jueves, 20 de marzo de 2014

La Bahía de las Azaleas. (Memorias futuras. Sin numerar... o 3)






 Alain Laboile

LA BAHÍA DE LAS AZALEAS

(Esta entrada es para Vera, AndreaLeo)
(Espero sepan perdonarme los tres la ñoñería de la entrada y se fijen sólo en que les comparo
con cosas tan bonitas como bahías y azaleas, jajaja. Y es que a veces uno está de tan buen
humor, y tan 'de paces' con el mundo, que no puede evitar reírse solo por la calle o contarle
a los amigos los cariños ;))
 

Hay palabras que me han acompañado toda la vida con un significado que va más allá de la belleza del meramente semántico, o incluso del emocional ligado a hechos concretos. No toda palabra que evoca algo en mí lo hace porque ha participado de mis ‘grandes acontecimientos’ o me ha dejado un poso indeleble por la fuerza de su definición.
Hay palabras que se han quedado ahí grabadas de un modo tan único como extraño, naciendo su huella de un algo mínimo, alejado de todo lo que supuestamente definiría mi vida, y que, sin embargo, hace temblar ciertos bosques de mi memoria con más fuerza que algunas ‘verdades’ y ‘hechos objetivos’. En algunos casos, por suerte, ha correspondido a la vida y al tiempo la tarea de hacer que esos significados se concreten y materialicen en algo más real que ternuras o sensaciones indescriptibles. 
Dos de estas palabras son ‘bahía’ y ‘azaleas’. 

‘Bahía’ es la que se quedó ahí prendida con un alfiler de plumas, ondeando al viento, por las razones más ‘explicables’: la primera, porque salía en un cuento de piratas, en el que estos consideraban zona libre de ataques una hermosa y colorida bahía. Era un remanso de paz, un lugar donde la belleza y la armonía imponían su gobierno y sus leyes, y todos aceptaban la tregua por igual, desde el rey hasta los temibles bucaneros, que allí se convertían en afables viajeros dispuestos a disfrutar del mercado, el sol y los tragos de ron; la segunda, porque, como todo lo bueno en el mundo, pertenecía al mar, siendo además hueco, refugio, con la tranquilidad que eso da; y la tercera, porque es el nombre de una ciudad brasileña, que de pequeña me parecía que tenía que ser el lugar más increíble del mundo, donde la gente hablaba cantando y caminaba bailando. Así de simple. ‘Bahía’ significa para mí todo lo que deseo en esta vida: es tranquilidad, refugio, paz, una tarde de brisa y sol junto al mar. El amor.

video
         Vídeo by la Revisora. Domingo16 de marzo, Bahía de A Coruña. Disculpen la voz, era la primera de la mañana...jijijiji

La segunda, ‘Azaleas’, se quedó ahí, llenándome de ternura el pecho cada vez que la oigo o la pienso, porque en un texto del libro de lengua, allá por mis ocho o nueve años, un tal don Antonio, o don Felipe –qué más da-, ‘estaba en el jardín cuidando sus azaleas’. No recuerdo nada más del texto, y sigo sin poder explicar muy bien cómo ni por qué ese señor mayor que cuidaba flores en su jardín se me metió dentro. Pero de pronto todos los hombres buenos del mundo hacían eso, cuidaban de sus azaleas, y me gusta pensar que es media tarde para todos ellos, que el sol empieza a estar bajo, es suave, hay brisa y una mesita con té y galletas para cuando termine la dulzura de la tarea. Y hay también una silla en la que sentarse y desde la que mirar cómo respiran en medio del jardín las azaleas, y escuchar a los pájaros –siempre los pájaros- cantar la tarde…

video
        

Hace poco me di cuenta de que, con el tiempo, ‘bahía’ y ‘azaleas’ se han hecho reales, cada una de un modo distinto, y forman parte de mi vida más allá de mi memoria. 
La primera, porque después de muchos años viviendo aquí, fui consciente hace poco de que vivo casi metida en una Bahía, siempre a unos diez-quince minutos andando de distancia, lo que la convierte en una presencia ineludible en mi vida, en una protección inmejorable. Es increíble cómo no había hecho la conexión conscientemente, qué absurdos podemos ser a veces, yo anhelando la paz de una bahía y resulta que vivo en una…
Las azaleas llegaron también hace poco, pero lo hicieron no porque no pudiera tenerlas antes, sino porque nunca pensé en averiguar qué flores eran ni qué aspecto tenían. Las he visto toda la vida, pero no sabía que eran ellas. Creo que en el fondo no quería romper el encanto, me gustaban las azaleas de mi infancia, las del señor que vivía tranquilamente en mi adorado libro de lengua. Pero hace poco comencé a sentir que necesitaba azaleas, o quién sabe si fueron ellas las que me empujaron a sacármelas de la cabeza y hacerlas reales. Da igual, el caso es que tuve que salir a buscarlas y llevármelas a casa.

