miércoles, 29 de febrero de 2012

Ajeno o Tras la ventana rota el Árbol Negro...(Objetos y Seres Perdidos. 2.)

fotografía de autor desconocido
 
 
 
M.13

“...el coraje…ese punto exacto en que la memoria….”


Empezó todo con una ventana rota y una escalera. Unas ganas enormes de tirarse por la primera desde los ojos y de descender desde las tripas por la segunda. No pasaba nada por hacerlo, no cabía en su cuerpo la posibilidad del dolor que esas acciones podían haberle producido; los ojos eran de Otro y las tripas eran de Una. Él, simple y demente, era Ajeno a todo aquello.
Hecha la quizás innecesaria introducción, diremos, para aliviar la tensión ocular y el destensar visceral, que había también en aquel corazón una chimenea intuida, escondida durante años en la leña cortada que, cubierta bajo un plástico negro, dentro le latía. La leña. Aquella que nunca ardía, y que Ajeno no sabía muy bien qué función cumplía en el plano, en la escena congelada de su vida, aparte de que podía usarla para soñar fuegos, aunque (tenía la esperanza) algún día descubriría para qué servía más allá de calentar aquellos sueños.
A lo lejos, tras una valla, había un duplicado de la pared donde rompía la primera ventana, desde la que, por entre el reflejo del cristal fragmentado, se veían 14 interruptores…... (catorce, que, como sabrán, además de otras trece cosas, son dos veces 7, vaya…)
No lo pensó más. De un grito, saltó desde los ojos por la ventana, descendió desde la entraña tripa abajo por la escalera y cruzó el valle tras la valla. Traspasó la doble cristalera fragmentada, bajó corriendo los peldaños y accionó el primer interruptor, el que encendía la luz que llevaba a la salida que conducía al bosque de entrada…





C.7

    “…apostarlo todo es decir sí a la vida,
aunque traiga consigo cien mil colmillos…”


Sobre el río flota inquietante una bruma, una extraña niebla inmóvil, que se eleva por encima del bosque que a lo largo de la otra orilla se extiende. Y por encima de éste, la colina, sobre la que reina el siempre lejano Árbol Negro.
Para Ajeno, tener esperanza en el futuro significa exactamente mirar a ese árbol (repito: negro) y, al llegar junto a él, viniendo como vendrá de tan lejos, creer que, sólo por eso, por la dura tarea de lograr el acercamiento, podrá alcanzarlo; que tocará su corteza –piensa-, la acariciará, arrancará después una rama, verá llenas de vida sus hojas, y entonces, de repente, el árbol, por ser tangible, por poder tocarlo, ya no será negro sino mayormente verde –piensa de nuevo-, pues estará hecho de savia, de luz. Cada parte de ese árbol estará cubierta de uno de los 7 colores, sólo para él y su esperanza. Que vendrán ambos, él y ella, de tan lejos…


Pero resulta que, tras el destello, en cada destello, será siempre el mismo Árbol…y será Negro. Lo que, por otra parte, no tiene nada de malo. Simplemente, no será lo que esperaba…





J.1.
“…había que acercarse a sus secretos y misterios
como los hebreos a la ciudad de Jericó:
dando al menos siete vueltas…………………………..”


