

...lo miro a mi lado y sé que me acompaña sincero, que le gusta estar ahí, que su sonrisa no es automática ni autoimpuesta y que, por más vueltas que le doy, no encuentro pliegue ni doblez alguna en su caricia; sé que cuando llega y estoy en la cocina, sacudiendo la sartén a ritmo de Rubén Blades -... se ven las caras, se ven las caras, vaya, pero nunca el corasón... -, y me agarra por detrás, tan suave y violento, y me descarga todo su aliento en el cuello, no desea más que estar allí donde está, haciendo lo que hace, agarrando a quien agarra, y respirando contra el cuello sobre el que respira; y sé que cuando se va a duchar y le digo "¿por qué mejor no te doy yo un baño?" de repente me quiere más que a su madre - esa otra mujer que lo bañó hace siglos -, y se le pone cara de burrito y se deja hacer...

...pero después de la lucha y de la cena, del baño y la caricia, cuando nos tiramos en el sofá, yo me subo al techo y suspendida me miro a su lado, que deseo estar allí, me gusta... pero no me encuentro más que dobleces y recovecos y cloacas...

...y me veo subida a lo más alto y lejos de mis ojos, contemplando mi Reino, mis Tierras de Adentro, y me descubro allá abajo, desnuda en el Valle del Vientre, multiplicada por mil hombres en la selva y dividida en cada una de las hogueras con que respondo a una sonrisa cómplice de un extraño cruzando la calle, a una mirada de esas que se clavan dardo en las tripas, a un roce de una pierna hirviendo en el autobús...
...y me acuerdo de la amnesia total que me provocó la mano de aquel chico - por no hablar de sus ojos... - que se extendió al compás de la mía sobre aquella joya... (ahí sí que fui una puta, que le sonreí como si acabara de aprender a hacerlo y le dejé llevarse el libro... los dos conscientes de que aquella maravilla desterrada de catálogos no la volvería yo a ver... a menos que me fuese con él... y juro que habría dado lo que fuese por irme con él...)

...y viéndome desde allí arriba me doy cuenta también de que a veces lo trato como si fuera el grifo de la cocina, puesto ahí utensilio para que yo beba... y me acerco a él, y me agacho sobre el fregadero, abro y dejo que salga el líquido elemento, y bebo, sí, pero después cierro el grifo y me olvido al instante de que él se queda ahí, en su sitio, cerrado, mientras yo me voy descalza a otro cuarto... o me quedo también allí, en la cocina, canturreando y cocinando, sin ni siquiera darme cuenta de que las cebollas peladas las recojo del huerto de su mano...

...y enseguida a mi garganta se le olvida que acaba de beber, y se me retuerce de sed, como todo el aire de un tornado encerrado en un puño, y me ahoga fuerte el pecho, y descubro que con él estoy tan a gusto que me entran náuseas y que me quiero morir... o desaparecer...

...y contra el mareo cruzo un túnel, uno donde soñar aquella fuente en Guatemala, otrora cristalino centro del mundo... y pienso en la salvaje boca del flautista, comiéndome los pechos, lamiéndome la mano, silbándome en el pelo... y sus dedos, insectos revoltosos inventando melodías en mi cuello, agarrándome siempre como si me fuera a besar...

(... ¡Vivan los hombres que la agarran siempre a una como si la fueran a besar!...)

...y me imagino en la cima de ese muchacho, convertida en brisa que se mece suave sobre las copas de los árboles, en violento río que alimenta la raíz...

...y pienso también en las increíbles estelas mayas, recuerdo pétreo de ya imperceptibles manos, y en las casas de Antigua, cada una de un color, y en las que cada esquina, ventana o puerta se convierte en excusa para el más refinado adorno, y en sus iglesias y sus santos estrambóticos, y en el Cristo que feliz vestía falda rosa y collares de colores, y una corona no de espinas sino de flores, bendito sea... y en los hombres de Livingston, Caribe negro puro y duro, sensuales bamboleos descalzos sobre las alas de sus bicis, el tambor a cuestas, el fuego en la mirada y la vida entera en la sonrisa...

(...y aquí los unidimensionales siguen creyendo que son pobres...)

