jueves, 13 de febrero de 2014

Muchacho al cuidado de la noche. (La música, el mar, la luz. 33.)




Robert Steven Connett


 …para Aka,al que echamos de menos, especialmente Muchacho…




Cantaba hace tres lunas Muchacho, balanceándose en su taburete


there was a sailor who only ate
fish heads and tails,
fish heads and tails

there was a sailor who only ate
fish heads and hearts
and hearts
and tails


Melodiaba mi compañero con los ojos cerrados, como quien susurra al oído inmenso de la noche, sin esperar nada a cambio, sólo por el puro placer de hacerlo. O quién sabe si por el de saberse escuchado... Quizás fuera esto último el motivo de que sonriese mientras su pecho se hinchaba y llenaba del aire negro de la ausencia de la luz diaria, para deshacerse después con la placidez de lo que poco a poco pierde volumen y encuentra su lugar exacto en el universo.

Ignoraba yo por completo los modos y razones de semejante ritual y lo observé tranquilo en su trance. Mientras, desconozco si ajeno o no a mi presencia, él enviaba con la tonada imposibles promesas hacia las oscuras noches del pasado, e iba dando forma con sus versos al extraño vacío del fondo del mar, como si fueran sus invisibles paredes las de un estómago necesitado. Satisfacía en la música su hambre de credo y alimentaba su mente con la imaginaria danza de los marineros y los peces. Todo eso me parecía a mí que hacía…

Poco a poco empezó a soplar una brisa extraña, como la que ondularía bajo el manto del océano si acaso eso fuese posible, acompasando con su aliento los pulsos todos de las cosas todas, generando una conexión profunda entre ellas. Todas. Las vivas, las inertes y las que desconocemos y nos resulta imposible sentir o nombrar. Era el tipo de unión que hace que uno entienda, por ejemplo, la espina dorsal del vuelo de las aves, o el peso específico de la sal, y conozca su importancia orgánica, la de verdad, más allá de esa otra, tan absurda, tan lejana, que nosotros creemos un valor real.  

La exactitud y la verdad despojadas de toda medida humana.

Y en medio de aquella oscuridad, sucedió algo todavía más maravilloso. Su canción atrajo hacia nosotros las luces de después de la medianoche y, en su conjunto, dieron cuerpo a lo que en un primer momento me pareció un delicado animal comeinsectos que venía a devorarnos, mas no con violencia, sino con la suavidad de lo que tiene que ser y así será. Y sentí después que aquella mole lumínica era en realidad un faro para trenes que, perdidos y aún así necesitando avanzar, hubieran de cambiar el rumbo del acero. Algo así como otra edad del metal. Algo extrañamente recién nacido de entre la forja, dispuesto a trazar nuevas estructuras y recomenzar el mundo. Quizás estuviésemos mutando, nosotros y el tren, en un nuevo tipo de mineroanimal...

Maravillado, supe en mi interior que su silbido llegaba de verdad al fondo del mar, e invocaba también a los líquenes todos, y mucho antes incluso de amanecer, los hacía mecerse bajo el suave viento en aquel lejano sueño de acuosidad.
Un sueño en el que los líquenes se disputaban el gobierno de los reinos del mar y de la noche con los helechos, habitantes de la otra orilla que resisten misteriosamente el combate con sus finos ejércitos de perfectas hojas. Sin flores ni semillas.

Lo suave del liquen y lo perfecto del helecho. Todo dispuesto a última hora para recibir como merecen a la mañana y el amor.

Y en mi vigilia descubrí que, según íbamos llegando a las primeras luces del sol, las que van marcando el horizonte y el destino, el silbido de Muchacho se hacía uno con el del tren, y los rayos se volvían raíles, y por ellos nos deslizábamos, como quien lanza suavemente su alma hacia la maravilla del despertar.

He de decir que nunca antes había acompañado a Muchacho en sus guardias, cuando él se ocupaba del sincesar de nuestro viaje, mientras yo dormía acurrucado en la dulce ignorancia de mi sueño. Y si bien es verdad que esas noches eran las mejores, y podía en verdad reponerme, jamás habría imaginado su poder. Jamás.

Y pensé entonces que quizás Muchacho era en sí mismo el océano, y yo una simple roca sobre la que poder venir de vez en cuando a romper. O a descansar…


                                            …lonely are the brave
                                                 easy are the waves
                                                 so heavy upon our hearts
                                                 so light upon our graves…
 








 









10 comentarios:

  1. Qué delicia de viaje! La magia es un tributo a los insomnes, sucede justo detrás de sus ojos, allí donde confluyen los caminos que se abren en las costuras del aire. Privilegiados somos si alguno de ellos(como este delicado y soñador Muchacho) nos permite acompañarles en el asiento de al lado....Y tienes razón, se le extraña mucho a Aka, aunque confiamos en que su ausencia esté coincidiendo con un periplo especialmente feliz. Aperta querida amiga, e se Aka pasa por este espazo outra aperta nostálxica para él....

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  2. 'La magia es un tributo a los insomnes'...ay!! adorei!! Ojalá tengas razón, porque últimamente duermo fatal y, aunque estoy de buen humor, no le encuentro la magia, jajajaja. Y ojalá también sea yo quién de transitar esos caminos entre costuras aéreas, a ver si por ahí consigo toparme con la buena suerte y agarrarla de las crines, que aunque estos días la tengo todo el rato muy cerquita, al alcance casi de la mano, se me anda haciendo la esquiva...;))
    Por supuesto, me sumo al deseo de que la 'desaparición' de Aka esté fundamentada en la felicidad, y también espero que vuelva pronto y nos lo cuente, jejeje.

    Aperta enorme pr'a ti, cousa linda!!

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  3. Que el insomnio te encuentre en una ciclogénesis nocturna, cantando en un bar con los extraños habitantes que arrastró la marea y el azar ;)!! Gracias por sacarme con tus textos de mi día a día alienante... Un bicachaso como los que das tú!

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    1. Ay, miña rula! Ninguna ciclogénesis como ésa primera del Alfaiate...qué noche para el recuerdo... Aunque ahora que lo pienso, qué caray, sólo fue eso, la primera! Por suerte, nos quedan muchas más para compartir, infinitas canciones para disfrutar, y quién sabe cuántos maravillosos extraños por conocer...Eso sí, sea lo que sea lo que nos traigan marea y azar, que estemos cerca ;))

      Gracias a ti, por ser, estar y compartir ;))

      Bicachasssossss a mansalva e tamén a salvamán!

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  4. Leí el texto y sonaba en mi cabeza "Muchacha ojos de papel", del flaco Spinetta....
    Besos.

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  5. Qué lindo escribes, Revisora.Todo un placer para los sentidos.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Muchas gracias, Sara. No sabes la alegría que me da encontrarte en el tren ;))
      Abrazo grande!

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viajeros que han cogido el tren.......