         Desanduvo –de nuevo y por primera vez, como los auténticos caminantes- el sendero de árboles, arbustos y matorrales, aquel que tantas veces había recorrido, tan de lejos, sólo con la mirada, siempre fija en el Árbol Negro.
Pero de pronto, en medio del sendero, el camino ya no existía; ni siquiera estaban tras de sí la ventana por la que había, al fin, saltado, ni las escaleras que había bajado para llegar hasta allá arriba, a la colina…No quedaba nada del mundo viejo.
         Vagó largo rato y corto espacio por su descamino. Fue de veras un mucho tiempo, mucho más largo que el sendero, que era corto, pero no por la sinrazón del enrevesado avance desesperó. Continuaba pensando en las palabras del Carnero con el que había soñado, aquel que Una había cocinado después de Otro cazarlo, y que fue lo último que comió antes de salir al bosque. Pensó en aquellas palabras…hasta que las olvidó. Y comenzó a pensar en sí mismo de nuevo. Se deshizo, y caminó. Y por fin desavanzó, esperanzado.
Marchaba por un nuevo sendero, con la paciencia con la que los muertos  esperan al amor verdadero, pues esta vez no era él quien lo había creado, así que no podía destejerlo, desentramarlo, sólo recorrerlo. Los pacientes muertos, que no tienen nada mejor que hacer, con toda esa tierra encima, soportando su peso dentro, su fuerza opresora y también su potencia, que los saca afuera en forma de rama, gusano o hierba, mientras ellos esperan, pacientemente, la transformación. Porque se lo pueden permitir. Entonces, como si fuera él mismo un muerto, empezó a sentir nostalgia de algo que había vivido pero que no recordaba. Aunque enseguida descubrió que no era nostalgia, y se desdobló en Nós y en Talgia. Nós era un vago recuerdo de algo que ya no era, y se fue difuminando con la bruma, pero Talgia era el reflejo de todo lo que había en la otra orilla. Era como una trompa marina, ese instrumento musical de una sola cuerda muy gruesa que se toca con arco, apoyando sobre ella el dedo pulgar de la mano izquierda. Así que, aunque no estuviera en el mar, sino en el río, estiró su brazo y comenzó a tocar…

 



A.9.
“…el criterio de la realidad es
su intrínseca falta de relación…”


A la llamada de la trompa marina que con dulzura de agua de río tocaba Talgia, respondió una comitiva de seres en procesión de, desde, hasta, para, por el exilio. Se unieron a Ajeno y su música y dejaron que él los guiara. Él, que no sabía por dónde iba, y a quien tampoco le importaba. Sólo sabía que quería llegar a la cima de la colina, a descansar a los pies del Árbol Negro de la esperanza.
Descubrió Ajeno entonces que la marcha de los exiliados no es realmente una “marcha”, ni siquiera es un sustantivo. La marcha, unida al exilio, no es una palabra, es la esencia del acto. No es una huida, no nos equivoquemos, es el anhelo de una llegada, pues en realidad no escapan de algo, sino que van al encuentro de sí mismos.  Es un algo que sólo puede ser comprendido cuando el viaje acaba, es un sentir profundo de otro mundo, más allá del que dejan, ése que les escupe a la cara, que se les acaba; es una intuición que crece y crece, construyéndose hasta completarse, al fin, en el fin de su movimiento vagabundo.
Y comprobó también que el deseo de desfilar triunfantes bajo el Arco de la Gloria no es nunca una meta que encuentre espacio entre sus límites, entre sus deseos de exiliados. Sólo buscan una frontera que no los limite y que puedan cruzar bailando, descalzos. Una frontera que no sea un tiburón que, mientras sonríe, ausente, como si el terror no partiera de su boca, los devora...
Simplemente, no hay anhelo de desfile, sólo esperan conseguir reposo. Quietud. Un respiro. Un banco...





S.16.                                               
“…hacia atrás va y se convierte en fuente,
y ahoga a todo el que se resiste a beber…”


Y apareció ese banco, y allí se quedaron. Pero no importó, pues Ajeno hacía tiempo que se había despistado de la fila y ya no seguía la línea del exilio.
Se paró, eso sí, antes de olvidar lo aprendido con ellos, para cerrar los ojos y saborear los mundos mágicos y arcanos que de pronto había recordado con los cuentos que narraban los ancianos que cerraban la comitiva. Se quedó paralizado, profundamente fascinado por el encuentro inesperado con los fantasmas inofensivos que le observaban desde tan lejano pasado. Se convirtió por un instante él mismo en el anhelo más profundo de aquéllos: fue quietud, paz, un momento de respiro. ¿Respiro? Fue pensarlo, e inmediatamente volvió a respirar. Y abrió los ojos... Seguía sentado bajo el árbol, pero seguía corriendo. Llegó entonces a la esquina más alejada de la colina (habría sido tan fácil jugar a llamarle casa, tanto, que lloró en silencio por todo lo perdido)
Allí le esperaba Otro, tendido junto al Carnero justo antes de cazarlo, antes de que pudieran comerlo, antes de que partiera en su viaje...





Y.14.

