martes, 20 de enero de 2015

El corazón es un oso cavernario X









by amazing artist Nunzio Paci





El viento había dejado de soplar. Todo permanecía extrañamente inmóvil, envuelto en un invisible manto tibio que hacía imposible pensar en otra cosa. No hay fenómeno más extraño en la naturaleza que el hecho de que no suceda nada, que ningún cuerpo se agite, que ningún sonido se manifieste. No hay mayor terror en el bosque que la inacción.

Thomas iba de un lado a otro, olisqueando el aire con tal fuerza que la cabeza parecía estallarle a cada inspiración. Estaba muy nervioso, pero no por ello dejaba de actuar con precisión. Era de vital importancia descubrir de dónde provenían aquellas pisadas cuyo olor no conseguía reconocer ni ubicar. De pronto se detuvo. Miró a lo lejos y, acto seguido, se agachó y lamió la tierra. Lo hizo con cuidado, lentamente, arrastrando la lengua con tanta presión que dejó la marca de sus papilas gustativas sobre ella. Tenía que saber de qué estaban hechos, de qué se alimentaban, aquellos que, sin lugar a dudas, venían a por él…

- Yaku, ¿recuerdas nuestra primera conversación? ¿Recuerdas que te dije que a veces lo más importante, en un momento dado, no sucede aquí, sino en sueños?

El chico asintió. Recordaba aquella conversación perfectamente, palabra por palabra, estremecimiento por estremecimiento...

-¿Y recuerdas también lo importante que es que seas capaz de repensar y revivir todo lo sucedido allí para poder relatárnoslo a mí y a Aurora? Te he escuchado murmurar durante el día como si estuvieras ido, así que no puedes negar que eres capaz de recordar lo que tiene lugar en tus sueños. Además, sé que redactas un diario en el otro lado, todos los Brezoks lo hacéis.

- ¿Todos los qué? –preguntó el joven contrariado.

- Los Brezoks, Yaku. Veo que tu madre no te dio muchas pistas antes de mandarte aquí… No sé por qué no me extraña –dijo Tom con una media sonrisa, recordando algo-. Siempre fue muy reservada, y consideraba que cada ínfima porción de información es un secreto, y también creía que había que tener mucho cuidado con nombrar ciertas palabras, no fueran a cobrar vida sus significados. De todas formas, si alguna vez has sentido que eras algo y no sabías muy bien el qué, ahora ya lo sabes, Yaku: eres un brezok. El ser con más libertad de todo el bosque,  Encargado de las puertas, Responsable del transcurrir del río y Guardián de la elasticidad del tiempo. Y eres también el que dibuja los mapas.

            Al oír la palabra ‘mapas’, el rostro de Yakusk se contrajo.

             -¿Qué sucede, hijo? ¿Has soñado ya los mapas? – preguntó Aurora, un tanto ansiosa.

             - ¿Qué quiere decir eso de que si ‘ya’ los he soñado? ¿Tengo que hacerlo?

             -Sí, Yaku, y por el bien de todos nosotros espero que así sea.

             - Bueno…sí…he soñado con mapas pero… no son como los que me enseñó mi madre del pueblo o la montaña, son…son….otra cosa…

             -Y dime, ¿has soñado también las plumas? –preguntó Aurora.

             -¿Cómo puedes saber lo que he estado soñando, Aurora? –dijo el muchacho con una voz que mostraba tanto el respeto que le tenía como el miedo que empezaba a crecer en su interior.

Aurora notó cómo nacían el temor y la desconfianza en el pecho de Yakusk, e intentó calmarle.

             -No sé qué es lo que has soñado ‘tú’, Yaku, pero sí sé qué es lo que no puede faltar en el sueño de un Brezok, y eso son, entre otras cosas, los mapas, los dardos…y en ocasiones, en las situaciones más graves, las plumas… Y por favor, hijo, dime que con estas últimas no has soñado todavía –dijo Aurora nerviosa de verdad.

             -No, Aurora. Por ahora sólo he soñado con mapas, pero he visto algo brillante, un destello, que atravesaba mi mente con un silbido muy fino, como si estuviera sucediendo muy lejos, aunque estuviera dentro de mí. Podría ser un dardo… ¿Qué significa?

Thomas escuchaba en silencio la conversación entre la mujer y el chico, con la expresión más grave de la que era capaz su rostro, que en los últimos días parecía haberse secado y envejecido por lo menos diez años.

            -Hijo, sólo las plumas y los dardos pueden atravesar los sueños, y lo hacen por un motivo profundo, que atañe únicamente al guardián y a quien tiene bajo su custodia. Uno cree que los dardos son más peligrosos, porque cuando se nos clavan provocan un dolor agudo e intenso, pero olvidamos que dura poco, que la herida es limpia, localizada en un punto, y se cura fácilmente. Sin embargo, hay que tener muchísimo cuidado con el leve roce de las plumas; cuántas veces no dejan marcas más profundas e imborrables que un dardo... La caricia de la pluma recorre todo el cuerpo, lo impregna de su huella, y se queda ahí para siempre, como un latido, un pequeño ardor que todo lo cubre…-dijo Aurora con tono ausente, la mirada ligeramente perdida, como si quizás, quién sabe, hubiera vivido ella aquellas cosas…

            Después de digerir las palabras de Aurora y las sensaciones que le provocaban, Yaku levantó la vista hacia ella y preguntó:

           -¿Y qué sucede con esos extraños mapas? ¿Qué son? ¿Adónde nos llevan?

Aurora volvió a la realidad, le pasó la mano por la cabeza al chico y contestó con seriedad:

          -Eso sólo puede contártelo él, le pertenece. ¿Thomas? –dijo la mujer como invocando al espíritu de Tom, que flotaba muy lejos de allí, quizás en lo más hondo de su propio ser.

Thomas cogió aire por la nariz, cerró los ojos, apretó fuertemente la mano derecha con la izquierda y, después de unos segundos que a Yaku le parecieron horas, miró al muchacho y le dijo:

        -Yaku, hasta que no me cuentes lo que has escrito en tus diarios no puedo ni debo contarte demasiado. Todavía tengo que descifrar las coordenadas y visiones del otro lado, pero has de saber que es de vital importancia que recuerdes esos mapas para que yo pueda dibujar los planos. No representan lugares exactamente, al menos no del modo al que estás acostumbrado. Son territorios, sí, pero no en el sentido estricto de la palabra, aunque lo parezcan. Llevas seis noches soñando y a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que estás viendo mapas que representan el bosque, así como los túneles subterráneos que he construido durante estos años, sí, pero no sólo eso. Representan también el interior de un cuerpo, sus órganos, vísceras y venas, los fluidos, los humores, incluso los latidos. Un cuerpo que, como cada cuerpo sobre esta tierra, representa en sí mismo la vida...

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viajeros que han cogido el tren.......