...y pienso en la Ceiba, el árbol símbolo nacional, que se agarra al suelo como si fuera una enorme mano retorcida que un dios pájaro hubiera hundido en la arena para sujetar la selva; una mano aferrándose a esa tierra como si fuera la espalda de una madre, para después crecer y elevarse hasta 30 metros por encima de ella... y que se muestra orgullosa de estar ahí, como si en verdad amara con toda su savia esa tierra en concreto, no la tierra en general ni cualquier otra tierra, sino, repito, ESA TIERRA...

...la veo y no puedo evitar pensar que "Ceibe" en gallego significa "libre", y que quizás fue un gallego el que llegó hasta allí y, al ver la determinación con que ese árbol se aferraba a ese suelo, la llamó Ceiba, porque quizás se dio cuenta al verla - no cabe duda de que es una mujer... - de que estaba allí no porque una semilla arrastrada por voluntad de vientos la creció sin pretensiones, inevitable, sino que lo estaba por amor, porque quería y deseaba estar allí, porque ella misma, dirigiendo vientos y corrientes y estaciones, recorrió el mundo en busca de un lugar, el suyo, hasta que descubrió la tierra más hermosa de todas y allí enterró su mano, su raíz...

...completamente libre en la elección...

...y me miro a mí, congelada Ceiba flotando sobre el triste lago del amanecer, con el ancla al lado y esta imposible losa encima, que oprime porque sólo se le talla un nombre a cada estela, y soy yo entonces el tornado encerrado en siete letras, retorcida incluso la sangre...

...y cojo rumbo hacia tiempos no por no vividos olvidados, y sé que no es justo que le diga que le quiero cuando sé que es porque no he querido a otros, lejanos y soñables... porque no he visto a los hombres recoger sus barcas en el Ganges, ni al gaucho afilar su cuchillo en la piedra de la luna, ni me ha cogido al vuelo jinete Mongol alguno, ni he ayudado en Ushuaia al hombre que pone nombres a las cosas, ni he bailado descalza sobre la tierra roja de África en el centro de un círculo de dioses de negra piel y duro hueso...

...no os he conocido a todos para saber dónde debo enterrar la raíz...

...porque sé que no puedo en esencia dejar de desear, que soy incapaz de querer por necesidad... que aunque acepto la reclusión a simple vida, y yo misma incluso aprieto fuerte la cadena del cuello y dibujo mi cara con el maquillaje de la novia, en cuanto me rascas la espalda, amor, o me doblas una esquina, puedes ver el tenebroso manto de punzante escama que protege a los diminutos bichos que posibilidad infinita de movimiento me corren por debajo de la piel, los que no me dejan dormir por las noches, los que me caen gota a gota con cada gota de saliva y se me vuelan partícula infinitesimal en cada rayo de sol, los que atacan desde dentro del pulmón... los que me aterran...

(...y sé que lo que tengo en el pecho es un corazón, pero a veces se me des-late tan hueco, que ya no sé si algún día me servirá para amar... a quién...)


16 comentarios:

  1. DEcía TAgore, no pongas tu amor sobre el precipicio.
    Quizás haya que poner a buen resguardo un corazón. Corazón acorazado hay que llevar y huir de corazones plásticos que acechan ocultos en pechos irresistibles para apoyar la sien

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  2. Lo que tienes entre las piernas es uno de los corazones y no por ello hay que hacerle menos caso. Además, somos muchos los que amamos con el coño/polla.
    Yo tengo sólo un hermano, pero a mi madre le digo que tiene tres hijos. Decidí no tener prole y puede que no sea del todo malo volcar todo mi potencial amor maternal hacia mi Revisor.
    Nadie dice que haya una sola manera de amar después de todo.

    Y vivan esos hombres, sí.

    (Eres bueno)

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  3. Y es un viaje, la revisora creo que sabe mucho de eso; me parece (al menos eso me han dicho las frutillas) que no existe la quietud... es un viaje, esto es un viaje en el cual siempre estamos viajando. Por lo tanto, me deja pensando eso de conocer todos los lugares antes de echar raíces en alguno/ Creo que se puede amar con la conciencia de que se asiste al puente entre dos viajeros, y como la palabra lo indica siempre están de paso (a veces por años, meses o segundos, pero el concepto es el mismo) los viajeros son hermosos, porque siguen construyendo y son todo lo contrario a la eternidad.