“…la inexplicable alegría del pez hueco…”


Otro estaba dormido y Carnero comía hierba sin parar y repetía todo el rato “no es verde; lo ves así, así que no lo creas”. Y Ajeno miraba cómo comía, y cuanto más miraba, más el Carnero comía, y más verde era la hierba que Ajeno veía. Y así estuvieron durante horas, venas, días, hasta que de repente, Carnero (que hacía tiempo que se había vuelto mayúsculo), se vació de todo lo comido y escupió a los pies de Ajeno  todo lo que antes lo había nutrido.
Y le dijo: “esto sí; esto que durante largo tiempo mastiqué, tragué y ahora escupo ante ti, esto, sí puedes decir que es verde. Aunque ya sé que lo ves negro...” Y desapareció. 



Ajeno permaneció allí, de pie, petrificado, más solo de lo que nunca antes había estado, pues efectivamente, no veía nada. Para él no había nada a sus pies…sólo un manto negro a los pies del Árbol Negro……………y aún así, decidió quedarse allí, feliz por haber llegado finalmente a su destino…………………………………………………….

21 comentarios:

  1. Por favor, no te molestes en contestarme al comentario de hace unas horas en tu anterior entrada. La presente, entra directa en ojo del huracán.

    Un abrazo.

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    1. ...quizás fue un huracán el que rompió la ventana y empujó a Ajeno a saltar, quizás Ajeno era un huracán, quizás un ojo...quizás...poco importa... si acaso que Ajeno se atrevió a desear y saltar...;))

      Otro abrazo enOOOrme y fuerte como ojo de huracán para ti!

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  2. Esto tengo que paladearlo poco a poco. Tras el primer envite pienso en el intersticio, en grietas en el aire que nos conducen ventricularmente, y en que toda entrada es a su vez una salida...Y me voy pensando para retornar más tarde. Felicitar al Maquinista por ese modo de volcar la escritura.Bicos que en trenecito van..

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    1. Las grietas en el aire son de las más poderosas, igual que esos débiles vientos que aparecen de la nada y que nos giran el cuerpo un milímetro para que descubramos que en ese milímetro estaba la puerta del mundo...y es que sí, toda entrada es una salida es una entrada es una salida es..........
      Felices estaremos con tu retorno, y muy agradecidos por tu exquisito paladar ;))

      Unha morea de bicachuss e un saquiño de pó de estrelas para o camiño, que nunca está de máis..xDD

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  3. Percepciones a lo largo de una odisea, a la búsqueda del vellocino de oro en forma de árbol negro... la forma, el color es indiferente, el valor real del objeto es el de constituir el sueño, la esperanza y el objetivo que uno se marca. No sé si existirá una realidad única, o una verdad oculta que esté por encima de cualquier otra, pero poco importa que ésta exista si la percepción es distinta para cada observador. A efectos prácticos, la percepción es lo que cuenta, el color con el que veamos la vida, por mucho que el Cordero nos insista en que la hierba que lo nutre no es verde, si así la vemos, así la vivimos, y resistirse o negarse a vivir como se percibe la vida es resistirse a la naturaleza de uno mismo. No importa que el final sea negro si durante todo el camino se avista como verde. Curioso que la esperanza siempre se vista de verde, del color de las flores, cuando precisamente la belleza de las mismas radica en que carecen de esperanza. El mañana no existe para las flores, es quizás por ello, por esa percepción de presente que a nosotros se nos escapa (siempre con el pasado como referencia, y el futuro como objetivo) que nos resultan tan bellas y atractivas, por capturar el presente, por mostrarnos el ahora en lugar del ayer o el mañana que suele estar mas presente que el hoy.
    Ajeno siempre verá las cosas con otro color que el mío, y al igual que ajeno seré yo a su percepción... respetemos todas las percepciones, quizás con los colores de todas ellas se podría pintar el lienzo de la verdad... sólo quizás...,
    un abrazo ventoso a la tripulación Maquinista!!

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    1. Qué alegría verte, Aka!!!!! (y, tras los saltos y yuhus de Muchacho, que han durado un rato, jeje...)

