miércoles, 11 de enero de 2012

Hay hombres arrogantes que se creen afortunados… (Observaciones de Maquinista. 2. La mujer hermosa y los pájaros metálicos. El viajero distante..........)

fotografía de Eve Arnold




Hay hombres arrogantes que se creen afortunados. Pagan su billete
y se suben al tren, sin ser conscientes del vacío futuro
que les espera. En el vagón restaurante observan a esa mujer,
la del pelo ensortijado, voluptuoso cuerpo y mirada distante.
La invitan a copas y ‘consienten’, despreocupados, que ella les hable,
mientras bebe, de poetas, plomo y explosiones. 

De remotos y exóticos lugares. De motores.
La dejan contarles su música. Sin prestar mucha atención, escuchan su canto.
Actúan como si ellos mismos fueran hermosas aves y no feroces pájaros
capaces de convertir cualquier metal en la más mortal de las armas.
Ella, hermoso y delicado pájaro. Ellos, seres desal(m)ados.

“Cualquier arma que te venga a la mente”,
le prometen, “para defenderte o atacar,
lo que necesites o desees, sólo tienes
que pedir por esa boquita, y nosotros te la fabricaremos,
amor.” ¿No se dan cuenta acaso de que ella,
tan a lo lejos, no escucha ni una sola de sus palabras,
que les mira con desdén y no les hace ni caso?..........

Ella observa a ese viajero tranquilo, el que ensimismado lee
y no es consciente de ninguna presencia. Ni propia ni ajena.
Él, que de repente siente una flecha atravesar su pensamiento,
levanta su cabeza y la deja escapar por la ventana,
persiguiéndola hasta donde su mirada alcanza. Pero dejándola partir,
sin miedo, añoranza o tristeza. Asumiendo lo efímero del vuelo.
El impacto que sobreviene a la caída.....La punzada al despertar del sueño....

‘¿Por qué no me mira?’, se pregunta ella, rodeada de buitres,
intentando mantener la bella postura. Tan dulce impostora,
que sólo anhela esa mirada......No puedo evitar sentir ternura.
Aprenderá -quizás tarde- que el anhelo trae de la mano a veces
un ‘dalo por perdido’. Otra vez me golpea ternura, 

y pienso en el viajero pájaro, aquél de ojos alados...

Hombre de buena Fortuna,
hecha tu coraza con la elasticidad de un río,
¿quién en tu espejo?, ¿quién recostado en tu asiento?

16 comentarios:

  1. Y a nosotros que hayas subido. Me alegro de que hayas disfrutado (y aprovechando, te deseamos un año lleno de viajes y aventuras...)

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  2. Hermoso, muchas veces he sentido lo que esa mujer en el tren... Detesto (confieso que me dan cierto temor) aquellas personas que no entienden que toda "su luz" no es más que una partida de dados, que ni siquiera estar de pie es un derecho adquirido, ni las palabras que ocupan su boca,

    Confunden el azar con el prestigio, son los curadores del Abaco (a ellos las cuentas le cierran bien)... por cierto uno siempre concluye enamorándose de algún silencio, de ese "todo está por verse", del viajero de pupilas rojas y noveno café, de lo que no tiene adjetivo,

    Y cuando está muy lejos, miramos por la ventanilla pensando en aquello... sonriendo a esas sombras de carne y hueso que en vano (con palabras, piruetas, bibliotecas, autores, ironías) intentan rasgar la coraza del espiritu.

    Me conmovió mucho esta entrada Maquinista, acertó justo en profundas vivencias actuales.
    Un enorme abrazo a usted y los suyos.

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    1. Conmovidos nosotros al saber que hemos lanzado la flecha en el centro de la diana de sus profundidades actuales.
      Muchas gracias por sus palabras, tan bien tejidas, hermosas y misteriosas como siempre (misteriosas porque no son perezosas y necesitan ser leídas, sí, pero también olfateadas, escuchadas, volteadas, para ser bien comprendidas, y me encanta hacerlo ;))

      Qué razón tiene, cuántos jugadores confunden el azar con el prestigio! Incluso con lo merecido o no del éxito y el (sin)sentido del mismo........
      Sí, yo también me enamoro siempre de los destellos del silencio que afloran entre tanta palabrería buitrera que tan a menudo nos acecha, nos picotea y nos reclama su atención (aunque en el fondo ni la quiere ni la desea, es sólo un espejo lo que busca...). Y me atrae siempre el viajero que vive en el noveno café, y todo aquello que no tiene adjetivo, lo que no encierre sino rodea... (de hecho, me cuesta tantísimo siempre encontrar los adjetivos acertados cuando de veras algo me remueve las entrañas...)

      Un abrazo fuerte, de a tres, para usted y sus vivencias actuales, que espero estén tras ventanas de esas que esconden hermosos horizontes...

