lunes, 20 de febrero de 2012

...porque la historia cabe en mil acres...(Cartografía ferroviaria. 1.)

The Fool's Cap Map of the World


'Y pasar por los sitios, pasar, y creer
que porque por encima hemos pasado,
en ellos hemos estado.....................'

Jueguen, si quieren, a adivinar quién y cuándo hizo este té... 



Mil acres. La historia de esta historia cabe en mil acres. El principio de la misma se encuentra en el último marco y sólo se conoce el inicio cuando se ha llegado al final. Es una historia. Cabe en mil acres….

(...la historia es incluso la tetera que chirría porque no se ha puesto al fuego...)

Sumergir el arte todo para ayudar a conformar el paisaje invisible, submarino, renegar del re-conocimiento externo, buscar la profundidad de la carencia a simple vista, vista con la simpleza del que sólo ve aquello que no está, ‘lo que falta’, dice. Y lo dice con Cadencia, esa loca rítmica impulso cardíaco y venga, que se da otra vuelta más a los mil acres de la historia…y sigue sin ver nada.

Mil acres encerraba el mapa, y aún así no había nada en aquella jaula de no pertenencia, tan absurda según los modos y concepciones del terreno que la habitaba.

Nos dijeron a la entrada que hay al final del camino que era necesario trazar un plan para movernos de A a C, y que para poder pisar el suelo era imprescindible pasar por B, pero al hacerlo descubrimos que no funciona así el contacto con la tierra, ni tampoco la rotación del mundo, su maquinaria interna, la secreta, la del ayuno, la que se espía por el minúsculo agujero de una cerradura, ése que muestra que el tamaño de las cosas es una perversión del espacio, un pequeño divertimento del dios Sensor…

Podemos creer que ya está todo dicho, y sin embargo, a cada segundo, se produce una explosión en una boca, cualquier boca, no pongamos etiquetas. Una explosión, a cada instante en cada boca, fruto de la primera expresión de un verbo, un adjetivo, un monumento. Sin etiquetas...

Hay milagros y hay asuntos, pero parece que todos ellos se convierten en simples rumores trasquilados por las voces…y vuelta otra vez a los mil acres…a la historia…

y yo sin un fuego para disparar esta tetera…para quemar el mapa…


18 comentarios:

  1. Parece que nos encontramos ante la historia eterna. Con tanto detalle y tanto que mirar, se convierte en eterna. Y además se expande y se revuelve y se transforma en cada explosión.
    A mi me parece que es una buena historia, completita, para no cansarte de mirar nunca!
    Y qué aburrido sería todo si se pudiera controlar, verdad?
    Un saludo, maquinista :)

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    1. Gracias Ina. Totalmente de acuerdo: el control absoluto es sinónimo de aburrimiento, y éste, de peligro de muerte!
      Lo que pasa es que somos como moscas zumbonas dentro de nuestras propias cabezas, dando siempre mil vueltas dentro de éstas....aaay, qué pesadez, los humanos y su historia ;))

      Abrazo!

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  2. A veces creo que escribimos como quien achica el agua, para hacer aflorar hacia la superficie todos esos paisajes sumergidos. Vivimos dentro de un sarcófago de agua, y es tal su densidad, que es muy difícil que hacia nosotros llegue la luz-aunque sea sólo unas motas. Quizás serían suficiente..-. Criaturas abisales con el peso del océano sobre las espaldas. Los restos de un naufragio que tuvo lugar hace mucho tiempo, más allá de la infancia...
    Te leo desde la entraña, por eso comento como quien balbucea...Bicos dende Arousa. MUAAAAAAAKKKKKK

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    1. Lo peor es que en lugar de dejarnos acunar por ese océano que nos envuelve lo sentimos así, como tú dices, un peso sobre la espalda...con lo fácil que sería dejarse llevar. Por ejemplo, este domingo conocí por fin A Illa (síiiiii) y me sentí en el paraíso, podía flotar sobre todo y todo flotaba sobre mí. Recuperé la paz allí...y también vi restos de miles de naufragios, pero no con pena, sino sintiéndome afortunada por poder ser testigo de tanta maravilla ;))