      Tienes toda la razón. Forma, color, volumen,..., cualquier percepción-sensación 'material', perceptible a simple vista, se queda en nada en comparación con la in-forma que le demos a los sueños en nuestro pecho e imaginación. Y es que el Árbol Negro tenía sus raíces en el corazón de Ajeno, aunque las ramas, la savia, el color, etc, las fue dibujando en su mente...
      El Cordero, ése ser que nos dice siempre que nuestra intuición está equivocada, que las cosas son como son no como queremos que sea, no puede evitar vomitar todo lo que traga, y es que nada permanece en él, porque a nada da valor más que a sí mismo y a su concepción cerrada del mundo. Por eso, porque repite hasta el hartazgo -ése que también le hace vomitar...- que es tan valioso, acaba cazado y guisado por Una. Y, como una broma quizás, sólo permanece algo de él en los sueños de Ajeno, donde sí puede contradecirlo...
      Y en cuanto al color de la esperanza, es algo que a mí también me ha intrigado un poco siempre, porque la mía sería más bien azul o incluso violeta... Supongo que quizás tenga algo que ver con el hecho de que el color verde es el predominante en la naturaleza y por tanto en la vida (tú que lo sabrás, ¿es así, o me engaña mi pobre percepción y resulta que el color es otro? ;)) Personalmente, mi esperanza no está en tierra firme, sino que es el mar (incluso un lago bastaría...).
      Y la esperanza de Ajeno no es menor ni menos valiosa que cualquiera por ser negra, el color de la noche, la tiniebla, lo supuestamente 'tenebroso y oscuro'..No. Su esperanza brilla tanto o más que cualquiera, al menos para él, y eso es lo que importa...
      En cualquier caso está claro que, como dices, el lienzo de la verdad no estará hecho de un color sino de todos, pues Verdad es algo que ninguno conocemos, aunque tantas veces nos mueva la esperanza de encontrar algo verdadero...quizás un mar, quizás un Árbol Negro......quizás...¿cuál es tu esperanza? ;))

      Un abrazo fortísssssimo y el deseo y la esperanza de degustar un nuevo vino pronto (sé que no bajas a la bodega porque el jardín está maravilloso en primavera, pero bueno, no pierdo la esperanza, jeje xDD)

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    2. Espero bajar pronto a la bodega a por un vino, pero será como dices, y la primavera ha crecido sobre el portón que lleva hasta ella... a ver si consigo abrirme paso hasta la entrada entre sus lianas.
      El verde sin duda es el color más abundante en la naturaleza terrestre, todas las plantas son verdes... bajo el mar la cosa cambia y la diversidad de colores no es tan grande, hasta las algas dejan de ser en parte verdes, y una gran mayoría son pardas o rojizas... en mis últimos años la esperanza era azul también, soñaba con volver al mediterráneo, y su azul aturquesado quemado por el exceso de luz, últimamente es más verde, más próximo a las plantas y el bosque, indeciso me muevo temporalmente entre tierra y agua de manera anfibia sin acabar de definirme...
      aunque como curiosidad te comentaré que la percepción de azul y verde es la que peor llevamos los humanos, y al parecer son los últimos colores que las distintas culturas diferencian con nombres distintos, quizás por eso la esperanza se mueve entre el verde y el azul, no lo distingue :) Los idiomas que solo distinguen dos colores, los clasifican en claros y oscuros, los de tres colores, separan todos ellos al rojo de los claros y oscuros, luego se da nombre al amarillo como cuarto color, y finalmente aparecen el verde y el azul en los idiomas que distinguen más colores... es curioso que todas ellas distingan el rojo como primer color, y que su nombre siempre se asocie con el de la sangre...
      dejo de explicar batallitas y voy a ver si arreglo un poco el jardín para alcanzar la bodega :)
      un abrazo redondo maquinista, y uno especialmente grande para Muchacho que siempre me muestra su entusiasmo y consigue arrancarme una sonrisa

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    3. Ay, Aka!! Que se me había escapado este maravilloso comentario (siento haberte dejado ‘con la palabra en la tecla’ ;))

