lunes, 28 de octubre de 2013

Cómo dormir el invierno o evitar ser aplastado. La sombra. (Rastros. 24)







 Gomes & Staub


Cómo el invierno, su surco
tan camino lento y sin embargo
tan vértigo, arrollador. 

Cómo no caer
a sus pies. Arrastrarse y
evitar ser aplastado

Cómo dormir el invierno
la lengua pesada. Cómo descifrar 
la línea tan fina del sueño, las figuras
sin trazado ni ecuación cerrada
para el descanso, en invierno

Cómo hacer que esta forma
no nos limite el cuerpo
de esta forma

Cómo no dejar que se rompa
de modo tan triste
el autorretrato, la sombra
bajo la erosión del tiempo
que todo lo come, y aún así
persiste. Todo. El invierno

Cómo no seguir su rastro
triturando pájaros, invierno,
a punto de caer, a plomo, 
sobre la espalda o 
el amanecer. Tan frío

Y seguir. Invierno

Cómo el viento, la sed
sin verbos que expliquen o definan,
que dirijan la acción, el impacto
que señalen un fin o

el fin. La sed.

O aún más: cómo el viento.


Cómo el ojo de la hiena
acechando
tras el agotador deshielo.
Cómo el propio invierno,
una vez
otra vez
avanzando a tientas
sobre sí mismo
sin ojos, como el viento
o la sed.

Cómo todo, cómo en invierno.

sábado, 19 de octubre de 2013

Pensar y girar. Suave dosis de baile para afrontar la mañana.



Entre tanto giro enloquecido del mundo, prefiero empezar el día con esta hermosura. Canción de letra tan triste y sin embargo guitarra tan alentadora...
...como el continuo y frenético rodar del mundo...
...o el tren...



Animación: Ryan Woodward
Canción: The Weepies 'World Spins Madly On'

sábado, 5 de octubre de 2013

El enjambre y su clamor. El plástico. Y los árboles....

Hasegawa Tohaku - Pine Trees


Llueve y llueve y los árboles…
(Margaret Atwood)



Cielo aullando sobre el bosque
dormido en sombras
el enjambre y su clamor
bajo la luna. Terca la luz

que no quiso ser
no. Llueve y llueve

alimentando el liquen y los peces
en la garganta. El vacío que deja todo 

aquello que (ya)
 no existe .





 Revisora - London Calling 77



jueves, 3 de octubre de 2013

Y la revisora tomó el mando... o de cómo octubre se convirtió en la vida...

A veces, de un plumazo, los pájaros. Todos en revuelo, agitación, deseo. Piensan en hacerse cargo del mundo otra vez, a veces, los pájaros. Picotean las redes, deshacen prisión, abren paso, poco a poco, a la luz nueva que ha de ser hoy. Hoy, aquí, como a veces, los pájaros. Y el bosque, el azul, el colchón virado para poder dormir otra vez. Octubre. Solo o acompañado, pero dormir, a veces, (con o sin) los pájaros...

A veces, también, esa claridad cegadora que empuña como un arma la verdad. O la mañana después de 'ayer'. No la absoluta, la que no existe, sino ésta, la que no importa, la 'ninguna'. La que hoy abrazo y quiero para mí. Y en este giro -no demasiado inesperado- de los acontecimientos viarios, se hace con el mando revisora, la que tanto tiempo no-. Y es que a veces, la revisora, y a veces, los pájaros, necesitan un poco de aire, una corriente soplante para alzar el vuelo. Dejar lo demás descansando, como el carbón, en un cajón oscuro de la memoria, hasta que pueda volver a sobrevivir al duro examen de la luz. O a la alegría del mundo y su perdón. Todo llegará, no hay nada imposible en ningún corazón, si acaso cerrado, y el tiempo abrirá. 
 
Mientras tanto, gira este tren hoy hacia otra luz, otro sendero, con la ilusión de no saber a dónde va...

Y es que a veces, los pájaros.......



 Muá por muá