lunes, 28 de octubre de 2013

Cómo dormir el invierno o evitar ser aplastado. La sombra. (Rastros. 24)







 Gomes & Staub


Cómo el invierno, su surco
tan camino lento y sin embargo
tan vértigo, arrollador. 

Cómo no caer
a sus pies. Arrastrarse y
evitar ser aplastado

Cómo dormir el invierno
la lengua pesada. Cómo descifrar 
la línea tan fina del sueño, las figuras
sin trazado ni ecuación cerrada
para el descanso, en invierno

Cómo hacer que esta forma
no nos limite el cuerpo
de esta forma

Cómo no dejar que se rompa
de modo tan triste
el autorretrato, la sombra
bajo la erosión del tiempo
que todo lo come, y aún así
persiste. Todo. El invierno

Cómo no seguir su rastro
triturando pájaros, invierno,
a punto de caer, a plomo, 
sobre la espalda o 
el amanecer. Tan frío

Y seguir. Invierno

Cómo el viento, la sed
sin verbos que expliquen o definan,
que dirijan la acción, el impacto
que señalen un fin o

el fin. La sed.

O aún más: cómo el viento.


Cómo el ojo de la hiena
acechando
tras el agotador deshielo.
Cómo el propio invierno,
una vez
otra vez
avanzando a tientas
sobre sí mismo
sin ojos, como el viento
o la sed.

Cómo todo, cómo en invierno.

11 comentarios:

  1. Una mujer la sueña. Es otoño, no invierno (aunque éste ya lo tenga tatuado en la piel). En la historia que el letargo propone, hay sed (la sed siempre está al final de todas las cosas, y al principio, porque el final toca el cabello del principio). Siempre hay sed. Hay sed, hay viento y hay pájaros: hay probabilidades de vuelo. Hay probabilidades, entonces, de soñar. De ser soñada. De ser entonces la excusa anti vigilia de aquella mujer.
    Hermoso poema, estimada.

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    1. La mujer que la soñó en un sueño del que pudo desprender apenas un jirón se felicita de la coincidencia en el tiempo de ese sueño y este poema que bien podría haber sido un poema soñado. Se pregunta ahora qué extraños conductos pueden abrirse entre los durmientes, y qué maravillosos tesoros permanecerán extraviados en ellos. Y qué lejanos vientos nos los restituirán. El amigo Mercado nos regala una brisa desde el epicentro de la primavera misma. Una brisa que va desde las manos de la mujer que sueña hasta las manos de la mujer soñada....Al fin y al cabo, el común denominador es la sed. Besos mi querido Maquinista. Te pienso...Y besos a usted mi querido Leonardo. Por tender ese puente de bellas palabras a estas mujeres del otro lado...

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    2. El otro lado, mi querida, es también este lado.

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  2. Un placer subirse al tren esta tade, querido Maquinista. El paisaje invita a la ensoñación(o más bien a la reflexión ensoñadora...). A demorarse en las preguntas sintiendo que las preguntas dicen más de quien las formula que sus posibles respuestas. A mecerse satisfecha en ese final que corona tan hermoso poema como al pico desabrido de una montaña( tu poema no es desabrido por cierto, pero ¿te fijas cómo la nieve suaviza la montaña, y en cierto modo la vuelve amigable?), y a deslizarse suavemente por su pendiente. Y me quedo pensando en algo a lo que no paro darle vueltas últimamente, que el viento es sólo sed.....Bicos querida amiga!

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  3. El círculo vicioso de la sed, persiguiéndose a sí misma, agrandándose pues, y ese otro círculo, hermoso, del sueño. Esa otra realidad en la que, sin saber descifrarnos, se comparte, seguro se comparte. Y en ambas, como bien dices, Leo, hay posibilidad de vuelo y anhelo de ser soñada. Y hay una mujer que, sin saberlo, percibe ese deseo de verse transportada a las realidades oníricas de otros, y allá me lleva. Y quizás de allá me llegó este viento que, durante los últimos días, me zumbaba por todas partes ese 'cómo dormir el invierno', ése que ya pronto llega, inevitable, lento pero arrollador, como esas máquinas apisonadoras que hacen más firme el pavimento. Quizás, también, sirva el invierno para poner los pies firmes sobre el año nuevo, todo promesas, vientos, sed...sueños.
    Pienso al leerte, Vera, que sí, que este poema y sus preguntas y sus vientos no son más que un tomar aire temerosamente ante la proporción de la montaña, pero por suerte ahí me muestras esa suave cima, blandita, esperando para acogernos y darnos un empujoncito amoroso hacia la primavera, ésa que nos manda envuelta en brisas Leo.

    Gracias a los dos, queridos y amigables visitantes, por subirse un ratito al tren y darme el respiro de una parada apacible como una taza de té; entre los dos convirtieron el viento en brisa, en sueños la sed, ésa que, por suerte inevitablemente, continuará alimentando motores y alas, pájaros.

    Bicos a los dos, relindos!

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  4. Quizá, dejarse ser, por el invierno y todo lo que ronda alrededor. Somos acá y seguiremos siendo de una u otra forma. Puede que después, alguna extremidad del invierno. Un abrazo.

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  5. Me gusta la idea de dejarse ser por el invierno, por todo lo que lo circunda, lo que se acerca, como un lobo manso por la noche que siente la proximidad del acogedor fuego... Porque el invierno también nos trae eso, el calor preciso en medio del hielo cortante, el calor como extremidad para dirigir los vientos...

    Abrazos!!

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  6. Como escribirlo tan perfecto como tú... bendita ceguera la tuya.

    Abrazo

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    1. Muchas gracias, calmA, por la visita y por la bendición ;))

      Un abrazo.

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  7. Que impresionante es volver aquí tras una necesitada ausencia y encontrarme con una entrada tan grande...
    te espero en mi blog amigo, espero que te guste el regreso...

    un besazo

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  8. Gracias siempre por volver Sh6y. Las ausencias necesarias nos hacen mejores viajeros y aligeran las cargas para el camino, así que espero te haya sentado bien el descanso ;))

    Beso!

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viajeros que han cogido el tren.......