      Tus balbuceos valen infinitamente más que otros cientos de miles de palabras, y te los agradezco, así, entrañamente xDD

      Bicachasos enormes para ti dende o Norte (a lomos de la esperanza de que esta vez SÍ te pongas con los cuentos, ya sabes que seríamos muchos los 'niños' a los que harías felices ;)))

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  3. Me encuentro ante la imposibilidad de ver aquello que se llama verdadero -O siquiera un atisbo de su nombre-, porque la misma circunstancia -en vocabulario humano; "Palabra"- es un intento, a veces el mejor de los intentos.

    En definitiva; intuyo que la pupila es una curiosa decisión ¿personal?, pero el que sabe que no se está en aquello por lo que se pasa por encima, transporta la pupila en el más visible de sus rostros como un dudoso equipaje,,, y ni le digo cuando el mismo viajero es el equipaje.

    Hoy en día le podría decir que pupilas es La Serpiente de dios Sensor (¿censor!, que cerca están una palabra de otra) y Manzana son las medidas, los espacios, la encarnación de la posibilidad,,,

    Todo un mapa para recorrer y desconocer; a veces, al final de la larga noche Duda y Conciencia son bellos reparos, creo que si,,,

    Bueno, con su permiso tomo la tetera y me pongo un poco de agua en la taza, ¿quiere que le prepare un mate cocido?.

    Un fuerte abrazo hasta el norte.

    Pd: me parece que hoy de nuevo caí en la trampa ;-)

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  4. La palabra es un intento y por ello también un correr un riesgo (o doscientos, todo depende desde donde se pronuncie..incluso desde donde se calle, que a veces es todavía más arriesgado si cabe)
    No había pensado en la posible naturaleza censora de Sensor, pero no me extraña, y es que muchas veces se nos despliega en la epidermis, en la pupila y las papilas -¿vio? otra similitud y cercanía, el gusto por los ojos, y la vista en la boca...- un ejército sensorial que viene a confundirnos, a ocultarnos lo que se esconde detrás de nuestra tantas veces inútil percepción...

    Por supuesto tiene usted permiso para servirse de la tetera siempre que le apetezca, y aunque un poco tarde, sí, por favor, prepáreme ese mate cocido, que siendo patagónico ha de ser fabuloso ;))

    Fortísimo abrazo de acá a allá.

    PD: jejejejejeje, gracias por caer ;))

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  5. Petrificado con el mapa. Imagino el entramado elevado a la máxima elocuencia, estallido de una bomba atómica entre mis dientes. Etiquetando en un hito la corona de gotas de una gota en mil acres de terreno. ¿Caben mil acres de terreno en un gramo de felicidad? Algún filósofo televisivo podrá decirte el cálculo exacto. En cambio la entrada tuya de hoy … Me ha encantado la postal que has elegido. Perfecta cartografía.

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    1. Podría caber todo en mil acres y aún así desbordársele por los márgenes ese gramo de felicidad. Y es que su risa sería (es) en sí misma una boca inmensa y el calor irradiado no tendría (no tiene) límites. El cálculo exacto ya es otro tema, supongo que sólo se aventuran a pronosticarlo los más ilustres necios; para nosotros siempre existirá, por suerte, un infinito y hermoso margen de error. Ése con el que se construyen verdades y se tienden puentes entre lo que somos y lo que no. Sobre/Hacia el Otro. ;))
      Gracias por el hermoso comentario y tus amables palabras. El más fuerte de los abrazos, también petrificado.

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  6. Las cosas a simple vista puedan parecer las más ´adecuadas´, las que únicamente hemos de tener en cuenta, porque se despiertan visibles, pero yo al menos prefiero escudriñar en los ´vacíos´ donde se ha supuesto como bien dice, una carencia. Allí hubo, extraño, y siempre habrá. Su historia, con ese inicio que nada nos pueda importar –o importunar-.
    No me importa qué pasos hemos de dar, si desde A hasta C o comenzando por B por llevar la contraria. Cual fue aquella historia que te trajo a ser, si se es y se permanece, que es lo que verdaderamente importa.
    Cabría en mil acres, como en el ojo de un huracán, donde la luz es más tentadora y aun así preestablece la real carencia de que nada es lo que parece. De si decimos o sentimos, opinemos, juzguemos. Después arrepintámonos.