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  3. En vísperas de un poema jamás escrito presiento tus palabras, las escucho mejor a suerte de música y hago como muchos pájaros, transporto esa música de una flor a otra flor para romper la naturaleza estéril de ciertos páramos. Bien es cierto que hay gente que lleva su música dentro y por falta de oídos es incapaz de increpar a esos arrogantes muros que rodean a esas mujeres “consentidas”, pienso en Norma Jean por ejemplo. La música oprimida en el pecho por el reflejo que lo ha colmado de esas otras personas firmemente espirituales y encerradas en sus lecturas. “Hombre de buena fortuna” pienso en Jane Austen, y sé de una canción de Lou Reed fantástica que deberías oír y me encantaría poder decir tantas cosas que esperaré a encontrarte en un vagón, despistada y mostrarte mi antifaz, la mirada del viajero.

    En vísperas de un poema jamás escrito presiento tus palabras, las escucho mejor a suerte de música y hago como muchos pájaros, transporto esa música de una flor a otra flor para romper la naturaleza estéril de ciertos páramos. Bien es cierto que hay gente que lleva su música dentro y por falta de oídos es incapaz de increpar a esos arrogantes muros que rodean a esas mujeres “consentidas”, pienso en Norma Jean por ejemplo. La música oprimida en el pecho por el reflejo que lo ha colmado de esas otras personas firmemente espirituales y encerradas en sus lecturas. “Hombre de buena fortuna” pienso en Jane Austen, en una canción de Lou Reed fantástica que deberías oír y me encantaría poder decir tantas cosas que esperaré a encontrarte en un vagón, despistada y mostrarte mi antifaz, la mirada del viajero.

    Veo que tienes problemas con el funcionamiento de tu blog, yo estoy tentado de llamar al responsable de google y cantarle las cuarenta. Envío este comentario por segunda vez, pues hace varias horas te lo he enviado y se ha extraviado…

    Un abrazo.

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  4. Precioso viaje de miradas y retos, de deseos y desencuentros. Muy evocativo para todos los que alguna vez usamos el tren en nuestros viajes.
    Gracias por hacer un alto en "Desenfoca blog", ya sabes, allí tendrás siempre al menos un apeadero para, espero, descansar y disfrutar de lo que en él te encuentres.
    Un saludo. Nos vemos, aquí o allí...

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  5. Maquinista, me subo a tu tren. Tus palabras son el mejor viaje!
    Un abrazo.

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  6. "‘¿Por qué no me mira?’, se pregunta ella..."

    me he quedado con una sensación de melancolía, de un hermoso, y nostálgico viaje.

    Beso.

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  7. Cierto, Rider, Blogger no me quiere nada estos últimos días, y maltrata este tren ;))..........No me cabe la menor duda de que eres un pájaro, y ya sabes, estaré encantada como siempre de que me muestres tu mirada de viajero por sorpresa, al doblar la esquina de cualquier vagón...



    Ancalpe, gracias por ese apeadero en Desenfoca blog, puedes estar seguro de que pararemos allá a descansar y disfrutar, pues hay mucho material para ello. Y gracias por disfrutar del viaje, bienvenido!


    Sara, qué bien que te hayas subido al tren! Me ha encantado tu blog, es de lo más inspirador, algo aparecerá algún día por allí....;)) Otro abrazo para ti.

    Axis, qué alegría que viajes con nosotros, y que hayas percibido melancolía y nostalgia en este primer tramo. Gracias por llamarlo hermoso, ahí nos sonrojamos... Un beso de toda la tripulación.

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  8. Por fin puedo subirme con tiempo al tren, y además por fin con una historia que transcurre en el vagón restaurante, en diálogos silenciosos que hablan más que los expresados verbalmente. Caprichoso el deseo que casi siempre ansía lo que queda lejos, lo que no se ofrece fácilmente, aunque en esta ocasión se entiende perfectamente pues actúan los otros como verdaderos gallos... y me pregunto si aparte de los humanos sucederá lo mismo con otras especies, como mirará la hembra del urugallo a todos aquellos machos que bailan a su alrededor extendiendo sus alas y su cola blanca, si se fijará también en aquel joven despistado y ausente que se pasea entre los arbustos... o si la rana nadará hacia el macho encandilado por la noche reflejada en el lago en la orilla de la charca, ignorando a todos aquellos que nadan hacia ella entonando sus mejores cantos… Y yo de nuevo divagando en exceso, preguntándome si esta conducta de ignorar al galán será propia de nuestra especie o también tendrá lugar en el resto de organismos, y como las individualidades, las personalidades se diluyen en las estadísticas y son engullidas por la cuantificación de las observaciones y los números… sabia observación la de Maquinista que ha sabido captar todos los mundos interiores que habitan a cada uno de los actores del acto que está teniendo lugar en su vagón restaurante. Voy a sentarme en una mesa apartada a degustar la entrada de nuevo y otras viejos vagones que apenas he podido visitar estos días, aguardando un reencuentro con Muchacho y su jovial energía con el cual me identifico más estos días. Un abrazo bien fuerte Maquinista y que pase un buen fin de semana!!