      Qué hermoso eso que dices de que ‘la primavera ha crecido sobre el portón que lleva hasta la bodega...’(mmm, quizás esta vez el ‘vino’ esté en ese portón, a la entrada, y no en lo profundo de la bodega...al menos intuyo un aroma delicioso en esta primera línea de un fabuloso relato.........)
      Me quedo ahora pensando en las diferentes formas de abrirnos paso en cada estación. Cómo creemos ser los mismos, y sin embargo nada tiene que ver nuestro yo invernal con el de la primavera, o el del estío con el deshojado otoñal. Me encanta pensarme cortando lianas, abriéndome paso entre la exultante espesura de la primavera; o deslizándome sobre el crujir de hojas, mientras mi pensamiento se desnuda del alboroto estival para encontrar acomodo en la quietud y la reflexión de septiembre...

      Bajo o sobre el mar, todo es maravilla! Nunca he buceado, y aunque no hable de ello (creo que es la primera vez que lo digo, fíjate!) el recorrer algún mundo submarino es uno de mis pequeños ‘tesoro-sueños’. Olvidarme de la superficie, de los contornos, los volúmenes, las formas, tan rígidos de lo construido por el hombre, y deslizarme entre la suavidad, lo acolchado, de lo que habita en el mar. La delicada danza de las algas, el dulce roce de los peces, el maravilloso cambio de percepción visual, los colores nuevos, incluso el miedo a la asfixia que da paso al reconocerme en mi estado natural, que no es otro que el acuático....ay, soñar!
      Entiendo el cambio de color y de esperanza según el momento, la mía a veces ‘también tira al monte’, jeje, y bueno, no entiendo el mar sin árboles cerca....pero reconozco que, sin lugar a dudas, mi esperanza es (y por ello mi mayor triunfo será) siempre el mar (aunque también acepte casita junto al lago xDD)

      En cuanto a los colores, qué interesante eso que me cuentas. Si soy sincera, diré que, aunque veo los colores, yo sería sin duda uno e esos que sólo son capaces de nombrar dos, el claro y el oscuro (bueno, añadiría adjetivos como eléctrico, delicado, furioso...), pues confieso que me cuesta mucho reconocerlos (vamos, que más de un amigo se burla de mí por ‘no saberme los colores’. Me sé la teoría, conozco los nombres, pero si se trata de responder a ‘¿de qué color es esto?’...uff...ahí puedo decir cualquier cosa ;))
      Me gusta lo de que todas las culturas sepan nombrar el rojo, pues es el color de la sangre, y también el del sol en sus horas más bellas...

      Muchacho agradece y devuelve el abrazo y la sonrisa, y me dice que está seguro de que Aka cambia de color según la hora de su pensamiento y corazón, que no del día. Y creo que acertó ;))

      Un abrazo poliédrico de todos los habitantes, corpóreos o férreos, de este tren!

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  4. Ajeno parece un personaje desteñido por la niebla. El Árbol negro impacta, el texto empacta. Hay un bosque infinito que no para.

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    1. ...y es tan necesario ese bosque sin fin.........

      Un abrazo, Joven!

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  5. Envidio tu capacidad de seguir un hilo que se desmadeja. Tu dejarte ir en un viaje alucinante. Vas formulando un imaginario a través del lenguaje. Y ese árbol negro me recuerda tanto a la escritura que formalmente es negra, pero en su esencia es luz. La palabra late, late, late.....Me pregunto acerca de tu corazón, y me digo que no puede ser real toda la belleza que en ti percibo. No sé, eres como un hada de azules ojos, y nosotros viajamos a través de tu varita mágica. Te dejo un beso amiga, sigue soñando que no estarás sola en tu viaje..

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    1. Loba, tu comentario hace que me sienta como una onda de expansión latente, pero suspendida...se me sonrojan hasta los dedos y no soy capaz de teclear respuesta coherente, sólida, al impacto de tan hermosa visión de mí, o más bien de lo que aquí has visto, pues es eso, un ovillo que se va desmadejando con el tecleteo que me lleva, yo no guío...tengo una pequeña pista, pero no sé si acabo de comprender lo que sucedió realmente... Ajeno llevaba un par de meses en el interior de una cámara escondida en un rincón de mi cabeza. Su ubicación exacta reconozco que no es un misterio, podría dibujar los corredores de la mente, las puertas, las imágenes...mas no la razón de la trayectoria, de cada ángulo y esquina...el germen...