    “Hay milagros y hay asuntos, pero parece que todos ellos se convierten en simples rumores trasquilados por las voces…y vuelta otra vez a los mil acres…a la historia…”

    Volvamos sobre los mismos pasos, después de confesarnos por haber contado nuestra historia para otros, sin haber tenido en cuenta que no son ´otros´ los que hayan vivido en ella. Los que siempre desconocerán nuestras virtudes, y describan de nosotros como una y cien mentiras que no se sabrá si son certeras.

    Permíteme, Maquinista que le encienda el fuego, si con valor llego a encontrar antes donde puse mis cerillas, y la memoria… que siempre recuerdo la poca que tengo.

    Mil abrazos encaminados a esta estación maravillosa; sin atajos, pero puntuales como se merece nuestro jovial y enredado tiempo.

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    1. La carencia es, sin duda, la mayor posibilidad de existencia, pues no habla del presente. Porque como bien dices lo importante es ser y permanecer, aunque sea de modo continuamente cambiante. Hay que caminar cada día de un modo distinto, de un punto a otro y a otro y a otro y girar otra vez el sendero y volver a empezar por donde nunca nuestros pasos lo hicieron...y aún así no olvidar dónde hemos estado y sido, qué pasos hemos dado...
      Dijo Lafontaine una noche que cada persona es en realidad tres: quien cree ser, quien los demás creen que es y quien en realidad es. Y entre esos tres hay siempre lucha, pugna por sobresalir y prevalecer, mas la única batalla que merece la pena ganar (en mi opinión) es la de superar el rumor de las voces ajenas para convertirse en el suave canto de la propia voz. Y que ésta no nos mienta.

      Gracias por encender el fuego, YO, pondré sobre él la tetera y nos serviré un par de tazas (convidaremos también a las demás voces aquí presentes, cómo no!), y en un sobrecito pondremos a calentar la memoria, por si tenemos suerte y se ‘infusionan’ los recuerdos, para beber sorbito a sorbito, y que vuelvan a formar parte de nosotros, pero con otra estructura molecular. Nuevos...

      Muchas gracias por subir y poner al fuego tus palabras, Yo.

      Un abrazo enorme para ti, enredados también jovialmente en el tiempo ;))

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  7. Mi historia es de la época de los portulanos, donde los acres se escondían entre el agua de los mares y la gata cantaba mi canción ensordecedora de verdades (a medias).

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    1. Maravillosa historia ha de ser entonces si fue sembrada en la profundidad del mar mientras la gata cantaba (en este tren también vive una gata, y también canta verdades, sin duda muchas más que los humanos...)
      Un saludo y gracias por el comentario ;))

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  8. La belleza nunca termina, parece eterna, lo que se hereda sin que lo veamos ni le demos valor. Un abrazo.

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    1. Y que así sea, Joven Cuervo, que así sea! La belleza siempre es necesaria, la luz, el mar, la tierra... aunque no le demos valor a la herencia, es necesaria para viajar arropados.
      Abrazo!

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  9. "a cada segundo, se produce una explosión en una boca" ..y tu mar de mil acres y teteras sin fuego es una explosión, sí, una explosión que es apertura, un tendido de vías hacia nuevas superficies, una cerradura inesperada por donde mirar y volver a descubrir..

    Hermosa entrada!

    Un abrazo, Maquinista

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    1. Espiad pues por favor a través de esa cerradura, que de eso se alimenta esta estación: de las miradas nuevas y sus magníficos descubrimientos sobre las vías ;))

      Gracias por hacer explotar un comentario xDD

      Un abrazo fuerte!!

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viajeros que han cogido el tren.......