domingo, 13 de junio de 2021

El viaje hacia Shim Unkur (Comienzo)

 


 Clématis on a Moonlight Night, by Shiihashi Kazuko

 

 

Aunque al iniciar el viaje no me dirigía hacia allí, ni siquiera a ningún lugar que le creciese cerca, ahora sé que llegar a la capital de Shim Unkur era algo inevitable. El universo entero había confabulado y se había concentrado en mis pasos. Todos en dirección a ella. 

El día que abandoné la casa, no salió nadie a sonreír o llorar. El clima acompañaba y se deshacía en lluvia y viento, la perfecta melodía para el abandono. Me gustaría haber salido sin más, de viaje, partir en busca de aventura, muy digna yo, bien vestida y con un sombrero que hiciese gala de la solemnidad del momento. Un algo que me dibujase hermosa y elegante ante la inminente partida. Pero no fue así. Salió de la casa la versión más triste de mí; no por melancólica, sino por ridícula y llorosa. O al menos así me sentía. ‘No llores, no llores’, y yo venga a llorar. Día tras día, mirada tras mirada, gesto tras gesto. Y todo por un algo que no acababa de saber, un instante que mi corazón sabía que acechaba, que latía tras la vuelta de la esquina de sus dedos pero que no acababa de estallar. ‘Te quiero, no lo dudes, no me hagas dejar de quererte de tanto verte llorar’, era la amenaza. La consigna del hogar. 

Espera. 

Esto que cuento podría haber sido cierto, porque desde que llegaste adopté esta actitud de viuda sin serlo. Huérfana de familia numerosa. Abandonada antes de serlo. Pero mejor será que me sincere y cuente lo que en realidad sucedió. 

No llovía, no era eso. Hacía sol. Era un sol no ya del momento, sino que venía desde un rincón lejano de mi infancia. Era mi sol favorito de entonces: el de la mañana de los sábados en los que se va acabando el invierno. No hace calor exactamente, pero la piel ya lo empieza a intuir. El frío es muy débil, a punto de morir, y aunque lucha por permanecer tiene poco que hacer para combatir el inevitable cambio de estación. Yo monto en bici y me deleito con el aroma de ese sol mientras describo círculos sobre el cemento. Imagino que estoy lejos, muy lejos, y resulta que eso hago durante el resto de mi vida: describir círculos mientras sueño que estoy lejos, muy lejos de allí, de aquí, de mí...

2 comentarios:

  1. Pues aquí me tienes, sentada y esperando saber lo que en realidad sucedió.

    Me alegra muchísimo verte por aquí de nuevo!!
    Espero que estés bien.
    Un beso grande.

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  2. Hola, Carmela!!!
    Mil disculpas que andamos con el fin de curso y acabo de abrir esto :)
    Muchísimas gracias por leerme siempre, eres un amor!
    Espero que vosotras también estéis muy bien, por aquí no hay queja ;)
    Abrazote!!!

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viajeros que han cogido el tren.......