    Con respecto a los corazones, el paranoico tiene varios al cabo del día... creo que hay que mirar con ternura todos los corazones que uno experimenta el cabo del día,


    Un fuerte abrazo Revisora, me presento. Creo que es la primera vez que nos vemos.

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  4. Una voz distinta la de la Revisora de los tiempos previos al ferrocarril, suena dudosa, sincera y cruda (ando con hambre y me ha venido esta palabra a la mente) consigo misma. Me ha gustado tener la oportunidad de escuchar este pedacito de su historia... curioso que es uno. Siempre me ha intrigado saber las razones que empujan muchas veces a una persona a embarcarse como tripulación en un barco, o en un tren como en este caso. Imagino en parte por sentir constantemente el tirón de hacerlo. Y entiendo las dudas que tenía entonces, la inseguridad permanente que genera el saber que existen otras alternativas, otras posibilidades... experiencias por explorar. ¿Cómo quedarse con una? ¿Tener la seguridad que es una buena elección cuando no se conocen otras muchas pero se intuye su existencia? Y es entonces cuando se ve uno acurrucado dulcemente sobre la falda de una dama, ronroneando, pero en sueños saltando por la ventana para explorar terrazas y tejados. Hasta que un día la ventana entreabierta le permite salir a uno, y volver a la rutina de lo desconocido, porque al final viajar acaba siendo eso, una rutina, un explorar vicioso y obsesivo que nos empuja a una rutina de huida constante, carente del porte majestuoso del árbol del relato que se aferra a una tierra... y puede pasar que el corazón se convierta en un migrante viajero, en un latir de temporada, inconstante, que dosifique sus impulsos por el que vendrá... y uno se pierda así en un tiempo y un espacio, que ni es tiempo ni es espacio, un estado innombrable del que cuesta salir. Celebro por todo lo alto que la Revisora se embarcase en la tripulación del Maquinista, conociese a Muchacho y en su viaje con ellos haya recuperado esos latidos, provengan de donde provengan, pero cuyo ritmo suena muy sincero, y que lo disfrute suspendida desde el techo o espiándose desde bajo el sofá... consciente de su ritmo, de la fuerza y constancia con la que late.
    Abrazo muy fuerte a la "renovada" Revisora, y agradecer al Maquinista su generosidad dando voz siempre a sus compañeros de viaje. Besos grandes desde un corazón que todavía se desconoce.

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  5. Tengo la sensación de que en este texto la revisora nombra la innombrable. Nos desvela su misterio, aunque como ocurre con todos los misterios no basta con que los desvelen, sino que hay que penetrarlos. Quizás nos late un corazón en cada partícula de piel, o en cada caricia. Bravo cuando es así!! Bravo también por los hombres que siempre nos agarran como si fueran a besarnos. Yo siempre me pregunto por qué las mujeres tenemos esa extraña tendencia de viajar hasta las lámparas. Y como la revisora siento que estoy llena de dobleces. Me paso los días revisando los pliegues, escuchando el rumor de los bichitos que me recorren por dentro. Aun así, pienso que podemos aceptarnos, y llenar nuestros espacios con lo que tenemos, y disfrutar del sueño de lo que nunca hemos tenido. Convertir la frustración en motivación, y no descartar nada de lo que nos ofrece la vida. E ir a por aquello que sentimos que queremos. Con cualquiera de nuestros corazones. Un beso enorme a La Revisora, a Maquinista y a Muchacho. Este es un tren del que uno no quiere bajarse.....

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  6. Muchas gracias Belkys por comentar, siempre es un placer conocer las ‘voces’ de quien se sube al tren ;))
    Hubo un tiempo en que llevé demasiado al extremo la máxima de tener el corazón acorazado (y qué contradictorio, pues ¿puede haber algo más descorazonador que vestir una coraza en tan noble órgano vital?...), pero entonces descubrí un secreto de la antigüedad, donde ya sabían bien cómo cocinar en su punto, a fuego lento, y es que la salvia ablanda la carne, así que me lo sazoné y poco a poco fui recuperando la confianza, y hoy, aunque mire antes y tantee con la punta de los pies, me tiro desde los precipicios (no desde cualquiera, tampoco soy tan kamikaze, pero sí desde aquellos que creo que no esconden corazones plásticos de esos que comentas –que, ciertamente, suelen venir con envoltorios irresistibles… será cuestión de hacerse fuerte ante la tentación de lanzarse y comprobar siempre con los ojos cerrados si el amor es lo que parece ;))
    Un fuerte abrazo de Revisora (y saludos del resto de la tripulación)

