domingo, 2 de marzo de 2014

Tú no eres tu lenguaje. (Límites y enredaderas. 132.)



Sarah Schoenfeld - Speed



Tú no eres tu lenguaje. Eres el límite de todas las otras cosas.

Eres lo que se multiplica y lo que no. Eres el bosque.
Eres el agua, las raíces, la luz. Pero también
eres lo estático de cada uno, ese momento exacto de la noche
en que quisiéramos echar a correr y sin embargo
permanecemos inmóviles, observando con angustia
la terquedad de nuestra condición. Nuestra falta de voluntad
para cambiar. La enredadera del discurso, la autojustificación. 
Incluso eres la prisión de la autoindulgencia y la intemperie de la necesidad. 
Un rayo que cae, y los mil átomos reventados por la furia de la electricidad.
Aunque por suerte también eres lo suave.
Un guiño, una caricia, un Sí. El río, la mañana, 
o el silbido a lo lejos que nos dice, una vez más, que Sí, que Sí.

Porque tiene cada nombre su propia forma, y aún así es la suya
una arquitectura efímera, imperfecta. Un corazón,
la palabra. Un frágil sueño, una sombra recortada
sobre el falso horizonte de cualquier explicación. La niebla
que se expande y multiplica
como la lluvia en tu cabeza,
sin cristalizar. Tu cabeza,
que no deja de preguntarse y romperse
y volar. Todo por conseguir establecer un vínculo
entre el origen y el final. Un sentido, una verdad, ¿verdad?

Pasamos la vida en el trabajo de desenmarañar lo incierto del nudo,
convertirlo en línea monocroma que poder leer claramente con los dedos,
desde el principio hasta el final, deshaciendo en polvo
el terrible maleficio de la subjetividad. Confiamos en el tacto
revelando su poder, mientras lo oculto de las razones intermedias
oscurece aún más la historia personal, ese continuo recrear
el nacimiento de la palabra. Y la Nada.
Nada.
Aunque lo repitas mil veces,
Nada será jamás Nada.
Y tu nombre seguirá siendo el corazón, la enredadera.

Pero también su infinita multiplicidad…



2 comentarios:

  1. Yo quiero ser ese límite superado. Alguna vez...
    Hermosa multiplicación de la palabra, aquí, Su.
    Un beso.

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    Respuestas
    1. Es inevitable aspirar a superar ese límite, soñar con borrar toda frontera de sí...quién sabe, quizás...
      Gracias, Leo.
      Abrazo fuerte, hasta el otro lado del océano ;))

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viajeros que han cogido el tren.......