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  9. Jeje, aunque no hayas tenido tiempo, espero que disfrutes con dos de tus cosas favoritas: palabras de Muchacho y vagón restaurante (me faltó una historia de pasillo, quizás la próxima ;))
    Y al hilo de tu divagación, me meto yo también en ese ‘vagón’, el de divagar, y pienso en lo curiosa que es la maquinaria de la vida y el proceder que le es propio a cada especie, elemento, ser… Supongo que creemos que por el simple hecho de que hemos ‘nombrado’ las cosas, lo concreto y lo abstracto, el universo, la paz, el movimiento…, sólo por eso, por ‘llamarlas de algún modo’, las comprendemos en toda su complejidad. Qué ilusos!! Lo único que hacemos es dibujar con un débil lápiz o temblorosa lengua su silueta, bordear, delinear nuestros propios límites, mas no aprehendemos su esencia por ello. Nada contiene realmente lo que decimos, ni siquiera tiene verdadero significado. A veces, incluso me pregunto cómo se comportarán los minerales; qué clase de normas rigen su mundo, cómo se comunican con su entorno…
    En cuanto a los animales, qué decir…al final siempre me sobreviene la misma duda –que cada vez más creo que terminará siendo certeza-, y no es otra sino que todo lo que somos los humanos –materia aislante, que no aislada- se comunica sólo con lo que hay tras sus ‘murallas’, y parece que ya no entendemos esa suerte de lenguaje universal animal que quizás a estas alturas, aunque queramos, no podamos comprender con claridad. Por suerte hay unos pocos que aún están atentos y lo escuchan y lo sienten, como tú y algunos otros viajeros, como Yo, Rider, Juan Ojeda, Vera, etc.
    Eso sí, aunque suene pesimista, no lo soy, eh?, albergo la esperanza de que cada vez haya más viajeros (en general, no ya en este tren) que salten ese cerco, derriben esas fronteras, y diluyan esos límites y falsas ‘definiciones de lo que somos nosotros y, por extensión, lo que nos rodea’ y se produzca verdadero conocimiento y comprensión. El viaje interior del héroe que se busca no por egocentrismo, sino para encontrar a la humanidad entera…

    Gracias por degustar siempre nuestras entradas como si fueran buenos vinos! Y no sabes cómo me alegro de que estés tan jovial y vivo como Muchacho estos días; te mando por cierto de su parte el más fuerte de los abrazos (en tu honor bajó ayer en una estación que te está construyendo él mismo –ya está por terminarla…-, y corrió entre los campos que ha sembrado, con los brazos extendidos, sintiendo cada espiga…….me dice que ‘espero que alguna de esas sensaciones, alguna brisa de las que rozó mi cara le haya llegado, pues eran deliciosas’ ;))

    El fin de semana ha sido bueno, en la mejor compañía, ya tú sabes. Espero que el tuyo haya seguido similar camino…

    (PD: aaay, cómo me enrollo, ojalá yo fuese ‘YO’, y tuviese esa capacidad suya que admirábamos los dos en la lavandería –totalmente de acuerdo contigo en cuanto a la exquisitez del comentario sobre el número de calcetines, aprecio también muchísimo esos detalles ;))

    Abrazos y bicos!!! (y perdón por enrollarme, pero hacía mucho que no venías y me he alegrado mucho, me pudo la emoción, jeje ;))))

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  10. Interesante post. Me ha gustado mucho, te invito de manera cordial a que visites el Blog de Boris Estebitan y leas la Balada de Dracula, es algo escrito por mi.

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    1. Muchas gracias por el comentario y la visita, Boris. Ya he pasado por su 'casa' y he dejado allá una estación, espero que no le moleste ;))

      Un abrazo.

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    2. Ay! Tengo tan claro que existen mujeres que no han nacido para ser conquistadas, sino para conquistar, y elegir...Me gustan esas mujeres, me gusta la escena. Amo a los hombres ensimismados, que son capaces de crear esa burbuja-útero a su alrededor, y por ese tiempo no importa hacia dónde gire el mundo, porque en realidad durante un instante habitan en otro...Bico chu-chuuuuuu

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  11. Mágicas son tus palabras y me rindo a las escenas que brinda Eve Arnold, por ejemplo la serie de fotografías tomadas a Silvana Mangano en el MOMA desprenden esa conexión con el arte y su mirada, como lo has logrado recreando esta escena imagen-texto donde convergen sensaciones que penden de un hilo, de flechas que atraviesan el pensamiento, fugaces. :)

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  12. Muchas gracias, Paula, por darte un viajecito en tren y pararte a charlar.
    A Eve Arnold la descubrí hace poco en MISIGLO y es increíble (no conozco esa serie, le echaré un vistazo sin duda!)

    ...y en cuanto a los hombres ensimismados sólo puedo decir que él es el verdadero protagonista.....y lo es por algo ;))

    bicos!

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viajeros que han cogido el tren.......