sábado, 13 de mayo de 2017

Los primeros pájaros (en mi corazón las historias todas)


Massive Bird Nests in Southern Africa, found in Colossal




Los primeros pájaros

como si estuviera allí su nido
 salen con el sol
a primera hora de la mañana

se posan sobre la mesa

los primeros pájaros
del día hablan
del hambre limpia
la que viene de la luz
de la sangre en sus venas
de sus huesecillos
tan pequeños y sin embargo tan fuertes
capaces de contener toda la esencia
del trino y el vuelo

Los primeros pájaros
van y vienen por el huerto
pero nunca se marchan
algo de sus alas permanece 
en la brisa
en el frescor de la mañana
y uno se rinde y se deja apresar
en esos pequeños picos
como si uno fuera una gota de agua
con la que refrescar sus minúsculas gargantas

Los primeros pájaros
que cuentan en un parpadeo las historias todas
las del frío, las de armaduras y roturas
las de calor y corazas, las de amor
y, cómo no, cuentan también
las de lo hermoso e inevitable que es
simplemente
la vida, la tierra, su olor

Los primeros pájaros
los que salen a primera hora de la mañana
con el impulso del sol
bendita protección contra el desgaste del tiempo
contra la propia autocomplacencia y la soberbia
la desnaturalización
o lo complicado que es luchar contra esa semilla
que llevamos todos
aunque nos neguemos a sembrar
y dar frutos con que poder alimentarse
cada mañana

los primeros pájaros
los que salen de debajo
de las alas del sol


 
 Any Story by Hindi Zahra, from the Album Homeland.

miércoles, 26 de abril de 2017

Sinfonía para volcanes extintos (.)

Symphony by Elicia Edijanto


"En algún lugar algo arde y aquí caen sus cenizas columpiándose de lado a lado." Aka




El que camina sobre huesos viajeros
ríe siempre como si la historia aún permitiera 
algún tipo de esperanza, una escalera
una manera de rodear los cráteres 
de los volcanes extintos
al son de la música que sucede
allá donde una vez existieron 
hermosos
los fuegos todos.

Los fuegos extintos, esos que eran y son 
frágiles aunque no olvidan 
cómo saltar por encima o colarse por debajo
de las puertas intactas del pasado
con sus claves y llamados
en forma de pañuelos marcados con viejos bordados,
leyendas sobre rutas de la seda, cancioncillas de verano,
cartas, risas, juegos, manos,
fresca brizna de hierba entre los dientes
soplar y mágicamente la música
de pronto creciendo 
desde dentro y hacia lo lejos, 
así los cráteres 
de todos los volcanes de antaño.

Los volcanes, donde hasta las caídas son hermosas.

Y es que se nos caerá una noche el cielo todo 
nos cubrirá enteros con su manto de volcán alado
pero no por derroche infantil de dioses,
no para dañarnos. Será una lluvia 
arrojada para conmovernos, agitarnos
pues allá donde los volcanes parecen inertes,
incluso allí
hasta las caídas son hermosas...

Y la vida nos ofrecerá un guía, una cantinela, un silbido
que nos traerá de vuelta

y será todo comienzo
aunque lo llamemos regreso... 



 
 * ...Y reirás como si nunca hubieras estado solo...*
















 

jueves, 12 de enero de 2017

El eco antiguo viene de Grecia y permanece en la Torre de la Canción



Grecia ha sido desde siempre (y es y será) una silla, un descanso. 
Pocas cosas me quedaron tan claras como ésta en mi visita de hace un año. 
Sentí la brisa y la conversación profunda en cada rincón, incluso en cada silla abandonada que me salía al paso en los lugares más insospechados. O quizás fuera al revés. Los lugares en los que no esperas encontrar una silla es precisamente donde más falta hace, y eso lo saben desde hace siglos los griegos, y por eso siempre había una allí.

Disfruté en Atenas, en Corfu, en Meteora, en Paleokastritsa,..., de una gran paz, de hermosas conversaciones, de lo sanador del mar. 

E inicié una reconversión a gran escala que espero no tenga vuelta atrás. Parte de ella es dejar salir a la superficie mi profundo deseo de cantar para mis amigos y amigas, a pesar de la vergüenza terrible que siempre me ha dado.

En este vídeo están gran parte de las fotos que hice (nunca hago demasiadas, me gusta más vivir y mirar) y un par de las que hizo mi amiga María, inmejorable acompañante. Hay además unas cuantas de estas latitudes atlánticas, y alguna de interior, pero quién podría elegir un lugar como el mejor... Todos tienen su magia, y a todos voy siempre con gran ilusión.


Y sí, también mi voz, mi aliento y la hermosa Tower of Song de Leonard Cohen, ser maravilloso al que amaré por siempre, quizás tanto como él amaba a Grecia. 



Tower of song, Leonard Cohen (humilde versión de Revisora)




Espero me perdonen la licencia, pero me apetecía compartirlo, quién sabe si se volverá a repetir ;)









...and all the bridges are burning that we might have crossed
but I feel so close to everything we lost,
we'll never, we'll never have to lose it again...



jueves, 5 de enero de 2017

La energía potencial, ese diente de león.


from the web



Ese comienzo de Blue Train. 

Esa jaula vacía, de pronto abierta y a ver qué entra.

Ese tono anaranjado -por decirlo de algún color que resulte comprensible- 
de ese cielo de autopista a ciertas horas.
Ese otro tono violáceo -por llamarlo de un modo que jamás podrá ser comprensible- 
del cielo al fondo del bosque a otras ciertas horas.

Esa nota que sube y esa otra que baja. 
Ese golpeteo continuo de timbales como piedras moldeadas por el fluir del río.

Ese algo que, sin saber cómo, siempre está en su sitio, 
porque todos y ninguno son su lugar exacto en el mundo.

Ese lago. Ese tren. Ese pulso. Ese latido.

Esa espera continua de esa visita concreta.
Esa cortina entreabierta, esa desnudez, ese oído esperando ese lejano ruído.
 Esos ojos que observan sin ser vistos.

Esa noche que no llega o no termina o algo efímero.

Esos poemas de Olga Muñoz lloviendo una y otra vez sobre Lima. 
Ese salmo y ese vino.
Esa música a lo lejos en esa otra habitación. Ese otro centro del universo.

Esa noche de pronto y ese abrigo.

Ese parque lleno de risas y ese banco por el que resbala lo que ya ha sucedido. 
Esos juegos y esos niños. Ese pájaro posado al borde del camino.

Esas ciudades desconocidas que sin embargo se nos hacen nido.

Esa amargura extraña de la soledad a deshora. Esa desazón del que no tiene amigo.
Ese vaso lleno de sal, esa cocina vacía esperando alimentar.
Esa mano abierta, esa fruta prohibida, esa lección.
 
Ese salto que pensamos, ése que damos y ése que no.
Todo eso, la energía potencial. Ese impulso, ese sueño, ese motor.
Todo eso, lo contenido en un átomo, un planeta, un color.

Todo lo que en el universo puede llegar a ser o simplemente no. 
Ese círculo que no se cierra y sin embargo se completa.
Toda la energía potencial concentrada en lo inmenso de un punto minúsculo.

Ese diente de león.