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  7. Ina, adoro tu sinceridad y cómo disparas entre ceja y ceja, siempre a dar -y, no sé por qué, creo que además sin mirar atrás..- (te acabo de imaginar como en las películas, colocando unas latas sobre un tronco, ahí en el medio de un campo, y disparando desde la ventana del tren, mientras Maquinista hace algún descanso ;))
    Como decía Erich Fromm –no me apuntaré yo este tanto- el amor es la propia capacidad de amar más que la finalidad o el objeto en el que lo queramos ‘volcar’, así que está bien tener esa habilidad, nazca de donde nazca (no seré yo quien juzgue a nadie por la localización corporal-emocional-motivacional-geográfica de su amor)
    Cierto, se puede amar de tantas maneras como átomos existen en la Tierra, y sí, requetevivan esos hombres!!

    La Revisora –que es quien te escribe- te cuenta un secreto: no es bueno, es malo malo malo el Maquinista… pero un malo de los buenos, como los de esas películas en las que las chicas disparan a las latas……;))

    Te lanzo un beso mientras corro antes de que me aciertes con un disparo…

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  8. Buen momento, Juan (no digo mañana, tarde o noche, porque quién sabe qué hora es aquí, y cuál allá en el frutillar, y sobre todo, quién sabe a qué hora coincidirá que lo lea usted y si estaré yo por aquí…enn finn, el tiempo y sus burlas…y todo esto para saludar ;))
    Tienen razón las frutillas, como Revisora sé bastante –aunque no todo lo que quisiera- de viajar, sobre todo sin mover los pies, y sin embargo no existe por acá mucha quietud, qué cosas... Lo de pensar en las raíces y en todos los lugares que en el mundo existen y querer huir siempre aunque nunca me acabe de marchar es algo que me viene de fábrica –de pequeña salía con la bici de casa y podía tardar hasta 10 horas en volver, con la consiguiente histeria doméstica colectiva…- (quizás por eso me subí a este tren que no para pero tampoco tiene ningún destino concreto…)
    Qué hermoso eso de que amar es asistir al puente entre dos viajeros, y que por ese construir continuo son justo lo contrario a la eternidad (ahora soy yo quien se queda pensando…) Y es que también se pueden construir puentes entre gentes que se escriben y se leen, y agradezco yo infinito el que en el frutillar se inició un día, con la construcción de esa vía y ese andén especial para este tren.
    Y aprovecho para presentarme yo también, señor Juan Ojeda: me han dicho que me llamo Susana (y, con más o menos dudas, les he creído). Aunque he de admitir que yo sí le conozco un poco a usted, que espío mucho el frutillar, y leo lo que allí encuentro y me quedo pensando y repensando –porque el Maquinista me deja jugar a ser la Revisora, pero no me deja revisar, ya sabe cómo es…no hay quien le pueda contradecir, si acaso Muchacho, pero se suele reír de mí, así que no tengo aliados en el tren, sólo de vez en cuando algún viajero…como espero desde ahora usted ;))

    Y gracias por tan buen y valioso consejo, hoy trataré con ternura a todos mis corazones, que no son pocos a lo largo del día, ciertamente…

    Un placer conocerle al fin, y un fortísimo abrazo para usted y todo el frutillar.

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  9. Hola Aka! Al final ayer se cumplió la ley de Murphy y, efectivamente, desapareció la conexión (y después tocó concierto, así que hasta hoy…)
    Gracias por la curiosidad, siempre es un gran halago despertarla ;)) Sí, por aquel entonces a esta Revisora le salía una voz muy sincera y cruda (me encanta esa descripción, brindo por el hambre que tenías y que trajo ese adjetivo a tu boca!) En cuanto al relato y, sobre todo, a ese corazón de antaño, te confesaré que las dudas eran certezas, y a pesar de que en mi naturaleza de revisora está el rebuscar, observar, mirar y remirar todo de arriba abajo, la verdad es que en aquel momento fue más un acto de defensa que otra cosa. Un ser sincera conmigo misma, sin tapujos, para poder reafirmarme en esa continua búsqueda personal y así anular la que iba a realizar quien hasta entonces me acompañaba. Había que proteger ese corazón que ya no sabía si existía, si era mío o no, y si nacía de él mismo su definición o del Otro…no sé si me explico…
    Muy cierto lo que dices del corazón que se convierte en migrante viajero y por tanto su latir es ‘de temporada’, por tanto inconstante y vagabundo, perdido…y cuando uno se pierde en/de sí mismo es difícil volver a encontrarse ;))
    Muchas gracias por el comentario (que, como siempre, me da mucho en que pensar, me gustan ‘las velas que enciendes’ y las ‘ramas que creces’, las primeras ayudan a pensar con tranquilidad y con más claridad y las segundas incluso permiten subirse a ellas y contemplar lo que uno mismo ha escrito desde otra perspectiva, para poderse repensar ;))