Y algo parecido pasa con algunas amistades. A veces uno no sabe bien cómo llegaron, ni por qué cuajaron los cariños, e incluso la distancia es tan inmensa como el mar todo o un desierto de cáctus... o como no haberse visto jamás en persona; a veces, por el contrario, uno sabe cómo llegaron, sí, pero no cómo fue que de pronto ya eran parte de ese mar de gentes que nos cuida y mece, ésas que hacen que la vida sea, simplemente, más agradable y mejor. Y en medio de ese mar, cómo no, un faro, el de la amistad, que a veces, también, es una palabra inmensa, un ‘toda una vida’, con lo que eso pesa, y a veces, simplemente, es una luz a lo lejos, un mirarse a los ojos y reconocerse, una sonrisa, unas palabras, un bailar… 

Así Verónica, Andrea o Leo, pájaros y flores prendidos con plumas en un árbol de mi memoria, cada uno con su forma particular y sus diferentes modos de llegar a mi vida. Los tres como parte de ese atrapasueños de colores que me recuerda las cosas fáciles, las bonitas, las alegres, ondeando con suavidad al son de las tardes que quedan por venir, como el buen vino, la risa, o la música junto al mar…



Casa para el viento. Zona de la Torre. (by Revisora and her terrible mobile phone ;))

6 comentarios:

  1. Bahía azul la de tus ojos. Remanso para la luz. La amistad llega como la marea sube. Paseniño, paseniño, hasta que se colma.....Ese encuentro....uffffff....Eso ha de colmarse y si es aquí debemos pensar desde ya los lugares a los que debemos llevarlos. Todas las bahías, todos los jardines de azaleas...Y si somos pájaros para nosotros no hay límites en el azul. Y si somos flores la brisa no deja de deslizarse por nuestros pétalos....Unha aperta amorosiña. E outra de ultramar para Leo e Andrea....

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ...y paseniño paseniño llega a la orilla y lo impregna todo, y algo de ella quedará por siempre marcado en la composición molecular de cada grano de arena...
      Ese encuentro sería de los mejores posibles, y sería maravilloso poder enseñarles todas las bahías y los jardines que por aquí hay, pues sus ojos son de los que saben mirar, y beber, y recordar, como quien guarda instantes para construir con ellos los sueños...
      Outra aperta brandiña como a suavidade de mil plumas para ti, rula!

      Eliminar
  2. Yo quiero vivir en esa Bahia azul...belleza absoluta de sentimientos y momentos compartidos...

    Te espero en mi blog...

    un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Sh6y, por la visita. Te aseguro que no te defraudaría esta Bahía, incluso en los días grises, se intuye el azul latente, esperando su momento...;))
      Abrazo!

      Eliminar
  3. Admirar la belleza es, a veces, trascender lo meramente estético, lo meramente sonoro de la palabra "belleza". Considero muy complicado señalar lo bello con otro tono que implique prescindir de la simpleza de usar la palabra "belleza". Y aquí, hay un desborde de metáforas (o acaso literalidades) que atenúan y direccionan toda posibilidad de simpleza. Esto, hablando de palabras, justamente.
    Desde lo meramente emocional que implican estos días, para mí, voy a confesar que hacía mucho que no dimensionaba el valor de la amistad con la certeza, lucidez y ternura de tus palabras.
    Gracias Su, necesitaba esta caricia.
    Besos.


    PD: Verónica (lo sé) es un pájaro; Andrea (probablemente) también (o acaso una flor).Yo en cambio, un capitán barbado, un antiguo corsario sin mar, pero con olor a sal en la nariz, inmerso en unas montañas de insoslayables paciencias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La 'belleza', como palabra, siempre me ha parecido algo bastante complicado. Por una parte, está la sobrevaloración que hacemos todo el rato de lo calificado como tal, y por otra, está el menosprecio que el lenguaje hace de aquello que se nombra 'bello' repetidamente, una y otra vez, hasta que de tanto pronunciarlo se convierte en lo contrario...
      Sin embargo, en lo simple del día a día, en lo mundano, me resulta tan sencillo encontrarla y maravillarme, que a veces no sé si mi mente es lúcida o si soy algo así como una idiota que se complace con cualquier cosa, jeje. Sea como fuere, la aprecio y agradezco de corazón poder reconocerla, así que ¿qué importan mis razones para ello? ;))
      Me alegra saber que te hizo bien esta caricia como tú dices, gracias a ti por recibirla de buen grado. No podría dársele mejor lectura.

      Cierto, Vero es un pájaro, un paxariño, y Andrea una flor. Y si tú dices que eres un capitán barbado que ha dejado atrás el mar pero no su memoria, te creo, de hecho, lo veo, lo veo ;)) Menudos tres, el corsario en tierra, con su pájaro fiel al hombro para cantarle las mañanas y su flor en el jardín para ocuparle las tardes con brisas y ternuras...
      A ver si uno de estos años nos tomamos unos vinos los cuatro. No estaría mal, no? ;))
      Bicos!

      Eliminar

viajeros que han cogido el tren.......