lunes, 15 de junio de 2015

El alzavuelos. Mapa tercero. (no) Llegar.

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 Hay ocho mil formas de niebla,

y todas son el alzavuelos, 
la silueta recortada de un bosque, 
una sonrisa oscura

de una belleza improbable.




Y en todo corazón
siempre la misma búsqueda
de un Aquí a Otro

¿cuánto?

¿quién?







 Bajo los pies del alzavuelos late

la hermosura incierta del camino, la posibilidad

de que sea ese ‘el día’,

momento justo en que se descubre uno bajo la piel, o

escucha la luz

al fondo de la propia magia;


ese día, en que uno comienza a habitar también

las sombras, los alrededores, 
y siente
cómo su propia voz
le llama.

Ese día, en que es preciso desnudarse 

y echar a un lado el engaño,

cambiar al fin lo rugoso del disfraz

por el elástico discurrir del río; 


ese momento de expulsarse a uno mismo por la boca,

desnutrirse

dejando en algún lugar

pedazos de claridad suficiente

como para que pare allí el cansado

y encuentre en nuestros despojos un poco de sal,

un alimento, un algo...


El alzavuelos sabe que los instintos

son un músculo potente
un insecto de volar crujiente
y zumbido pesado

hecho su caparazón de la memoria más lejana,


ésa cuyo corazón no es más que

un pez de fuertes y largas alas, sin escamas

que reside en el centro del río nocturno

y discurre por entre todo el saber del mundo,

un hermoso pez plateado que nos recuerda 
a cada contoneo de su suave nado

que todo lo que fuimos, somos o seremos,

ni por asomo

nos contiene. Somos río

y el río, por sí mismo,

nada significa, nada tiene.

No hay en su esencia bordes,

superficie o fondo. Toda forma imaginada en él

no es sino el triste espejismo de la necesidad humana

de apresar aquello que no entiende. 
La triste búsqueda eterna de la calma.



...y sea mi revolución vivir
con la única certeza de que quizás

sólo los perros y los árboles

son seres animados...
 

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 'El diente de león es de la familia de las Compuestas

y su semilla es menuda'

Y si alzaran al unísono el vuelo

no habría ejército capaz...


















 

6 comentarios:

  1. Triste espejismo de la necesidad, estúpida jactancia de la posesión... Un abrazo.

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  2. Así mismo es, Darío...y en ello andamos, intentando desembarazarnos de ambas, necesidad y posesión...
    Abrazo!

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  3. Somos río, de eso no tengo dudas querida amiga, la pregunta es si somos ríos navegables.....Frecuentemente el sumergirse en los demás siempre deviene en ahogo...Amamos como ahogados, o como peces que a contracorriente suben el río, y perecen en el intento.Quizás, con suerte, alguna vez podamos afluentarnos...Ayyyyyy....desde Abril que no nos vemos. Ya va siendo hora de ponerle remedio a eso. Tendré que orientar mi brújula hacia el norte. Con ganas de verte....Bicachus!!

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    1. Ay Verita!!! que se me escapó esto aquí!
      Cuánto tiempo ya...habrá que ponerle remedio pronto, porque a este paso..nos vemos el año que viene!

      (y qué triste que sea así eso que dices, que amamos como ahogados...creo que el amor bueno ha de ser todo lo contrario, y sin embargo es tan rara avis...)

      mil bicachuusss y mil suertes por esos libros que echaste a nadar por esos mares de dios ;)

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viajeros que han cogido el tren.......