      Enn finn, que no sé si la iluminación será la adecuada, ni siquiera si será tanta como debiera, pero me emociona que la percibas, y que además creas que hay belleza en mí.

      Muchísimas gracias, sobre todo por la compañía viajera que profetizas ;))

      Un beso enorme.

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  6. ...traigo
    sangre
    de
    la
    tarde
    herida
    en
    la
    mano
    y
    una
    vela
    de
    mi
    corazón
    para
    invitarte
    y
    darte
    este
    alma
    que
    viene
    para
    compartir
    contigo
    tu
    bello
    blog
    con
    un
    ramillete
    de
    oro
    y
    claveles
    dentro...


    desde mis
    HORAS ROTAS
    Y AULA DE PAZ


    COMPARTIENDO ILUSION
    EL MAQUINISTA CIEGO

    CON saludos de la luna al
    reflejarse en el mar de la
    poesía...




    ESPERO SEAN DE VUESTRO AGRADO EL POST POETIZADO DE TITANIC SIÉNTEME DE CRIADAS Y SEÑORAS, FLOR DE PASCUA ENEMIGOS PUBLICOS HÁLITO DESAYUNO CON DIAMANTES TIFÓN PULP FICTION, ESTALLIDO MAMMA MIA, TOQUE DE CANELA, STAR WARS,

    José
    Ramón...

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    1. Reconoce
      la
      explosión
      magmaria
      de
      esta
      madrugada
      aquí
      en
      este
      blog
      a
      su
      amigo
      el
      asteroide
      hora
      rota
      de
      paz
      que
      impacta
      y
      sobre
      este
      blog
      estalla
      en
      mil
      pedazos
      pero
      sin
      abrasar
      a
      su
      paso
      sólo
      abriéndose
      paso
      en
      el
      choque


      como
      un
      iceberg...

      los que habitan este tren agradecen ese ramillete de oro y claveles dentro, y le ponen una mesa -no lo ponen en una- en el vagón restaurante para que acompañe un trago y disfrute del viaje ;))

      Un abrazo y muchas gracias por venir.

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  7. que decir que este texto no contradiga, que no abrume con su lírica...quiero que los viajes de mi alma se semejen a historias como esta...quiero que el arbol negro sea el final de mi trayecto...

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    1. Si así lo deseas, hágase tu voluntad, Sh6y ;))
      Gracias por subir...

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  8. La hoguera viviendo -ardiendo- en los leños que nunca han sido quemados, que no conocen el fuego. Esa metáfora es hermosa, como si el alimento del alma viviera en su primer estímulo, el apetito.

    Estas letras no creen en las metas; saben que todos los sitios que esperan la llegada habitan en el intento de llegar a ellos, lo saben, lo prueban. Y tal vez el contraste de las luces confirme la esencia-penumbra de lo iluminado; pero no es problema, nos han educado para creer que es un fracaso no llegar a los propios andenes, y han olvidado decirnos que nuestra sombra es la estación.

    Ahora me he puesto ha pensar en esa trompa marina y sus posibles sonidos; y mi Conmoción,,, que se yergue primero sobre el "Con", un tipejo de carey que se vste de pana y es adicto a las palabras,,, debe ser por eso que Conmoción tropieza con el precio de su fragilidad y se divide en "Con" y "Moción",,, Moción -que dice no tener ni pura idea de lo que es la etimología- sólo quiere moverse en el habitáculo cálido de sus pasos,

    Ay, Maquinista que texto tan inmenso-milimétrico-radical; estoy seguro que la Revisora no pudo ajustarle ni una coma de las locomotoras que iban ganándole las caderas del corazón mientras leía esos versículos libertarios.

    Un texto impresionante, que no merece un comentario mío. Pero es lo único que por ahora puedo ofrecerle a tan descomunal talento.

    Disculpe la tardanza, besos.

