domingo, 4 de noviembre de 2012

Pièce de résistance. Viajeros Apátridas. 6/3.




 foto de Revisora


“Tenía la vocación para pintar, pero no el talento. Incluso hoy en día, me sigo preocupando exclusivamente por la relación de pasión y fuerza en un cuadro, como un poeta que dedicase todo su esfuerzo a la perfección de las rimas y el equilibrio rítmico”.

“Dibujo en función del color que quiero pintar, es el conjunto, la gama. He abandonado un cuadro rojo en primavera, porque hace demasiado calor, y luego lo he retomado en otoño, porque ya empieza a hacer un poco de frío, y entonces pinto el rojo, pero no lo puedo hacer mientras hace calor”.

María Helena Vieira da Silva



La geometría caótica del viento. Su fuerza combativa. Su potencia de frenado o arrastre según la posición del objeto a manipular. Como un cuerpo bailando en la feria.

La pasarela sobre el río y la brisa. Los cuerpos.
El amor para sobreponerse al mundo.




 Vieira da Silva



Las ondulaciones internas de la fiesta, la corriente de viento propia que genera y que sólo es perceptible a los sentidos de la memoria cuando se abandona el campo bailado. Mientras permanecemos en la feria somos sólo destellos, roce, mirada y gesto. No hay continuidad espacio-temporal. Giramos cogidos de las manos, confiamos en la fuerza centrífuga de la melodía. El color se vuelve un generador de temperatura más potente que una caldera o un ventilador funcionando al máximo de sus posibilidades. Piensen en sudor y rojo. He ahí la prueba. He ahí la fiesta.

También la feria vista de lejos sigue siendo fiesta, con sus colores suavizados por la pupila distante, los azules, violetas, amarillos, rojos,…, de los puestos, las luces, los farolillos de papel, todos dispuestos como una membrana protectora de ese minúsculo universo que discurre jubiloso, ajeno a ese otro mundo que queremos pensar más real que la ensoñación festiva, sólo para poder soportar su falta de excitación continua de los sentidos.




 Arpad Szenes


Pero incluso el descanso es embriagador en la fiesta. Y buscamos la caricia lejana de los paisajes infinitos de Arpad. La calidez intuida en el frío. La ternura. Acoger el vuelo del ave o la mano que se nos tiende en la lejanía del tiempo congelado, el que no existe más que en sí mismo, ése en el que no existiremos nosotros jamás.

Y después la tierra, la arcilla, el envés de esa mano introduciéndose hasta el fondo en esa textura de víscera y entraña. La materia de que están hechos los músculos de la Tierra. El corazón universal.


 Arpad Szenes



Y a lo lejos la sedienta lengua del perro junto al pozo rojo. Brillando minúsculos y aún así majestuosos en la inmensidad de la imagen.

Y otra vez el frío. Los blancos, los semi-azules de después del azul. Los claros para intuir la oscuridad, o vencerla.

Convertir dos líneas en algo sublime. Entender su esencial importancia en el todo arquitectónico. Suprimir el giro, la ligereza, el chorro incesante de color para así detener el tiempo. Y el dolor. Pues nada duele en este bálsamo oleoso hecho cuadro y materia de permanencia sutil. Aquí, donde ya no existe la fiesta. Ni el frío. Ni el azul.


 Vieira da Silva


6 de marzo de 1.992. Muere María Helena.

Contra toda xenética e historia,
María Helena Vieira da Silva foi meu pai
aquel día…seis do tres…

8 comentarios:

  1. más allá de geometría y color se encuentra el Mundo.

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    1. ...no sé si más allá, o por debajo de..., lo que sí parece claro es que más allá del Mundo está la materia oscura, ésa que, paradójicamente, conforma la inmensa mayoría del universo...

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  2. Es como un mapa de todo lo fragmentario que nos caracteriza. Un abrazo.

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    1. ...supongo que estamos hechos de 'piezas' fragmentadas para poder resistir sin quebrarnos los impactos continuos de lo que nos rodea y atraviesa... Abrazo!

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  3. Bastaría para ahuyentar a cualquier criatura la mínima sensación de la retícula que lo viste. Tal vez esta impedimenta nos empuje al abandono mendigante que observamos y tomamos por tal, por real, o por exilio. Releo el texto de María Helena y siento su método como posible azar, una especie de de intuición genética. Es decir, sentir. Discerniendo, descubriéndose y palpándose entre tonos es visible que la sensación es intransferible y transfinita a la vez. El color al igual que el cauce de los ríos en cambio depende de la naturaleza, no sé si caótica, pero sí coalescente al igual que la posibilidad de nuestros sentimientos. Imagino a esta pintora y a ti, alzando el ojo a la altura de un color y diciendo cual Hamlet… “azar o no azar, he ahí la cuestión”

    pd. se extraña un poco el trequeteo, el estandarte de humo y la órbita de… los tiernos apátridas.

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  4. gran rompecabezas el tuyo...belleza al final de todo...
    un saludo...
    te espero en mi blog

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  5. Muchos retazos para un todo ¿no?
    Por cierto soy Pérfida
    Un saludo coleguita

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  6. Trozos de vida convertidas en una entrada "sublime"
    Un abrazo

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viajeros que han cogido el tren.......