    (Dice Maquinista que de nada, que el placer es suyo porque agradezcas las numerosas voces ;))

    Un muy fuerte abrazo sin revisión, sólo abrazo, de mi parte y de toda la tripulación (y en especial un guiño de Muchacho, que está preparando algo que espera te llegue a gustar…que aunque tardará un poquito, llegará ;))

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  10. Tienes muy ‘buen sentir’, Vera, y aciertas de pleno…la innombrable se nombra, aunque no se vista con un nombre… No sé si el misterio queda desvelado, pero desde luego adoro la idea de que quien se acerque y lo intuya lo penetre (o que por lo menos desee hacerlo) Supongo que sí, que en cada partícula, caricia, átomo…, late un corazón (que como bien decía Juan Ojeda, también nos crecen muchos diferentes a lo largo del día ;)). Me encanta la imagen de todas las mujeres viajando hacia las lámparas, mientras sus acompañantes las creen allí al lado sentadas (he visto de repente cientos, miles, de salones llenos de mujeres como arañas, descolgándose delicadamente desde donde se les da luz y se las alumbra…Yo no puedo evitar revisar pliegues y rebuscar entre las dobleces, darle de comer a todos los bichitos (tengo una inmensa granja ;)) que por dentro me corren, pero siento como tú que es más una motivación que una frustración (creo que es el paso de los años, antes era algo que me enervaba, ahora me encanta pensar en todo aquellos que seguramente no haré, pero que existe y su mera existencia me deleita)
    Y sí, vayamos a por lo que queremos con todos y cada uno de nuestros corazones y células!!!! Yo he empezado a recorrer ese camino y se está muy bien luchando por lo bueno ;))
    Un besazo también para ti, Vera, y un sonrojamiento de Muchacho, que ya te he dicho que se me está enamorando (él y Maquinista, y por supuesto también yo, agradecemos infinito que no desees bajarte, y suplican que no lo hagas, Por Favor!! La caldera no funciona sin vuestro calor ;))

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  11. Para dar completa opinión de un texto simplemente tiramos una piedrita y ahí donde cae pues van las ondas haciendo espacio, tocando la superficie, claro que depende de la voluntad, de la fuerza con la que se tira la piedra que toque las profundidades. Además, tu texto me produjo la sensación de querer meterme dentro, por tanto no creo que pueda hacerte un comentario. Puedo abrir el cielo y asomarme inocentemente para traer a modo de leña alguna estrella a este vagón. Algún fragmento que se aferre a estas vías que todavía tienen pendiente, además de nombrar lo innombrable, como decía el gran Felisberto Hernández, describir lo que se ve y lo otro también, concepto presocrático afín al sentir de “revisora” y disiente de la elocuencia.

    La “anduriña” no ha sido traducida

    También me siento hermanado convos, la indecible toma de contacto con lo lindante, aquello que interminablemente desconocemos o alejamos, vivir en pos de un sueño de caracol. Calor tejido al margen, des-cifrar lo vivido. Las migas de pan que ha dejado la anduriña. Tal vez el único corazón real. Sea una necesidad. ¿acaso no es de los pequeños acontecimientos, donde presentimos una totalidad, que otro observa y se le ofrece otra toma de contacto?

    Tengo que descender al extremo allá donde está la piedrita lanzada, olvidar las ondas abriéndose en la superficie. Volveré a leerte encantado.

    Un fuerte abrazo.