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    1. Su llegada nunca anunciará tardanza, si acaso Tar y Danza. Y aunque pueda parecer simple juego, no lo es tanto, pues al desdoblar su deshora he descubierto lo que ya intuía: que Tar significa –entre otras muchas cosas- en antiguo sumerio ‘pájaro’, así que sí, acertó la intuición al separar el sustantivo y dejarlo revoloteado en medio de la danza del ave, ese baile que es siempre su comentario ;))

      Coincido en la idea de que el alimento del alma es el apetito, igual que la distancia se alimenta de los que huyen, o sea de sus propios depredadores. Sí, en el primer estímulo está el básico nutriente. Quizás sólo aquello que es un pez (también Tar significaba esto allá, tan lejos, tan antes...) mordiéndose su propia cola encierra en este círculo de fuego la esencia de sí mismo y con ella la del universo...

      Qué ingenuidad la nuestra (y qué desgracia...) el creer que el fracaso es no llegar, cuando el fracaso sólo sería no partir (y ni siquiera en todos los casos). Sólo fracasa quien no avanza en ningún modo, sentido o afecto, pues el efecto de la inmovilidad es el moho y la podredumbre. El secarse como el barro hasta quebrar, sin haber sido moldeado, ni por vientos y humedades externas, ni por vibraciones y emociones internas...Triste es el no latir, pertenecerle sólo al tiempo y no ser capaz de escapar a sus tramposas reglas, pues engañosa es su rigidez, ésa que aprisiona a los sumisos de las horas y los días lineales...qué triste también no entender de la mecánica de la onda, ésa que propaga la energía sin necesidad de desplazar la materia.......

      Por esto (o quizás por todo lo contrario) ¡viva Moción! en todas sus formas, sombras e inquietud. En todo corazón y pluma.

      Muchas gracias por su hermoso comentario, llega como parte de ese alimento/aliento primero. Un placer acoger en esta casa su sombra, a cualquier hora.

      (PD: jeje, no se vaya a creer, Revisora estuvo fastidiando varias semanas, cambiándome las comas-vías de lugar a cada instante. Tanto fue así, que tuve que encerrar bajo siete llaves a Ajeno y mostrárselo sólo cuando ya corría a lo lejos, a través de la ventana....;))

      Besos!

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  9. ajá, me gusta lo que leo, encendí un cigarrillo, y arranqué... te comento entonces tooooodo el texto.
    en primer lugar se me ocurre decirte que sí, que no sea algo lo que uno espera no quiere decir que sea malo, porque inevitablemente eso lleva a otra cosa y así sucesivamente.
    además, mirá:
    "Entonces, como si fuera él mismo un muerto, empezó a sentir nostalgia de algo que había vivido pero que no recordaba. "
    a lo mejor era un sueño, a lo mejor de verdad estamos todos muertos (ay, mis teorías...), a lo mejor quizás no se recuerde nada de todo esto alguna vez...

    en fin, eso,que me gusta, y que me dejaste así como pensando... verás, siempre que leo prosa trato de sacar algo en especial de alguna frase que me gusta particularmente, porque si no me hago unos rollos bárbaros comentando lo que percibo!

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  10. aaaaahhh me olvidaba! el enlace que tenés en el costado ya no sirve, La Oscuridad Se Puso A Brillar lo cerré después de casi dos años... te aviso por si me buscás. igualmente en mi perfil de blogger me encontrás =)

    ahora sí, me voy

    besooootes

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  11. Bienvenida a este movimiento convertido en casa, Noelia, espero que hayas disfrutado del viaje ;))
    A veces siento que estamos todos muertos, otras que estamos todas vivos, y otras que yo soy el muerto y los otros los vivos o al revés...en cualquier caso, el 'estado' nace siempre de mí, así que no puedo decir que sepa cómo están los demás...
    Muchísimas gracias por tomarte el tiempo de leer y sobre todo la molestia de pensar a Ajeno un ratito! Sé que me enrollé en oscuro, como alfombra en el fondo de un sótano, pero tenía que sacar este cuento sí o sí, y además así, je.

    Gracias también por el aviso del nuevo blog, he leído y como siempre me gusta. A sus manos, que se me antojan más valiosas que sus pies (egoísmo puro, querrás caminar y moverte, sí, pero yo prefiero que escribas ;))

    Besos!

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viajeros que han cogido el tren.......