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  12. El simple hecho de que quieras meterte en el texto, que le lances piedritas para que las ondas vayan haciendo espacio (que, no lo dudes, lo has hecho, y es inmenso), y, sobre todo y muy especialmente, que contemples la posibilidad de abrir el cielo y asomarte para, con tu certera mano de lanzador y agarrador experimentado, prender una estrella con la que calentar este vagón, es el mejor comentario que pudiese yo imaginar. Y como lo has dicho, lo he soñado, y los fragmentos estelares forman ya parte esencial del hierro de estas vías, que no resulta ya tan frío (lo cual es curioso, porque va contra su naturaleza
    ‘–hi-errática’)
    Y sí, cierto, las vías tienen pendientes muchas cosas, quizás demasiadas para lo que merecen los viajeros, aunque seguro conseguirán realizarlas poco a poco, ascendiendo dentro de ese sueño de caracol en el que nos hemos ido hermanando, entretejiéndose ‘al margen’, al calor del hermoso y brillante caparazón de lo milagrosamente vivido y des-cifrado.........al margen de las migas....del calor infinito del PAN. Bendito sea.

    La ‘anduriña’ no ha sido traducida....pero quizás sea porque, como bien dices, a lo mejor es el suyo el único corazón real, y todas esas miguitas son las que la conforman a ella y en realidad ella misma sea ese PAN, tan elemental y necesario (ojalá así sea...todos sus corazones lo desean...)...porque sí, son los pequeños pedacitos y acontecimientos, las miradas, los destellos...lo importante, y es que la entereza no siempre significa estar entero, sino simplemente saber irse componiendo y conformando de esas inmensas y hermosas ‘pequeñeces’.

    Desciende, desciende, pájaro de luz
    y observa tu reflejo allá en lo alto,
    en la superficie, en el sueño de plumas de anduriña,
    blanco su pecho, oscuro y profundo el lomo,
    mas honesto siempre, aunque sea

    desde el fondo...hacia la superficie...

    Encantada esperaré a que abras este corazón de nuevo con tu mágica lectura.

    Fuerte abrazo para vós también.

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  13. me ha gustado tu estilo...siempre es un soplo de aire fresco descubrir nuevos talentos...t invito a conocer mi blog y si t gusta a seguirlo...un abrazo

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  14. muchas gracias sh6y! Ya he visitado, y he dejado 'puesta' una estación, para poder ir de vez en cuando ;))

    Abrazos y silbidos de vapor...

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  15. Mi más enhorabuena...

    Aqui vengo a rendirte pleitesía, por tan magnanimo texto.
    Es original, envolvente, fascinante de la rutina subyace el onírico mundo femenino, que sueña con sus más indómitos placeres, que no tiene porque estar contrariados con ser la perfecta pareja.

    Yo soñadora empedernida, me reconozco tan mia y tan de nadie, adicta y adicción a todas las pieles que se han fundido con la mia.

    Lo siento y lamento por las pulcras y moralistas que se espanten al leer esto, pero yo que nunca quiero quedarme en ningun lugar para siempre, voy tatuando mi nombre a base de lagrimas de olvidos y abandonos.

    Libre y liberta de otras pasiones, leer este texto es como contemplarme a mi misma desde otra perspectiva, no ansió encontrar mi tierra si es que existé algún día daré con la ruta o simplemente llegaré por azar, solo pido a mis protectores no destrozarme en la polanización de mis sentimientos.

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  16. Sinceramente agradecida la Revisora por tus palabras, y Maquinista y Muchacho porque hayas subido al tren y paseado por él, Carmelotti. Bienvenida ;))

    Cierto es que los más indómitos placeres quizás sólo puedan expresarse a través de lo onírico (en la cruda realidad no sé si será posible ese tipo de continuo (des)tiempo-(sin)espacio...)
    No te preocupes por las pulcras y menos aún por las moralistas, no suelen subir al tren (y, si alguna vez lo hacen, salen renovadas, sucias y dignas, 'tatuadas', como las libres y libertadas..

    Me gusta mucho lo que dices de que leer esto es como contemplarte a ti misma desde otra perspectiva, siempre es un placer provocar ese efecto en quien le lee a uno.

    Y sí, sin ansia se encuentran siempre las rutas (o, lo que es mejor, éstas le encuentran a una ;))

    Un abrazo y el deseo de que tus protectores hagan bien su trabajo.....

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viajeros que han cogido el tren.......